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Jesús G. Maestro: «La realidad desmiente cualquier propósito de felicidad»

«Los colegios educan a los niños para ser felices, a mí para ser inteligente. Sitúan a la felicidad por encima de otros valores, en un lugar donde no le corresponde», ha asegurado el escritor y catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en el Club FARO

Jesús G. Maestro y Xisela Franco.

Jesús G. Maestro y Xisela Franco. / Jose Lores

Vigo

«La realidad desmiente cualquier propósito duradero de felicidad, la cual no se puede comprar, no la venden en ningún establecimiento», manifestó este lunes en Club FARO Jesús G. Maestro, escritor, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y autor del libro ‘El fracaso de la felicidad’ (Harper Collins). El autor, que fue presentado y entrevistado por la cineasta y docente de la Facultad de Bellas Artes Xisela Franco, aclaró que no es enemigo de la felicidad, sino de cómo se nos engaña con su consecución. «El fracaso de la felicidad puede ser el de la libertad, el de la economía, el de la juventud o el de la propia vida; todo depende de donde situemos el objetivo de nuestra felicidad», expuso, al tiempo que afirmó que para él se encuentra en «estar sano y cuidar de la salud de los que quieres».

Tras explicar la evolución de los valores con el ejemplo de dos canciones que triunfaron en dos épocas – ‘Libertad’, a la que luego la sucedió ‘Felicitá’-. G. Maestro afirmó que «hoy los colegios educan a los niños para ser felices; a mí me educaron para ser inteligente. Me parece situar a la felicidad por encima de otros valores, en un lugar que no le corresponde». «La libertad ha sido sustituida por la felicidad», afirmó remitiéndose a sus años de adolescencia en los años 80 en un Gijón inmerso en la reconstrucción industrial y las luchas sindicales por conseguir libertad, algo que hoy no es motivo de reivindicación.

En un capítulo de su libro, el escritor y articulista de FARO DE VIGO, intenta responder a la pregunta de qué queda de nosotros cuando se destruye la felicidad. «En estos momentos Europa no tienen intelectuales con ideas originales porque todos ellos van a buscar la misma idea en el mismo sitio: el siglo XVIII y la Ilustración», donde ellos sitúan el comienzo de la razón. «¿Acaso Quevedo, Cervantes, Lope de Vega o Calderón de la Barca no razonan?. El siglo XVII tiene una potencia racionalista que el siglo XVII no superó ni igualó. Los valores de la Ilustración construyeron el idealismo y nos llenó la cabeza de promesas como la división de poderes, la felicidad, la igualdad o la libertad». Y hoy vemos cómo es complicado pagar una hipoteca o las dificultades de acceso al trabajo o a la vivienda. «La Ilustración fue la serpiente del paraíso que nos prometió la felicidad», sentenció.

Describió el siglo XXI como el del fracaso del estado moderno, la ruina de la democracia y la desnaturalización de la vida humana por los procesos de digitalización que amenazan la supervivencia de las relaciones personales. Tras exponer brevemente el papel a lo largo de la historia de los estados (política), la Iglesia (religión) y el poder financiero (la economía) y los conflictos entre esos tres grupos, aseguró que «ahora ganan terreno los mercaderes, el poder económico global, que tiene en su mano a los estados, se los ha comido. El comercio, que siempre es exterior, no necesita estados que lo fiscalicen, quiere consumidores, no democracia. Sus derechos caben en una hoja de reclamaciones, en un estado democrático hace falta una constitución», reflexionó.

Desde su experiencia de 31 años de catedrático, afirmó que «los boomers, a los que les fascina el poder, lucharon por su libertad», «a los milenaristas les han cortado la digestión en la mitad de su vida porque les han prometido todo y luego les han negado a la libertad al llegar a los 30 y no poder independizarse». Sobre la generación de los nacidos en el siglo XXI afirmó que «se parecen a Cervantes en que han nacido de la mano del desengaño, no es posible venderles la felicidad porque no se la creen al ver el mundo que tiene delante. Y saben que tienen que desconfiar de sus profesores, que son la serpiente del paraíso».

El pensamiento crítico como mejor autoayuda

«Este no es un libro de autoayuda. Es un libro en contra de los libros de autoayuda». Con esta declaración de intenciones comienza Jesús G. Maestro el primer capítulo de ‘El fracaso de la felicidad’, un ensayo donde el catedrático de la Universidad de Vigo explora los entramados de la cultura contemporánea y lanza una rebelión a través de la honestidad intelectual y el pensamiento crítico. Porque «si la felicidad es hoy el renovado opio del pueblo, entonces la literatura crítica es su único antídoto», asegura.

Maestro presenta su libro como una autopsia de un muerto: la felicidad, a la que califica como uno de los mayores espejismos del siglo XXI, la mayor superstición de nuestro tiempo, el opio de los idealistas, «una metafísica de supermercado que ha sustituido a los dioses por algoritmos y a la inteligencia humana por emociones e ideología de temporada».

Sostiene Maestro que nos han educado para sentir, no para pensar; para obedecer, no para ser libres». A lo largo de más de 250 páginas, el autor desmonta muchos de los mitos que nos han vendido, como la farsa de que el trabajo nos hará libres, la ilusión de que consumir sube nuestra autoestima o la mentira de que un like es un refugio contra la soledad.

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