Entrevista | Pablo Carreiro Ilustador e historietista
«Hoy hay más libertad para explorar la identidad sexual, pero también más odio»
El ilustrador vigués Pablo Carreiro presenta en el colegio Mariano de Vigo su nuevo manga, «Chico! Viviendo en una trampa de cristal», donde retoma la historia de Berto y sus amigas en 2002

Pablo Carreiro, delante de la tienda de la librería viguesa Banda Deseñada. / Alba Villar
Acontecimientos como el desastre del Prestige y el «No a la guerra»; referencias a la cultura milenial y pop –«Operación triunfo», «Upa Dance», Girls Aloud, Spice Girls, «Sailor Moonfiel»–, y, por supuesto, Vigo, forman parte de «Chico! Viviendo en una trampa de cristal» (Editorial Siete Islas), el nuevo manga del ilustrador e historietista Pablo Carreiro (Vigo, 1985 ), que retoma la historia de Berto y su grupo de amigas en octubre de 2002, al inicio de primero de Bachillerato.
La obra reafirma los temas habituales de Carreiro —ternura, nostalgia, diversidad y visibilidad LGBTQ+— y muestra una evolución gráfica y narrativa que consolida esta como una de sus obras más maduras y personales. El artista presentará esta nueva entrega –la quinta del universo Chico! y la tercera centrada en la etapa adolescente– el lunes (19.30 horas) en el colegio Mariano de Vigo.
-¿Cómo nace «Chico!»?
-«Chico!» es mi celebración de lo cotidiano. Es como crear una máquina del tiempo que me devuelve a mi pasado, donde mezclo recuerdos personales con ficción. Ahí queda el misterio de saber qué es verdad y qué no.
-En esta nueva entrega, la historia se sitúa en 2002. ¿Qué le interesaba destacar de esta época?
-La historia continúa justo donde terminó el volumen anterior: se acaba el verano y empieza el nuevo curso. Es, de algún modo, la versión marica de «Cuéntame», pero comenzando en 2002. Me interesan mucho los acontecimientos pop, como la segunda edición de «Operación triunfo», que es mi favorita. De hecho, el prólogo lo ha escrito una de las participantes, Nika, mi gran favorita. También me interesan los acontecimientos sociales del momento, como el desastre del Prestige y el «Nunca Máis» o, más adelante, la guerra de Irak y el «No a la guerra». La trama se prolonga hasta abril de 2003, y por fin cambiamos de año después de tres libros.
-¿Qué supusieron estos acontecimientos para su generación?
-Creo que nos marcaron mucho. Fueron el primer contacto serio con el mundo real; empezamos a posicionarnos, a tener opinión y a salir a manifestarnos. Estos hechos están muy presentes en las historias de Berto y sus amigas, Rika, Hannah y Lorelá.
-¿Qué papel juegan las amigas de Berto, Rika, Hannah y Lorelá, en la historia?
-Son sus compañeras fieles, una camaradería muy parecida a la que yo tuve con mis amigas. Forman un equipo, y cada una aporta su propio tono. Todas crecen a lo largo de la historia. Hannah empieza a ordenar sus sentimientos y su identidad; Lorelá es la que tiene como más carácter, le planta cara a Berto en un momento; y Rika se enfrenta a la dureza de las noticias y del contexto social. Crecen juntas, siempre de la mano. Sin ellas, el cómic no tendría sentido. Las escenas de los cuatro juntas son las que más disfruto dibujando.
-¿Y la ciudad de Vigo?
-Es mi ciudad natal y un personaje más de la historia. Aparecen lugares como el Teatro García Barbón, el monumento al trabajo, el callejón de Talud, detrás del colegio Mariano, las cuestas... El contexto se reconoce claramente. Incluso hay una excursión a A Coruña, porque todos los adolescentes de la época hicimos ese viaje en autobús para visitar el Dumus.
-¿Siente nostalgia mientras crea las historias de «Chico!»?
-La nostalgia es constante. Vivo borracho de nostalgia desde siempre. Es una época que recuerdo con muchísimo cariño y a la que estoy muy agradecido. Volver a ella me encanta. La vida adulta está llena de disgustos y, para mí, trabajar en estas viñetas es una vía de escape donde soy feliz. Espero que los lectores también lo sean.
