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Teo Palacios: «Vivimos para trabajar y en el proceso nos olvidamos de vivir»

El escritor presenta su libro «La canción de Hands» sobre el pirata Barbanegra | «Con el fin de la guerra de Sucesión española, 600.000 corsarios se quedaron sin trabajo», señala

La periodista Carla Mañas y el escritor sevillano Teo Palacios, premio Nostromo, e invitado al Club Faro

La periodista Carla Mañas y el escritor sevillano Teo Palacios, premio Nostromo, e invitado al Club Faro / Marta G. Brea

Mar Mato

Mar Mato

Vigo

Más allá de la fantasía en películas y libros sobre piratas y corsarios de siglos atrás, se extiende la realidad, muy dura en numerosos casos, tanto que a muchos les costó la vida. Sobre uno de estos piratas, Barbanegra, trata el último libro del escritor sevillano –pero muy arraigado en Cangas durante años– Teo Palacios, «La canción de Hands» (Edhasa), con el que ganó el Premio Nostromo. Durante la presentación de la obra en Club FARO en Vigo ayer, el autor señaló: «Vivimos para trabajar y en el proceso nos olvidamos de vivir».

Teo Palacios realizó estas declaraciones en relación a uno de los protagonistas de la novela, Armando Villalobos. Este es un restaurador de muebles de 1912 acosado por las deudas del juego. El destino lo cruza con unos documentos que le podrían llevar al tesoro de Barbanegra. Para lograrlo se une al explorador Diego Mendoza. Ambos dejan Madrid por las Bahamas.

Así el libro lleva a la persona lectora de principios del siglo XX al año 1715 cuando Barbanegra era el pirata que más acechaba en el Mar Caribe.

Palacios indicó que el personaje de Armando Villalobos se da cuenta de que ha cometido errores en su vida, que ha situado el interés por el dinero por encima de todo. Sin embargo, llega un momento en el que empieza a percibir que debe dar un giro, de que «hay cosas más importantes que merecen ser prioritarias» llegando a «sacrificarse para seguir adelante. Ese es el mensaje del libro».

Presentado por la periodista Carla Mañas indicó que su interés por los piratas arrancó en la infancia con la lectura de libros como «La isla del tesoro» de Louis Stevenson. A mayores recordó de niño escribir su primera historia de piratas en el suelo de terrazo de la casa de sus padres. «Yo le debía esta novela a ese niño. Es la novela que quería haber escrito ese verano», reflexionó en alto ante el auditorio del MARCO.

El escritor Teo Palacios, charlando en el Club Faro, y presentado por la periodista Carla Mañas

El escritor Teo Palacios, charlando en el Club Faro, y presentado por la periodista Carla Mañas / Marta G. Brea

Para entender la grandeza de Barbanegra, Teo Palacios dejó claro que «existió realmente». Llevó a la audiencia a principios del siglo XVIII. Entonces fallecía Carlos II de España y lo hacía sin herederos. Por una parte, desde Francia soñaban con poner a un nieto de Luis XIV en el trono español.

Desde Inglaterra también aspiraban a colocar a un príncipe austríaco a los mando de la monarquía española. Los dos bandos acabaron yendo a la Guerra de Sucesión Española desarrollándose la contienda principalmente en España pero también en las colonias.

Controlar los océanos se hacía imposible por parte de las armadas de los distintos países por lo que desde Inglaterra se les ocurrió la idea de crear patentes de corso. Estas autorizaban –recordó Palacios– que los corsarios pudieran atacar a todos sus enemigos. De esta manera «la Armada inglesa tenía zonas controladas a través de los corsarios a coste cero y obteniendo beneficios» de los botines que estos lograban de los barcos de los enemigos.

El problema llegó cuando finalizó la Guerra de Sucesión. Las monarquías eliminaron las patentes de corso. «Como consecuencia del fin de la Guerra de Sucesión española 600.000 corsarios se quedaron sin trabajo. El problema que se creó fue descomunal. Ellos siguieron haciendo lo que tenían que hacer pero pasaron de ser corsarios a ser piratas», indicó el escritor. Como consecuencia, si eran descubiertos en sus bellaquerías y apresados, eran duramente castigados, incluso con la horca.

Teo Palacios indicó que «esa figura del pirata de la edad dorada está romantizada» ya que eran muy temidos, especialmente por la gente pudiente.

El escritor Teo Palacios, invitado al Club Faro

El escritor Teo Palacios, invitado al Club Faro / Marta G. Brea

«El más grande de todos los piratas»

Teo Palacios señaló ayer que Barbanegra es «el más grande de todos los piratas». Nació en 1680 en Liverpool, según se cree y su nombre real era Edward Teach.

Explicó que su barco era el Queen Anne’s Revenge, la Venganza de la Reina Ana. Dicho buque era una fragata inglesa que después pasó a ser francesa para, en una tercera vida, convertirse en un barco negrero que portaba gente africana raptada de Ghana u otros países que era portada al Caribe para ser esclavizada.

Barbanegra consiguió abordarlo casi sin luchar ya que la tripulación del buque negrero se encontraba diezmada por una epidemia a bordo. El pirata lo convirtió en su barco y le entregó el suyo a la tripulación expulsada.Con la Venganza de la Reina Ana atemorizó la costa occidental de África y el Caribe con sus 40 cañones, 20 por banda. «Los barcos militares huían de él. Era una locura», indicó el escritor de «La canción de Hands».Este barco acabó encallando en Carolina del Norte. Precisamente ese es uno de los destinos de los protagonistas del libro de Palacios. Ambos sueñan con hacese con el tesoro de Barbanegra.

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