ASUNTOS PROPIOS
«Hago una llamada urgente a no callarnos»

Ana Bernal- Triviño. | Ferran Nadeu
Núria Navarro
El machismo sigue matando, y se infiltra en la cultura juvenil a través de las redes (uno de cada cuatro menores de 24 años piensa votar a Vox en las próximas elecciones, según el CIS). Y pese al amargo coste personal, la profesora y periodista Ana Bernal-Triviño (Málaga, 1980), que saltó a la popularidad por sus aportaciones académicas en la docuserie «Rocío, contar la verdad para seguir viva» (Telecinco), no se apea de su defensa de los derechos de la mujer. Ahora la despliega en el libro «Las raíces del poder» (Espasa), una historia de la desigualdad con perspectiva de género.
¿Dónde está la raíz del patriarcado?
En la capacidad sexual y reproductiva de la mujer. En el momento en que hubo que mantener unas propiedades y un linaje, en el Neolítico, hizo falta descendencia. Si la mujer no cumplía la misión reproductiva, se convertía en objeto. Aparecieron los primeros códigos, como el de Hammurabi, que justificaron la violencia contra ellas.
¿Antes no era así?
Los fósiles de manos femeninas muestran un desgaste —entre un 30 y un 50% cazaban animales de tamaño medio y grande—, mientras que los de las rodillas masculinas indican que habían estado mucho en cuclillas, descansando. A partir del Neolítico se construyó el relato de la buena y la mala mujer. Las raíces del patriarcado son milenarias y resulta muy difícil cortarlas.
Parecían debilitarse, pero cobran vigor.
Ahora Erika Kirk, a través de Turning Point USA —que ha abierto más de 30.000 delegaciones— va por las universidades de EE UU diciéndole a las chicas: «Si quieres algún título, sácate el de ama de casa». Ella, que se sacó una carrera, trabajó con Trump y está en la ejecutiva de la organización de su marido.
También ella es mujer.
Simone de Beauvoir señaló que entre los oprimidos tiene que haber cómplices. Educadas en una estructura machista, unas se revelan y otras, por instinto de supervivencia en un entorno hostil, se integran para tener un estatus social.
¿Cuatro oleadas de movilización feminista no han consolidado el paso adelante?
Seguimos sin conquistar el poder, sin el control del tiempo.
El caso de Rocío Carrasco llegó al ‘prime time’. Parecía una conquista.
Después de aquel fogonazo de ‘star system’, la atención no se trasladó a otras víctimas que denunciaban la misma situación. Al ver que el feminismo volvía a revestirse de autoridad, han emergido numerosos grupos de hombres —algunos financiados por estructuras políticas y lobis— que deshumanizan a las feministas y deslegitiman su discurso. Ellos siguen en los platós, mientras que a las feministas nos han apartado.
¿Ha sentido el ninguneo?
Es poner un ‘post’ y tener abajo a la legión de la marea azul llamándome de todo. Recibo a diario mensajes del tipo «te voy a esperar a la puerta de la facultad y te voy a destrozar», «te voy a violar», «te voy a descuartizar y te voy a quemar». He llegado a normalizar eso para poder vivir. Pero ya no soy lo libre que era.
Buena parte de los hombres de la generación Z reaccionan contra el feminismo.
Si se ha llegado hasta aquí es porque hay adultos que les han puesto delante los contenidos. Machismo había, pero con la boquita callada. Desde el momento en que dicen: «Venga, yo voy a decir esto en el Congreso», todos para adelante. Lo preocupante es que ellas, poco a poco, van entrando.
RoRo Bueno supera los 9 millones de seguidores en TikTok.
En el movimiento ‘tradwife’ [promueve el regreso de la mujer al hogar, la crianza y la sumisión al marido], las líderes monetizan sus relatos, pero a las seguidoras les pueden destrozar la vida para siempre. Generan mujeres dependientes.
¿Cómo imagina el 2030?
Se producirá un retroceso brutal. Vox tiene fuerza política, y si queda en una posición similar al PP, ¿quién dice que no les da por pedir el Ministerio de Justicia? Recordemos que se presentó pidiendo retirar la ley de violencia de género. Ya han ganado el discurso cultural. La semilla ya está plantada.
¿En qué momento se plantó?
Durante la pandemia. ¿A cuántos jóvenes convencieron de que la culpa del covid era la manifestación del 8-M? Hubo partidos de fútbol, ferias y mítines, pero fue lo único que se judicializó. TikTok multiplicó por 20 su audiencia.
¿Cómo revertir el fenómeno?
La esperanza está en nosotras. Hago un llamamiento urgente a no callarnos. Pienso en mujeres que ya no van a identificar la violencia.
¿Rosalía ayuda?
Hay dos canciones en su nuevo trabajo, La Perla y Novia robot, que más feministas no pueden ser.
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