-De nuevo, las referencias a la cultura pop son numerosas...
-El año 2002 nos dio muchísimos referentes. La serie «UPA Dance» y su canción «Sámbame» son inolvidables y el dúo ruso t.A.T.u. con su «All the Things She Said» son hitos culturales que marcaron a toda una generación. Y, como siempre, aparecen las Spice Girls y el manga «Sailor Moon». Las referencias a las Spice Girls no son simples guiños: forman parte de la identidad del personaje, igual que de la mía.

Berto y sus amigas. / FdV
-¿Cómo surge la colaboración de Nika?
-La colaboración de Nika surgió de manera muy natural. Fue mi gran favorita desde su actuación cantando «Venus». Llegué a comprar su single, «Trampa de cristal», siete veces para ayudar a que alcanzara las ventas necesarias para sacar el disco. Y, aunque en los primeros borradores, no veía cómo encajar esta trampa de cristal en la historiad de Berto, al final le encontré el sentido porque, al final, todos vivimos dentro de una trampa de cristal. Cuando el proyecto estuvo más avanzado, contacté con ella para proponerle escribir el prólogo.
«Acontecimientos como el desastre del Prestige y el 'No a la guerra' marcaron a mi generación»
-La obra también visibiliza la realidad del colectivo LGTBI+. ¿Cómo ve la situación hoy?
-Es una historia muy generacional, pero también profundamente marica. Más allá de que el protagonista sea gay, aparecen otros perfiles y orientaciones. La idea es representar todos los colores de la bandera con total normalidad, sin que sea el conflicto central de la obra. En cuanto a la situación actual, es ambivalente. Por un lado, hay más libertad para explorar la identidad y la sexualidad; por otro, han crecido los discursos de odio y la violencia. Avanzamos y retrocedemos a la vez. Las redes sociales ayudan mucho a visibilizar y a expresar quiénes somos, aunque también amplifican la cara más negativa. Aun así, hoy existen muchos más referentes, y salir del armario ya no es el drama que fue antes.
-¿Le gustaría que «Chico!» fuera uno de estos referentes para las generaciones más jóvenes?
-Me encantaría. Tengo lectores de 60 o 70 años que sienten cariño por este universo porque refleja la adolescencia que les habría gustado vivir. Durante años no pudieron ser quienes eran, y me emociona pensar que, a través de Berto, puedan volver simbólicamente al recreo.
-¿Qué momento vive el manga en concreto?
-Es evidente el enorme crecimiento del interés por el manga japonés. Antes éramos cuatro raros; ahora todos los niños leen manga sin prejuicios. Afortunadamente, esos estigmas absurdos de los 90 han desaparecido.
-¿Qué balance hace de este año?
-El balance es muy positivo. Estoy muy satisfecho. He trabajado en «Chico!», en un libro sobre Galicia, he mejorado mi gallego, he ilustrado mi primer álbum infantil, «Lola Feroz», he vuelto a hacer la exposición de las Space Girls en Madrid y he expuesto con «Chico!» en Tokio. Para mí, fue un sueño estar en Japón con algo tan de Vigo.
Suscríbete para seguir leyendo
- Dos viajeras que perdieron un avión de Madrid a Bruselas por una avería del tren en Ourense no serán indemnizadas por el coste de los billetes adicionales para llegar a Bélgica
- Mueren dos hermanos de Salvaterra en un accidente frontal en Porriño
- Pilotos a ciegas y un tripulante asfixiado: urgen revisar el protocolo de seguridad por humo en algunos aviones tras el susto con un buitre en Madrid
- «La dieta y el ejercicio son fundamentales en la menopausia y, para las que aun así tienen síntomas, hay tratamientos»
- Cierran tres negocios de Frutas Nieves en Vigo por el desahucio de un franquiciado, una situación inédita en sus más de 40 años
- María Corina Machado, de boda en Vigo
- Solo se fabrican un máximo 5 al año totalmente a mano y en Ourense: Así es el reloj gallego más exclusivo desde hace un siglo
- La chequera sigue cerrada