Flórez: «Las claves de la longevidad están en la calma y el buen humor»
El catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo recomendó en Club FARO optimismo y alegría en grandes dosis como «fármacos» para vivir más y mejor

El catedrático e invitado José Antonio Flórez, y la psicóloga y presentadora María Estela Portillo, ante el público asistente al Club Faro / Marta G. Brea
La mejor medicina antienvejecimiento es comprender la vida a través de la risa y del sentido del humor, ya que los estudios clínicos confirman que con humor se vive más y mejor. Así lo defendió ayer en Club FARO José Antonio Flórez Lozano, catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo y autor del libro ‘Felicidad, salud y longevidad’.
«Las claves para la longevidad están en la calma y el sentido del humor», afirmó Flórez, quien prescribió al público asistente dos fármacos imaginarios, a los que llamó «calmasín» y «humorsín».
Presentado por la psicóloga María Estela Portillo, el ponente comenzó su exposición afirmando que el escenario social actual contribuye a una involución cerebral. «Hostigamos la higiene cerebral», aseguró, algo que se produce tanto en el hemisferio izquierdo, donde se procesa el lenguaje, «tan deteriorado en estos momentos», como en el lóbulo prefrontal, relacionado con el pensamiento – «actualmente secuestrado»–, y el sentido común, «que escasea» Como consecuencia de la sobreinformación y el hostigamiento al que sometemos a nuestro cerebro, según aseguró, hemos normalizado la palabra estrés, así que frente a ello propuso varias recetas como el sentido del humor o llevar a las últimas consecuencias la frase «quiérete mucho», como mecanismo para practicar el pensamiento crítico y juicioso y la capacidad de tomar decisiones adecuadas.

José Antonio Flórez Lozano, catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo, en el Club Faro / Marta G. Brea
Propuso también rescatar el mundo de las sensaciones, como por ejemplo oler el perfume de las rosas para aliviar el estrés y la ansiedad, frente al ejercicio físico que se programa en exceso y no deja tiempo para oír el canto de un jilguero o admirar el paisaje. «Al levantarte piensa que tienes el privilegio de vivir y que un solo pensamiento puede cambiar la dinámica de nuestro cerebro gracias a la neuroplasticidad, que nos permite escupirlo en estado de armonía y satisfacción».
Habló también del Ikigai japonés, de la razón de vivir y de ser que nos empuja a que nuestra vida merezca la pena, en lugar de ser «devoradores de productos de consumo» que «llenamos la mochila de la vida de drogas, placeres que nada tienen que ver con la felicidad, cosas banales, preocupaciones absurdas que desestabilizan nuestro sistema nervioso, quejas y expresión constante de emociones desagradables que fortalecen circuitos cerebrales negativos y nos hacen más vulnerables». Recomendó mantener un control de «pensamientos basura», en los que incluyó los «males de la religión actual», como el narcisismo, el individualismo excesivo y el hedonismo. «El mal humor acorta la vida, produce un elevado nivel de cortisol, la hormona del estrés, que se activa ante las amenazas, los miedos, las preocupaciones y la incertidumbre, y provoca una situación de malestar vital que aumenta el consumo de ansiolíticos y antidepresivos», expuso.

José Antonio Flórez Lozano, catedrático de Ciencias de la Conducta de la Universidad de Oviedo, en el Club Faro / Marta G. Brea
Tras recomendar evitar rodearse de personas tóxicas y elegir las «personas medicina, las que saben escuchar con atención», Flórez alertó de que el carrusel de emociones al que sometemos a las arterias en el territorio cortical producen a la larga infartos coronarios e ictus.
A lo largo de su exposición, aludió a frases de octogenarios y nonagenarios anónimos que relataban su filosofía de vida y personas célebres longevas, como el caso de la neuróloga premio Nobel Rita Levi-Montalcini, quien vivió 103 años y cuando le preguntaron que haría su tuviese 25 respondió «ya lo estoy haciendo». Envejecer con dignidad, luchar contra el edadismo, fomentar la comunicación y practicar el sentido del humor fueron otras claves que ofreció Flórez.

Público asistente al Club Faro / Marta G. Brea
Efectos positivos del optimismo en la salud
El buen sentido del humor, la alegría y el optimismo tiene consecuencias directas sobre la salud a diversos niveles físico y mental. Potencia las emociones positivas y neutraliza las negativas, especialmente la ansiedad. El profesor José Antonio Flórez indica que reír puede ayudar a reducir los niveles de cortisol y mejor el estado de ánimo. La risa libera endorfinas como la dopamina, serotonina y noradrenalina, las hormonas de la felicidad del cerebro.Además el sentido del humor actúa como un potente antioxidante con efecto protector sobre las neuronas y con un gran poder antiinflamatorio. Mejora también los niveles de energía, clave en la adaptación del envejecimiento. Aumenta la neurogénesis en el hipocampo, clave para la memoria, el aprendizaje y el bienestar emocional, mejorando el rendimiento cognitivo.La risa permite también controlar el dolor, normaliza la tensión arterial, regula el sueño y la propia energía vital. Tiene efectos sobre el sistema inmune, implica un aumento considerable de los linfocitos NK (Natural Killer) y un incremento de las inmunoglobulinas salivares. Algunos estudios afirman que las personas risueñas tienen un 40% menos de problemas vasculares y viven una media de cuatro años más.
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