Cuando la vida te deja sin habla
Leo es el personaje protagonista de la comedia «Leo&Lou», rodada en Galicia. Se trata de una niña que ha perdido la facultad de hablar tras la muerte de sus padres. Desde el Colexio de Psicoloxía indican que se puede deber a un trauma y que hay que diferenciarlo del mutismo selectivo.

Los protagonistas de «Leo&Lou», en una parada de autobús. | J. Olmedo

«Leo&Lou», una de las comedias españolas más emotivas del año tiene como protagonista a una niña, Leo, que se ha quedado muda debido a un suceso impactante en su vida: el fallecimiento de sus padres. La pequeña huérfana sueña con un viaje especial –alrededor de la comarca de O Ferrol, en especial en Redes y Covas– en su biografía, un viaje que la reconectaría con la madre y el padre que ya no están con ella.
A lo largo de todo el metraje y de los diversos episodios de su aventura, Leo nunca articula una palabra. Se comunica mediante la lengua de signos o echando mano de las tecnologías para escribir en el móvil lo que pretende comunicar para después ser la frase pronunciada por una inteligencia artificial.
En una entrevista sobre el filme, su director, Carlos Solano, se refería a la falta voluntaria de habla de la pequeña como mutismo selectivo. Un experto consultado por FARO nos aclara en qué consiste, cómo afrontarlo y cómo diferenciarlo de otros trastornos.
Xacobe Abel Fernández García, presidente de la sección de Psicoloxía e Saúde do Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia explica que se considera mutismo selectivo cuando «una persona puede hablar con normalidad con unas personas mientras que con otras se retrae por completo sin realizar ninguna verbalización. No es una incapacidad de comunicarse sino un rechazo activo a toda forma de comunicación. Es posible que en contextos muy controlados sí hablen».
Como ejemplo de esto último señala que «un adolescente con mutismo selectivo podría a lo mejor hablar a través del audio del whatsapp y desarrollar comunicaciones que no podría cara a cara. Esto es sorprendente y desorienta»
Sin embargo, en la película la niña no habla nunca con nadie. A este respecto, Fernández indica que «en los casos en los que una persona se queda sin habla hay que plantearse otro diagnóstico pero no el mutismo selectivo. Lo sorprendente del mutismo selectivo es que selecciona con quien hablar; por lo tanto habla. Si no habla con ninguna persona puede deberse a un estado de shock o a un daño cerebral tras un trauma».
Respecto a los trastornos del habla debido al shock le preguntamos al psicólogo si estos perduran mucho en el tiempo. «El shock inicial duraría horas pero es posible que haya una sensación de irrealidad y parálisis que pueda llegar a durar meses. Este shock no es una reacción tan estrafalaria». También indica que en momentos de impacto emocional algunas personas pueden responder con indiferencia a lo vivido. «Mucha gente se sorprende cuando les embarga la emoción por la muerte de un familiar meses después del fallecimiento. El estado de shock permite no vivir lo que es demasiado para vivir en ese momento. Permite aplazar el momento hasta una situación en la que uno esté seguro y pueda enfrentarse a estas emociones», puntualiza.
En cuanto al mutismo selectivo, este está ligado al trastorno de ansiedad. Abel Fernández García señala que «siempre que hablamos de la ansiedad nos referimos a un término caja-desastre en el que entran muchísimas cosas. En el caso del mutismo selectivo el término más apropiado es la vergüenza. El mutismo selectivo es un trastorno evolutivo que se da en las primeras fases de la infancia. Puede permanecer hasta la adolescencia o adultez temprana».
El presidente de la sección de Psicoloxía e Saúde do Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia añade que «el problema del mutismo selectivo es que hay que entender que es un problema en el que el niño o niña están cómodos. Los pequeños hablan con normalidad con la familia pero en el colegio no. Lo peor que puede pasar es que esto genere un conflicto entre la familia y la escuela».
Para que no acabe en un enfrentamiento entre las dos partes el psicólogo recomienda la mediación de profesionales de la psicología «para establecer las pautas de acción. La forma de solucionarlo es muy clara. Si solo habla con la persona con la que se siente seguro, nunca hablará con la persona con la que se siente inseguro. El afectado o afectada vive en la comodidad y esto tiende a eternizarse. La mejor manera sería ampliar el margen de seguridad en el que una persona pueda hablar».
No obstante también recomienda ciertos trucos para ‘invitar’ a hablar a los niños o niñas con mutismo selectivo. «En el momento en el que quiera un juguete fuera de su alcance, no debe valer comunicarse solo con la mirada o con un gesto, debemos indicarle que verbalice lo que quiere. Este puede ser un instrumento para un profesor para ir ganando confianza en este sentido», indica Abel Fernández.
En ocasiones también se puede echar mano del arte. Este psicólogo recuerda el caso de una niña a la que le asignaron un papel con una frase para una obra de teatro. «En la representación final logró decir la frase ante el público porque se sentía lo suficientemente segura para hacerlo. Así se generan entornos de seguridad. Es la manera de trabajarlo», concluye.
Cuatro mitos comunes sobre el mutismo selectivo
El mutismo selectivo, un trastorno de la ansiedad, está rodeado de mitos. Señalamos cuatro, según la web upbility.es, que recibió el pasado año el Premio Oro a Innovación en Educación Especial.
poco frecuente. El mutismo selectivo no es tan raro. Esta creencia ha contribuido a perder diagnósticos tempranos.
El niño elige no hablar. Se trata de un trastorno de ansiedad, no de comportamiento.
solo es timidez. Los niños tímidas se desarrollan en entornos sociales. Los niños con mutismo selectivo se paralizan.
relación con el autismo. No hay ninguna conexión y no implica un mayor riesgo.
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