Tallón: «Todo está diseñado para que no haya respiro y no se piense»
«Mi propósito no era contar cómo están viviendo los protagonistas, sino explicar cómo es posible que termine pasando lo que sucede al final», asegura el escritor ourensano

Irene Bascoy, subdirectora de FARO, y el escritor y periodista Juan Tallón, ayer, en el Club FARO / Marta G. Brea
«No somos dueños del tiempo que tenemos». Así lo aseguró ayer Juan Tallón (Vilardevós, Ourense, 1975) en el Club FARO, donde ayer presentó su última novela, «Mil cosas» (Anagrama), que narra las horas frenéticas en la vida de Travis y Anne, una pareja de clase media atrapada entre las responsabilidades del trabajo, las familiares, la crianza de un niño pequeño y la sensación de que todo se fragmenta en mil pedazos. Toda la trama transcurre durante el último día de trabajo, bajo un calor sofocante, antes de que la pareja se marche de vacaciones con su hijo, y pone al lector ante el espejo de su propia realidad, planteándole una inquietante pregunta: ¿hacia dónde nos lleva una vida así?
El escritor y periodista, colaborador de FARO, lo tiene claro: a ninguna parte buena. «Hoy vivimos diez años más que hace treinta y, sin embargo, no tenemos tiempo», aseguró. Y no lo tenemos, concretó, porque no lo gestionamos. «Hoy todo está diseñado para que no haya respiro y no se piense», sostuvo.

Asistentes al Club Faro, ayer en el Marco / Marta G. Brea
Durante la conversación que mantuvo con Irene Bascoy, subdirectora del diario decano, Tallón reconoció que él es un privilegiado porque no siente remordimientos si no está haciendo nada. «Hoy seguimos el mandato de haz, que se resume en producir y consumir y, cuando no estás haciendo ni una cosa ni otra, en estar entretenido, que hoy es otra forma de consumir. Es inconcebible que alguien esté parado. Todo conspira contra la tranquilidad y el pensamiento», afirmó.
Esto es lo que les sucede a los personajes de «Mil cosas» y, por eso, resulta tan fácil, según su autor, que el lector se identifique con Travis y Anne. La novela es un retrato de la vida cotidiana marcada por la absolutización del trabajo, las agendas saturadas, el estrés constante, la fragmentación de la atención, la velocidad de las cosas y la deshumanización de las metrópolis, donde agentes tan recientes como los móviles e Internet no hacen sino acelerar unos ritmos de vida ya al borde del colapso. «Eso que parecía que iba a ayudarnos nos ha convertido en sus esclavos. Ya es imposible no pensar en el teléfono mientras haces cualquier cosa porque está constantemente reclamando tu atención: suena, vibra, se ilumina. Pero si no hace nada de eso es aún peor porque te preguntas ¿qué está pasando?», reflexionó.

El escritor y periodista Juan Tallón, invitado en el Club Faro para presentar su último libro / Marta G. Brea
El resultado de esto es una vida cada día más acelerada. «Hemos perdido nuestra capacidad de mantenernos concentrados durante un tiempo porque hay demasiadas distracciones que nos sacan de nuestro hilo de pensamiento. Hoy todo el mundo está distraído», advirtió.
«Mil cosas» es una novela escrita casi por impulso, a la misma velocidad que la sucesión de acontecimientos que se desarrollan a lo largo de las veinte horas que abarca la historia, y sin notas ni trabajo de libreta previos, poco habitual en el proceso creativo del escritor ourensano. De hecho, estaba escribiendo otra novela, que dejó aparcada temporalmente por la necesidad de acometer esta. «Esta forma de trabajar muy acelerada se verificó como la mejor para narrar la vida estresante de los personajes y para hacer que el lector fuese víctima también del estilo de vida de los personajes porque se ve arrastrado por la bola de nieve que es ese día», manifestó.
El germen de la novela, que ya latía en la mente de Tallón desde hacía tiempo, es su desenlace. «Mi propósito no era contar cómo están viviendo los protagonistas, sino explicar cómo es posible que termine pasando lo que sucede al final del libro, qué nos tiene que pasar para que nos suceda algo que diríamos, de entrada, que nunca podría pasar», argumentó el escritor ourensano.

Irene Bascoy, subdirectora de FARO, y el escritor y periodista Juan Tallón, ayer, en el Club FARO / Marta G. Brea
«Tengo que pasármelo bien para escribir»
Juan Tallón afronta cada novela –tiene nueve– como un nuevo. «Tengo que pasármelo bien para escribir y también enfrentarme a cosas que no estoy seguro de poder escribir. Empezar casi de cero con cada novela es muy estimulante», reconoció el escritor.Aunque sus novelas son muy distintas entre sí, matizó que tienen rasgos comunes, como el sentido del humor y un narrador que pone el foco en los detalles. «Todas parten de un conflicto central y evidente, y en todas el protagonista tiene que enfrentarse a este en soledad», añadió.Tallón reconoció que el periodismo le ha dado «musculatura para escribir». Sobre la inteligencia artificial, aseguró que no tiene ningún interés en delegarle su trabajo. «¿Quién delegaría algo que le produce placer?», inquirió.Respecto a la novela en la que estaba trabajando cuando se puso con «Mil cosas», adelantó que no saldrá hasta 2027, aunque está prácticamente acabada. «No se puede saturar el mercado ni a los lectores. Sobran lecturas y sobran autores. Esto es otro reflejo del estilo de vida», comentó.Al respecto, opinó que se está editando muy por encima del ritmo que las librerías pueden procesar. «Muchos libros se devuelven según llegan, lo que es frustrante para sus autores», dijo.
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