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Alfonso Armada: «Tenemos más información que nunca y estamos más perdidos que nunca»

«La sensación es que el mundo se ha vuelto incomprensible y la tarea del periodista se ha vuelto mucho más complicada, y la de los lectores también», reflexiona el periodista en su encuentro con suscriptores de FARO

Alfonso Armada (c.), junto a su madre Adelina Rodríguez, Julio Pérez y los suscriptores de FARO. / J. Lores

Pedro Fernández

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M. González

M. González

Vigo

El periodista Alfonso Armada compartió este jueves un encuentro con suscriptores de FARO DE VIGO, que se convirtió en una auténtica clase magistral sobre deontología periodística, geopolítica, historia, cultura y un sinfín de temas que provocaron reflexión y debate entre los presentes.

El jefe de economía de FARO, Julio Pérez, fue el encargado de «abrir la ventana de intimidad» que supuso este encuentro con el reputado periodista y escritor nacido en Vigo en 1958, que ocupó las corresponsalías en América y África para importantes medios de comunicación españoles y que fue corresponsal en conflictos como el de Sarajevo o Ruanda.

«La crónica de largo aliento, los reportajes de largo aliento, a ser posible larguísimos, es mi género favorito», expone. «La entrevista es un ingrediente fundamental para hacer buenas crónicas y buenos reportajes», apostilla. Así, al mencionar su obra El arte de la entrevista, Julio Pérez menciona algunas como la que le hizo a Susan Sontag o a David Bowie. Armada, que califica como «la entrevista más conmovedora de ese libro» la que le hizo al novelista Henry Roth, autor de Llámalo sueño, reconoce que le hubiera gustado también entrevistar a Bob Dylan.

«Reportero, poeta y caminante», así lo define Manuel Jabois en el prólogo de su libro Cuaderno de viaje al país natal. «Soy reportero, no soy poeta y soy caminante», apostilla él: «Se puede escribir poesía sin ser poeta. Uno escribe poemas con la esperanza de algún día ser poeta, pero creo que es un camino que lleva una vida entera».

Los chuchameles y las galletas de coco de su abuela Emilia sirvieron para evocar su infancia y rememorar cómo su profesor Pedro Pereira le inculcó la pasión por la literatura «con más fuerza todavía»: «Pensé entonces que me gustaría trabajar en algo que tuviera que ver con las palabras».

Reportero de guerra

«Yo nunca pensé ir a cubrir guerras», prosigue. «Cuando me propusieron ir a Sarajevo pensé en una bala entrando a cámara lenta en mi cabeza, fui con mucho miedo a morir», confiesa. «Fue un descubrimiento ver que podía manejar mi miedo y que podía escribir en una situación extrema. El miedo, además, si no se convierte en pánico, te protege de no cometer imprudencias». Relató también con precisión de cirujano cómo vivió el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York en 2001.

En cuanto a cómo se informa hoy en día la gente, afirma que «internet ha cambiado por completo las reglas de juego»: «Ahora tenemos, en teoría, más información que nunca, pero la sensación que tengo es que estamos más perdidos que nunca. La sensación es la de que el mundo se ha vuelto totalmente incomprensible y la tarea del periodista se ha vuelto mucho más complicada, y la de los lectores también, porque se han vuelto más perezosos y quieren que se lo den todo digerido, y las cosas son a veces tan complejas que hace falta tiempo y, aun así, es difícil hacerte una idea aproximada del mundo en el que estamos».

«La percepción de mucha gente es que todos los periodistas mienten y, de hecho, parte de las campañas políticas que han hecho tanto Putin, Trump o Xi Jinping es que los periodistas son enemigos del pueblo», añade: «Es verdad que hay periodistas vendidos, pero hay muchos periodistas que hacen su trabajo y se la juegan; hacer periodismo en Rusia o en China supone jugarte la vida y que te encarcelen o que te maten».

«Un periodista de verdad tiene que ser fiel a los hechos al margen de sus propias convicciones políticas», dice Armada, que vaticina que «nos encontramos en el umbral de un periodo bastante oscuro para la historia del mundo».

¿Cuál es la mejor arma ante esto? «Leer libros», contesta ante la pregunta de un joven suscriptor. «Lo fundamental es leer. Con las nuevas tecnologías cada vez es más difícil diferenciar lo que es cierto de lo que no; es mucho más difícil ahora saber lo que está ocurriendo, y va a ser más difícil todavía, y eso exige de los periodistas más formación, más tiempo y más espíritu crítico».

La suscriptora Adelina Rodriguez, madre de Alfonso Armada, recibe un ramo de flores por su fidelidad al decano

Pedro Fernández

Adelina Rodríguez, una suscriptora «casi decana»

Antes del inicio de la charla, el director de FARO DE VIGO, Rogelio Garrido, quiso agradecer a Adelina Rodríguez, madre de Alfonso Armada, su presencia en el acto y le hizo también entrega de un ramo de flores para agradecerle su fidelidad al decano. «Según los archivos de FARO, desde el año 82 ya recibe el periódico en papel en su casa, pero antes ya lo hacía en el astillero», destaca el director: «Somos el periódico decano y Adelina es casi una suscriptora decana».

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