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Transgresión gallega en Venecia

¿Se realiza la transición energética de forma idónea teniendo en cuenta el paisaje? ¿Debe la arquitectura observar los residuos que genera y de dónde proceden sus materiales? El Pabellón de España en la Bienal de Venecia reflexiona sobre estos y otros conceptos en una edición con una amplia representación gallega que va desde los arquitectos comisarios de la iniciativa, a fotógrafos, diseñadores o hasta la madera que se empleó y el estudio de impresión ecológica donde se preparó el material.

Mar Mato

Mar Mato

Vigo

El Pabellón de España en la Bienal de Venecia de este año ha impactado e incluso descolocado (para bien) a muchos. Para ello han contribuido arquitectos, diseñadores, fotógrafas, empresas e incluso productoras gallegas. Si ven las fotos del interior o tienen la suerte de volar hasta allí, fíjense en las balanzas de madera de la exposición o en los marcos de vanguardia de las fotografías. Proceden de bosques o fincas gallegas. Lo revela el arquitecto pontevedrés Manuel Bouzas –Premio Princesa de Girona 2025– que junto al coruñés Roi Salgueiro ha comisariado la propuesta española para la Biennale de Venezia

En la entrada al edificio, la persona visitante se topa con unas balanzas. «Cuando tuvimos que diseñar estas y los marcos, Finsa, uno de los patrocinadores, nos dijo que se obtendría la madera de una comunidad de montes. Proceden de montes vecinales en man común gestionados por mujeres de A Lama. También vienen del lugar de Panda da Dá, la finca de Finsa, donde experimentan con nuevas especies y formas de gestionar un bosque», explica Bouzas.

La elección de la procedencia de los árboles no fue una decisión al azar sino que enlaza con el espíritu del proyecto global. «Decidimos trabajar con paisajes que creemos que son ejemplares en su gestión, en su impacto en la sociedad, en el rural (...). Con esta filosofía deberíamos hacer nuestra arquitectura», defiende el pontevedrés.

El arquitecto defiende que debemos «empezar a cuestionar las cadenas de suministros planetarias que nos han llevado a la situación en la que estamos».

Manuel Bouzas explica que Galicia lleva construyendo con madera y piedra durante siglos pero «en los últimos 30 o 40 años nos cambiamos al hormigón, al aluminio y al acero haciendo una arquitectura cuestionable. Nosotros decimos: Volvamos a hacer lo que tiene sentido común. ¿De dónde viene el hormigón, el aluminio? Yo no lo sé; pero sí sabemos de dónde viene la madera, sí sabemos que hay un bosque al lado de casa».

«Por primera vez el Pabellón de España en la Bienal no va tanto de edificios, que sí los hay, como de los paisajes que permiten hacer los edificios»

Pero, ¿por qué les importa tanto a los comisarios la materia prima? Responde Bouzas que «hasta hace muy poco la arquitectura era una disciplina desligada de todos los impactos territoriales. No pensábamos nunca de dónde venían los materiales con los que construíamos, qué personas estaban implicadas, qué recursos o paisajes los aportaban. Por primera vez el Pabellón de España en la Bienal no va tanto de edificios, que sí los hay, como de los paisajes que permiten hacer los edificios. Para nosotros es tan importante el edificio en madera como el bosque de donde viene», defiende.

Entrada al Pabellón de España

Entrada al Pabellón de España / Luis Díaz/Brava Studio

Subrayamos ante el arquitecto que se trata de un discurso muy político y con mucha intencionalidad lejos de los objetivos de pabellones anteriores de mostrar algo estético. «¿Y qué no es político?», responde. «No venimos a hacer un discurso superficial o facilón de ‘ay mira qué bonita es la arquitectura española’. No, lo que comunicamos es: ‘mira qué está haciendo la arquitectura española’. Los ejemplos que damos son positivos. Es muy fácil criticar y eso en política es habitual: enfangar, decir lo malo. Con todo lo que tiene que ver con el cambio climático todo son discursos castastrofistas. Estamos cansados de tanta visión pesimista. Queríamos hacer un pabellón para mostrar lo bien que se están haciendo España algunas cosas. Ningún otro país tiene semejante solidez en términos de ejemplos, de una industria fuerte. Venimos a decir: ‘Europa, mundo, Venecia. Miren lo que estamos haciendo’. Vinimos a hacer un discurso más profundo, más analítico», defiende Bouzas.

Y en ese objetivo se han rodeado de arquitectos, entre ellos dos estudios gallegos: Abalo Alonso y Estar. Este último está conformado por Aurora Armental y Stefano Ciurlo que muestran en la exposición su investigación sobre la cuenca del río Eume junto a la aportación creativa del fotógrafo Luís Díaz.

Aurora Armental explica que «dentro del pabellón hay una sala central donde escogieron diversos proyectos de arquitectura. Después, hay cinco salas alrededor. Para cada una pidieron a un grupo de arquitectos o diseñadores que realizasen una investigación sobre una temática en un territorio. En nuestro caso, trabajamos sobre la energía y el arco atlántico. Decidimos acotarlo a la zona del río Eume para hablar de la transición energética».

