José Miguel Parra: «En Egipto siempre hay algo que descubrir»
«El sueño de cualquier egiptólogo es hallar una cámara oculta, el cuerpo de Keops pero, sobre todo, papiros con información», asegura el experto y divulgador

Desde la izquierda, José Miguel Parra y Rubén Rey, ayer, en el Club FARO. | Pablo H. Gamarra
«No sabemos por qué el Antiguo Egipto despierta esa fascinación colectiva, pero siempre hay algo que te llama la atención y te engancha». Así lo aseguró ayer José Miguel Parra, doctor en Historia Antigua y divulgador, durante la presentación en el Club FARO de Historias de la historia del Antiguo Egipto (Almuzara), libro en el que amplía el espectro de cuestiones sobre el mundo de los faraones y la vida a orillas del Nilo que no aparecen en otros libros sobre esta antigua civilización.

José Miguel Parra: «En Egipto siempre hay algo que descubrir»
Parra aseguró que, aunque hay otras civilizaciones tan interesantes como la egipcia, como la de Mesopotamia, no despiertan la misma pasión porque se sienten más «lejanas y frías». La popularidad que personajes como la reina Cleopatra han adquirido a lo largo de los años, especialmente tras el descubrimiento, en 1922 de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, no hacen más que alimentar el interés por esta civilización.
Parra, que ha participado en siete campañas del Proyecto Djehuty, que se desarrolla en la orilla occidental de Luxor, se mostró convencido de que el mundo de los faraones aún deparará grandes sorpresas, gracias a las nuevas herramientas con las que cuentan los arqueólogos. «En Egipto siempre hay algo que descubrir. El sueño de todo egiptólogo es hallar una cámara oculta, el cuerpo de Keops pero, sobre todo, papiros con información», afirmó.
Sin embargo, si hay algún hallazgo que ocuparía los titulares sería cualquiera relacionado con Cleopatra o el descubrimiento de una tumba semiintacta. En este sentido, recordó el incesante expolio de las tumbas. «Durante años, el saqueo fue el deporte nacional de los egipcios», afirmó durante la conversación que mantuvo en el MARCO de Vigo con Rubén Rey, periodista de Onda Cero.
En Historias de la historia del Antiguo Egipto, Parra se detiene también en desmontar algunos falsos mitos sobre el Antiguo Egipto, como la maldición de Tuntakamón, cuya existencia negó en rotundo. «No existe y en cuanto estudias las muertes de las personas que participaron en el descubrimiento de esta tumba descubres que no hay nada sospechoso en ellas. De hecho, en la tumba no hay ninguna advertencia si es profanada, como sí hay en otros monumentos funerarios», aseveró.
Sin embargo, esta idea, como la que se empeña en rodear de misterio la construcción de las pirámides, persiste en el imaginario colectivo a pesar de las evidencias que las desacreditan. «Egipto es una gran cantera de caliza y hoy tenemos documentación sobre cómo se transportaban, por barco, materiales como el granito. Asimismo, conocemos qué técnica empleaban para la construcción de las pirámides. Lo único que no sabemos es cómo la implementaron en cada caso», señaló.
Tampoco fue un pueblo esclavista ni tan «pacífico y sabio» como se le ha presupuesto hasta hace relativamente poco, como demuestran descubrimientos recientes. Incluso se ha hallado una tumba de una mujer víctima de violencia machista y se conserva una denuncia de una mujer contra su esposo por maltrato. «Las mujeres tenían los mismos derechos que los hombres. Es una de las cosas más curiosas y llamativas de la civilización», afirmó.
Aseguró que la cultura faraónica no se desvaneció, sino que se fue transformando y que fue tan importante que el cristianismo adoptó elementos de su iconografía. «Los inventores del monacato y de convertirse en eremita para estar en mayor contacto con Dios fueron los egipcios; y hay textos del Cantar de los cantares de la Biblia que están copiados literalmente de textos egipcios», comentó el conferenciante.
De los jardines egipcios al negocio de la muerte
José Miguel Parra lamentó que en España aún no haya un grado en Egiptología, ya que hay mucha gente que está deseando estudiarla, aunque reconoció que ahora existe un máster en la Universidad de Barcelona y estudios de doctorado. «Con que lo hubiera en una universidad sería suficiente», dijo el egiptólogo, que en Historias de la historia del Antiguo Egipto desgrana el amor de los egipcios por sus jardines; su supuesto escaso uso de la violencia; el sistema que empleaban para transportar cargas pesadas en un mundo (teóricamente) sin ruedas, y sus contactos con la zona de Siria-Palestina y las influencias mutuas entre ambas regiones.Autor de más de veinte libros, comenzó a escribir esta poco antes de la pandemia y con ella continúa –o completa– el trabajo iniciado en «Eso no estaba en mi libro de historia del Antiguo Egipto» publicado en 2015, una obra que continúa gozando de gran éxito.De igual modo, repasa el negocio de la muerte, un tema que no puede faltar en un libro sobre el país de las momias. Este tránsito al otro mundo, recuerda Parra, llegaba por entonces a la gente con mucha más facilidad que hoy y familias enteras vivían del culto que se rendía a los muertos.
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