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Los guardianes gallegos de Maruja Mallo en el Reina Sofía

Afundación, la Fundación María José Jove, el Museo Provincial de Lugo o el de Pontevedra han cedido obras para la exposición ‘Maruja Mallo: Máscara y compás’ en el Reina Sofía de Madrid

Una mujer observa cuadros de Maruja Mallo en el Reina Sofía.

Una mujer observa cuadros de Maruja Mallo en el Reina Sofía. / Fernando Villar / EFE

Ana Carro

Un paseo por la exposición temporal del museo Reina Sofía permite no solo conocer más a Maruja Mallo sino también disfrutar de sus verbenas y retratos, ojear recortes de prensa y ver fotografías de la artista. Hay obras inéditas y alguna recién recuperada, pero también una huella de los guardianes gallegos que protegen su obra. Afundación, la Fundación María José, el Museo Provincial de Lugo o el de Pontevedra han dejado algunas piezas que ahora descansan en las paredes del Reina Sofía, objeto de miradas y fotografías. «También hay de colecciones privadas», indica la comisaria de la muestra, Patricia Molins, que visita este miércoles el Museo de Belas Artes de A Coruña para ofrecer una charla dentro del ciclo Maruja Mallo. De Galicia a las vanguardias del siglo XX.

El Centro de Arte Fundación María José Jove cedió en préstamo Naturaleza Viva, de 1943, y Basuras, de 1930, mientras que el Museo Provincial de Lugo, a través de la Diputación, prestó cinco obras. «Una fundación no nos ha prestado una obra muy importante», lamenta Molins, quien reconoce que trabajar en el arte de Mallo «es muy fácil» porque «trabaja por series» y así está expuesto en el museo. «También hemos creado una salita sobre teatro, hemos hecho hincapié en cerámicas y hemos puesto obras contemporáneas, como versiones de sus obras, ya que no quedan los originales», expone.

La muestra, en la que hay retratos, recibe el título de Máscara y compás para «subrayar su interés por el teatro y por el arte como una superación de la realidad». «Eso también lo llevaba a su propio aspecto, pintándose mucho y arreglándose», añade.

Al reunir tanta obra de la pintora en un solo espacio, con la huella de las instituciones gallegas, se puede ver «la importancia de sus series y cómo las plantea». «En sus series quiere siempre trabajar sobre algo general y a la vez particularizarlo. Cada pieza de cada serie es muy distinta porque está estudiando cosas diferentes. Yo estaba muy interesada en conservar lo individual y lo universal», analiza.

Colins apunta que en la exposición hay también muchos archivos y fotografías que «muestran cómo obras que pueden parecer anecdóticas en realidad parten de un estudio profundo de la relación entre la figura y el espacio y de las relaciones psicológicas entre las figuras». Los documentos «también sirve para situarla en un contexto y para leerla, puesto que ella también fue una teórica y escribió bastante sobre su obra y sobre arte». Además, hay muchas noticias de prensa, sobre todo de España y Argentina. «Se habla mucho de cancelación, pero realmente ella fue muy apreciada, sobre todo en su etapa española», manifiesta, e insiste en que «no fue olvidada, pero sí borrada por el franquismo».

La comisaria reconoce que «hay mucha gente» que le pregunta si «se salva así una cuenta pendiente con ella», pero opina «que no hay que pensar en esos términos, no es necesario». Lo importante, insiste, «es que se muestra esa figura y en un momento muy apropiado, porque realmente muchas de sus preocupaciones, y especialmente, por simplificar, las que tienen que ver con la relación entre las personas, la humanidad y la naturaleza y el universo, están muy presentes ahora».

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