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La amenaza maltratadora de Narciso

«Los narcisistas todos son maltratadores porque el uso y abuso de la otra persona siempre es maltrato», alerta la psicóloga Concepción Rodríguez. Entre las señales de alarma figuran frases como «no me cae bien tu amiga» o «tu amiga (o madre) habla mal de mí». Rodríguez ofrece un consejo: «cuando la atención es exagerada al principio de conocerte, hay que desconfiar»

El hombre narcisista está enamorado de sí mismo y no tiene lugar para nadie más.

El hombre narcisista está enamorado de sí mismo y no tiene lugar para nadie más. / M. Mato

Mar Mato

Mar Mato

Vigo

Detrás de un hombre maltratador se encuentra el trastorno del narcisista. El punto de partida es la mitología griega que echó mano de la figura del joven Narciso, al que las divinidades castigaron a estar enamorado de su propio reflejo.

En el mundo actual y real el hombre narcisista presenta «un patrón profundo de abuso psicológico que tiene como objetivo doblegar completamente a otra persona, su pareja, que realmente es su accesorio. Busca anular a la mujer para tenerla a su merced», señala la psicóloga sanitaria gallega Concepción Rodríguez, miembro de la Comisión de Cultura del Colexio de Psicólogos de Galicia.

Recalca que «los narcisistas todos son maltratadores porque el uso y abuso de la otra persona siempre es maltrato».

Los primeros indicios

Reconoce la psicóloga que el caer en la red del narcisista tiene fases que «se van desarrollando con un inicio sutil y gradual. Si la mujer reacciona, se hacen las víctimas. Por ejemplo dicen: ‘No, yo no quería decir eso’. Después poco a poco van aumentando el control hasta que la víctima acaba dentro de esta realidad».

Para comprender el modus operandi es preciso echar mano de la imaginación y ponerse en el sitio de las víctimas. «Es como si la voz del narcisista se acabase instalando dentro de la cabeza de la mujer, en la mente de la otra persona de manera que la mujer obedezca a esa voz en lugar de a la voz propia», alerta a FARO Concepción Rodríguez.

Cuando tratamos el tema del maltrato nos planteamos cómo percatarse en los primeros momentos de que tenemos delante a un maltratador, a un narcisista.

Hay que desconfiar: «Llegan con una sonrisa»

Walter Riso en sus canales en redes señala que nunca llega gritando. «Un narcisista llega con una sonrisa», apunta para añadir que al principio «la relación parece perfecta».

Ante una o varias escenas así esta psicóloga sanitaria recomienda echar el automóvil al arcén, pararse y reflexionar porque «cuando la atención es exagerada –subraya–, hay que desconfiar. Es imposible que una persona antes de conocerte tenga tanto interés».

Cuidado, puede ir de víctima

Otra cuestión es cuando ya se está dentro de la relación. Rodríguez reconoce que «a veces es difícil reconocerlos porque cuando la persona está dentro de este proceso tiene sus propias carencias o sus propias sombras. Yo les llamo los puntos ciegos como cuando vamos conduciendo en el coche y hay ciertas cosas en el espejo que no vemos alrededor del vehículo. Es muy difícil de identificarlo por parte de la víctima mujer; es más fácil que lo identifiquen las personas alrededor».

El narcisista es plenamente consciente de ello. Por eso «una de las técnicas que utiliza es la anulación del sistema de apoyo. Aísla a la persona para que no pueda o no tenga sus amigas o familia que le podrían decir que hay cosas que no le gustan en él o en la relación».

Comentarios negativos hacia la familia y amistades de la mujer

Sus primeros pasos en la relación irán dirigidos al entorno iniciando un comportamiento controlador con comentarios negativos hacia la familia y amistades. «Por ejemplo comienzan a hacer comentarios como ‘No me gusta que llames tanto a tus amigas’. Ese es un signo directo al que se sumarán otros comportamientos más exagerados a posteriori», apunta Concepción Rodríguez.

El trastorno narcisista arranca del mito griego de Narciso.

El trastorno narcisista arranca del mito griego de Narciso. / Mar Mato

Así el individuo narcista empleará poco a poco técnicas «para destruir la autoestima, anulando la realidad de la víctima que ya no sabe lo que es real y lo que es imaginado. La clave o la forma de protegerse sería nunca destruir la red de apoyo, tener siempre a las amigas y a la familia. Con eso, uno está bien», añade la psicóloga gallega.

Al hablar con ella recuerda casos de pacientes que estuvieron a punto de romper e incluso de «odiar a sus propios padres». «Si tienes que llevarte mal con tus padres o con tus amigas, esa relación no vale. Es una alerta», recalca. Y en caso de duda, señala que debemos preguntar al entorno, si nos rodean personas sinceras y cabales.

Los consejos externos de la red de apoyo son necesarios porque «la persona está atrapada en la red del narcisista y cae en sus trampas llegando a ver maldad donde no la hay en los comentarios de la familia y amistades».

No busca amor, busca fans

Y en esta partida de frontón convertida en pelota contra la pared, la mujer víctima del narcisista en la violencia machista desata pensamientos intrusivos en su cabeza llegando a autotorturarse por lo que hizo o pensando en lo que él pensará de lo que ella dijo o realizó.

Por si quedan dudas, Walter Riso resume las tres patas de la banqueta que sostiene el esquema de «grandiosidad» del narcisista: egoísmo, egocentrismo y egolatría (amarse a sí mismo) por lo que «no busca amor, busca fans».

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