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Morgado: «La consciencia es un mecanismo para adaptarnos al medio»

«Puede que nuestro cerebro del siglo XXI no llegue a saber cómo funciona y esa incapacidad nos dé resistencia», manifestó en Club FARO el psicobiólogo y neurocientífico

Ignacio Morgado (derecha) y Avelino Muleiro, en el Club Faro durante la conferencia.

Ignacio Morgado (derecha) y Avelino Muleiro, en el Club Faro durante la conferencia. / Jose Lores

Vigo

«La consciencia es un mecanismo biológico creado por la evolución para adaptarnos al medio, para que nuestra conducta sea adecuada a los requerimientos de nuestra vida». Así lo manifestó ayer el catedrático emérito de psicobiología en el Instituto de Neurociencias y en la Facultad de Psicología de la UAB Ignacio Morgado, autor de numerosos ensayos sobre neurociencia cognitiva, el último de los cuales, ‘El espejo de la imaginación’. ¿Qué es la consciencia?’ (editorial Ariel), presentó ayer en Club FARO.

Los límites del conocimiento

«Puede que nuestro cerebro del siglo XXI no llegue a saber cómo funciona la consciencia, sabemos que brota de la materia, que es el cerebro, pero no podemos saber cómo esa materia se vuelve imaginación», consideró. «Entenderlo no nos serviría de nada, más allá de satisfacer nuestra inquietud intelectual, y esa incapacidad también puede darnos un valor de resistencia», afirmó Morgado comparando ese halo mágico que envuelve a la consciencia con las creencias sobrenaturales más comunes en lugares del mundo donde existe miseria, dolores y guerras. «Esa capacidad de creer en el más allá les da calma, sosiego, es posible que no saber qué es la conciencia también tenga valor adaptativo», sentenció.

Presentado por el catedrático de Filosofía y miembro del Consello Social de la Universidad de Vigo Avelino Mulero, quién aludió a que el tema de la consciencia ha ocupado a filósofos desde la frase del oráculo de Delfos «Conócete a ti mismo» hasta Jean Paul Sartre, pasando por Sócrates, Descartes o Huxley, Ignacio Morgado consideró que tal vez dentro de unos 30.000 años el ser humano comprenda qué es la consciencia, «pero a nuestros descendientes les surgirán otros problemas que hoy somos incapaces de imaginar».

Ignacio Morgado (izquierda) y Avelino Muleiro.

Ignacio Morgado (izquierda) y Avelino Muleiro. / Jose Lores

¿Qué es la consciencia?

Tras reconocer que «a los científicos nos interesa tratar estos temas apasionantes cuando nos hacemos mayores, cuando nos salen canas», Morgado explicó que la consciencia es un estado de la mente que nos permite darnos cuenta de que estamos vivos y del mundo que nos rodea, a diferencia del estado inconsciente (cuando dormimos sin soñar o cuando estamos anestesiados). Es un estado impuesto «no podemos darle a un botón para apagarla) y es subjetiva – «nadie puede penetrar en mi consciencia ni yo en la de otro»-.

Bases neurológicas

Apoyándose en ilustraciones y datos de la corteza cerebral de diversos animales, todos con consciencia, incluido el hombre, destacó que el ser humano es el que posee una red más compleja y numerosa de neuronas (unas 16.000 millones interconectadas de forma compleja). Se refirió a la Teoría de la Integración Funcional, TTI, y su propuesta de que la consciencia radica en la parte posterior de la corteza cerebral, ya que una lesión en esa zona supone una pérdida de consciencia y no así en el lóbulo frontal, la parte más desarrollada del cerebro.

El "hard problem" y una hipótesis propia

Para afrontar lo que los científicos denominan el Hard Problem, Morgado acudió al Nobel de Medicina Gerald Edelman y su conclusión de que la conciencia es un epifenómeno, es decir, surge pero no vale para nada, es como el humo que sale de un Motor. «Eso significaría que no actuamos ni tomamos las decisiones pensando y razonando conscientemente». «Como no lo entendía le escribí a Edelman y me contestó su segundo de abordo, Joseph A. Gally. Estuvimos dos meses de debate hasta que me dijo que saber cómo las neuronas hacen posible la consciencia es el mayor reto de la ciencia para el siglo XXI. Le dije que para qué saber cómo el cerebro hace algo que no sirve para nada. No nos convencimos». Desarrolló entonces su hipótesis de que la consciencia funciona como un espejo.

Preguntas ante un futuro desarrollo de las IA

Ignacio Morgado dedicó una parte extensa de su intervención de ayer en Club FARO a la posibilidad de que un ingenio artificial pudiera tener consciencia. «Los científicos de la TTI aseguran que si los ingenieros son capaces de desarrollar un artilugio tan complejo como el cerebro humano la consciencia surgiría espontáneamente, ya que para ellos no puede ser ni programada ni computada».

Poniéndose en ese escenario, ahora de ciencia ficción, lanzó preguntas sobre esa posible Inteligencia Artificial futura. ¿Se daría cuenta de que es alguien?, ¿podría moverse por el mundo y modificarlo?, ¿podría llegar a ser autoconsciente, a darse cuenta de que es consciente?, ¿tendría sentimientos, puesto que éstos son pensamiento o eventos conscientes?, ¿cómo sabríamos si los tiene, ya que son ingenios automáticos, no personas, pero pueden simular tenerlos?, ¿cómo influirían éstos en sus decisiones?, ¿tendría responsabilidad jurídica?, ¿le podríamos dar el Nobel a un ordenador que invente la cura para el Alzhéimer?, ¿nos dominaría?, ¿podría un juez condenar a una máquina a ser desconectada como a una persona que viola o incumple las leyes, como en la película ‘2001: Odisea en el espacio’ desconectan al ordenador Hal 9000 por tomar sus decisiones?

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