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La «diócesis literaria» del amigo gallego de León XIV

El obispo gallego de Abancay (Perú), cercano a Prevost, presentó en Vigo su obra poética

Alonso, Gómez, Cuevas y Gil, en el acto de ayer.

Alonso, Gómez, Cuevas y Gil, en el acto de ayer. / José Lores

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Rafa López

Rafa López

Vigo

«Muchas gracias por las oraciones. Bendiciones». Esta fue la respuesta que recibió monseñor Gilberto Gómez, obispo de Abancay (Perú), cuando el pasado sábado envió un mensaje de felicitación a León XIV, con el que compartió mucho tiempo en Perú. «Cuando salió papa me pareció una grosería escribirle un whatsapp. El primer día no lo hice, pero anteayer, sobre las 12 la noche [por el sábado] le escribí, y al día siguiente abrí el móvil y ya tenía la respuesta», contó ayer en la parroquia viguesa del Corazón de María el mitrado nacido en Albeos, Crecente, en 1952, y que se fue de misionero a Perú en 1986, un año después que Robert Prevost.

Gómez presentó ayer en Vigo dos libros de poesía, «En tus manos» y «Terriña», en un acto que estaba programado para el pasado 28 de abril en el Club FARO y que malogró el apagón. Lo presentaron Javier Alonso, rector de A Franqueira; Enrique Gil, amigo y promotor de «En tus manos»; y el sacerdote y periodista Alberto Cuevas, quien, haciendo honor a su oficio, le preguntó por lo más candente, cómo ve a su amigo Prevost: «Sabio, sereno, equilibrado, muy humilde y muy preparado», señaló el obispo gallego de Abancay, quien subrayó que León XIV ha sido «misionero, formador, superior de una orden religiosa [los agustinos] y miembro de la curia».

A don Gilberto le pilló el habemus papam entre Logroño y Arnedo, en La Rioja, como contó a FARO ese mismo día. Detuvo el coche para escuchar el ansiado anuncio. Cuando oyó las palabras «Robertum Franciscum» no se dio cuenta de que era el nombre de su amigo. «No estaba convencido de que pudiera ser el papa», aseguró ante las decenas de personas que acudieron ayer al salón de actos de la parroquia del Corazón de María.

Monseñor Gilberto Gómez, obispo de Abancay, y Robert Prevost, actual papa León XIV, concelebrando en Perú.

Monseñor Gilberto Gómez, obispo de Abancay, y Robert Prevost, actual papa León XIV, concelebrando en Perú. / Diócesis de Tui-Vigo

Gilberto Gómez González, que hoy celebrará en Tui sus 50 años de sacerdocio, no es ningún advenedizo en la poesía: cultiva el género desde niño y hace ya 20 años ganó el Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, considerado el más importante a nivel internacional, con su poemario «Via Lucis». «En el seminario de Tui recitaba poesías del Siglo de Oro, y en 1965 participó en unos juegos florales en Santiago, en los que ganó un premio ex aequo con [el poeta gallego] Edelmiro Vázquez Naval», recordó Enrique Gil. «Que cuando renuncie por edad ante León XIV entregue el báculo de Abancay, pero no el báculo de su pluma», dijo su amigo de la infancia y mecenas de una obra poética que Gómez, con humildad, considera un mero «desahogo» para «amenizar desde una corta espera hasta largos e incómodos viajes».

Sin embargo, expertos como la filóloga Yolanda Obregón destacan la altura de la poesía de don Gilberto, no ya porque la escriba entre 2.500 y 3.500 metros sobre el nivel del mar, en las estribaciones de los Andes, sino por su «imperiosa inclinación a la lírica» y su «talento notable», como reseña en el prólogo de «En tus manos».

En la poesía de Gilberto Gómez late un profundo amor a Dios y también a Galicia, a su «terriña» de Albeos, donde nació san Paio, a sus verdes paisajes añorados con morriña y a la lengua de sus padres. Por ello Alberto Cuevas presagió que en el futuro se le dedicará un Día das Letras Galegas, como el que tuvo también --en 1973-- otro prelado gallego, el arzobispo de Santiago de Compostela Manuel Lago González, fallecido hace justo cien años.

Monseñor Gilberto Gómez, obispo de Abancay, antes del acto de ayer.

Monseñor Gilberto Gómez, obispo de Abancay, antes del acto de ayer. / Rafa López

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