Imágenes de Luis Díaz de la cuenca del Eume

Imágenes de Luis Díaz de la cuenca del Eume / Luis Díaz/Brava Studio

Eligieron el Eume porque acoge «la mayor concentración de eólicos de Galicia. Ahora mismo, hay intención de implantar en Navantia, Ferrol» una línea de fabricación de estructuras para la eólica marina. Nosotros hablamos de cómo cambia el paisaje con la producción energética», señala Armental.

Para ello, Luis Díaz realizó fotos de las que 17 en enorme tamaño (casi de dos metros de alto) se muestran en el pabellón y que fueron impresas en Imprimeverde de Nigrán, especializada en la impresión sostenible.

Polémica energética

«Las imágenes combinan la vida cotidiana con la luz energética. Planteamos un sistema de producción energético alternativo también: propusimos ideas ligadas a elementos tradicionales de producción energética. Eso lo hicimos con el collage ‘Eólico de aldea’, una estructura de madera hecho en Galicia, al tiempo que proponemos bateas con paneles solares. Defendemos una producción a escala municipal o de aldea. La transición energética es necesaria pero la manera en la que se hace igual no es el mejor para la conservación de los valores del territorio. Es un tema polémico», critica.

Por su parte, el fotógrafo Luis Díaz señala que «tiene relevancia para la región; genera polarización». En su caso, busca «una aproximación personal» al trabajo de mostrar el paisaje de la cuencia del Eume. «Quería fototrafiarlo desde un punto de vista más emocional. Cuando hablamos del impacto de las infraestructuras energéticas son las emociones las que dominan la reacción de las personas», concluye.

Edificios de la UVigo en O Berbés que se pueden ver en la Bienal de Venecia.

Edificios de la UVigo en O Berbés que se pueden ver en la Bienal de Venecia. / Santos Díez

Ana Amado y las casas de O Berbés

La pluralidad es otro de los puntos a favor del Pabellón de España en la Bienal de Arquitectura de Venecia, comisariado por los gallegos Manuel Bouzas y Roi Salgueiro.

Bajo el nombre de «Internalities» ha buscado ser lo más plural posible y mostrar el trabajo arquitectónico que se realiza en los cuatro puntos cardinales y el centro del Estado español. Para ello, articularon la muestra en seis secciones. En la primera, la de bienvenida, se ofrece una miscelánea de trabajos arquitectónicos españoles. Fueron elegidos 16.

Entre ellos, figura la rehabilitación de tres antiguas casas marineras de la zona de O Berbés en Vigo para la Universidade de Vigo. El trabajo lo firma el estudio coruñés Abalo Alonso, conformado por Elizabeth Abalo y Gonzalo Alonso.

El Pabellón de España en la Bienal de Venecia ha llevado a la cita de la arquitectura mundial la rehabilitación de las casas marineras de O Berbés en Vigo para la UVigo. También muestra las fotos de residuos de construcción en Madrid de la fotógrafa gallega Ana Amado.

En la exposición en Venecia, se puede ver su trabajo así como en la web. En esta, además, conocemos proyectos finalistas de toda España entre los que figuran la Casa ID y taller Grau de Rellam en Ames; la humanización de los Rueiros de Nebra en Porto do Son (a cargo de Carlos Seoane) o la rehabilitación del astillero tradicional de Cipriáns en Outes (del estudio Fuertes Penedo).

En las otras cinco salas del Pabellón conocemos la reflexión de arquitectos o diseñadores acerca de grandes temas como los materiales, la energía, el trabajo, los residuos o las emisiones.

En el dedicado a los residuos, las protagonistas son las fotos de la gallega Ana Amado. La fotógrafa señalaba a FARO que «fue una honra tremenda y un reto que me llamaran los comisarios. El pabellón es elegante y la propuesta es muy coherente».

«Nos tocó tratar la cara b de la arquitectura, los residuos que genera la actividad»

Amado reconoce que no fue un trabajo fácil. «Nos tocó tratar la cara b de la arquitectura, los residuos que genera la actividad. Obviamente, el acercamiento visual tenía que ser distinto. Aunque busques una estética, intenté evitar la romantización de unas escenas que se alejan de cualquier aspecto idealizador de la arquitectura», reflexiona la creadora.

Así, buscó imágenes que comunicasen la información de que es algo negativo para «reflexionar sobre este tema» que es «invisible». No obstante, para Amado fue «un lujazo poder acercarse a plantas de reciclaje de residuos de construcción porque normalmente no se puede entrar; de hecho, conseguir las autorizaciones para el acceso no fue fácil. Hasta los gerentes de las plantas nos hablaban de los retos que afrontan». Ana Amado señala que «visibilizar este tema ya supone un paso».

Parte gráfica gallega

Por último y no menos importante, el Pabellón español contó con una parte gráfica firmada por el diseñador gallego Miguel Mayor. El pontevedrés explica que «Normalmente la parte gráfica en estos proyectos la parte gráfica queda en un segundo plano, aquí la intención era que conviviera en equilibrio con la misma exposición».

Mayor tuvo que jugar con conceptos como equilibrio, territorio o internalidad en los textos de las paredes, paneles o en la web así como en la parte más conceptual de la instalación. «Es un orgullo la representación gallega en diseño gráfico y arquitectura que hay en el Pabellón», sentencia.

Claves de un pabellón

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