Mil y una Navidades en una misma ciudad
Anuradha Acharjee, de Nueva Delhi; Euridice Menezes Do Espírito Santo, de Santo Tomé y Príncipe; la caraqueña Valeria Colombo Montero; Frankie Ramírez, de Miami; y las jugadoras americanas del Celta Femxa Zorka Samantha Cooper y Brynna Maxwell relatan para FARO DE VIGO cómo viven estas fechas lejos de sus países y de su gente.

Desde arriba a la izquierda: Anuradha Acharjee, de Nueva Delhi; Euridice Menezes Do Espírito Santo; Brynna Maxwell, con sus padres; Valeria Colombo (2ª drcha.), con sus primas Sandra Romero, Lucía Romero y Belén Sanjurjo; Frankie Ramírez, con su amiga Pattaya, la cuñada de ella y la suegra y Samantha Cooper, con sus padres. / FDV

La Navidad suele ser una fecha de reunión familiar, de cumplir tradiciones, de platos típicos... Pero hay muchas personas que están pasando estas fiestas lejos de sus seres queridos. Solo en Vigo se viven miles de maneras de festejar, cumpliendo desde la distancia con sus tradiciones, creando otras nuevas, experimentando nuevos sabores, intentando replicar los de sus países de origen... Con la nostalgia por no poder estar con sus seres queridos en una fecha tan especial, también han tratado de vivir la magia de la Navidad de una manera especial, aunque con el corazón partido por la distancia.
«Pasar las festividades navideñas en la encantadora ciudad de Vigo es una experiencia verdaderamente mágica para mí», indica Anuradha Acharjee, natural de Nueva Delhi (capital de la India), y que lleva dos años en la ciudad, aunque ya lleva siete viviendo en el extranjero. «Durante esta época del año la ciudad se transforma en un espectáculo deslumbrante, adornada con luces brillantes que iluminan sus calles y plazas, creando un ambiente festivo y acogedor», destaca, al tiempo que se confiesa «fascinada por el carisma y la belleza que emana de cada rincón de Vigo».
Anuradha Acharjee echa de menos «la tarta de ron» típica de las celebraciones navideñas con su familia y que ha cambiado «por una bica», pero lo que más añora es pasar la Navidad «en la casa de mi abuela con los primos pequeños, es una maravilla».

Anuradha Acharjee, de Nueva Delhi, pasó la Nochebuena con una amiga de Rusia en Vigo. / Cedida
La costumbre de «comer marisco es muy parecida a la de mi familia», destaca, fascinada tras descubrir también el turrón. «De la Navidad de Vigo me gusta casi todo porque la gente vive muy alegre. En la India, como es un país secular, todo el año está pasando algo, pero aquí la Navidad es como la festividad principal, es la más especial y la gente lo espera todo el año. Se vive un ambiente especial», apunta.
Para ella, «compartir estas fechas con amigos, disfrutando de barbacoas y comidas en conjunto, no solo fortalece los lazos de amistad, sino que también me permite sumergirme en la calidez y hospitalidad de la cultura local»: «Cada momento se convierte en un recuerdo imborrable, lleno de risas, sabores y la alegría que solo la Navidad puede traer».
Esta Nochebuena cenó en casa con una amiga de Rusia, su compañera de investigación en el CUVI, donde ambas están haciendo sus doctorados. Antes de cenar pasearon por la ciudad para ver las luces. «Hicimos de primer plato una ensalada de varias capas y de segundo una pasta riquísima. Tomamos un champán y brindamos para nuestras vidas y nuestros deseos».
Otro detalle que le llama la atención es el de la lotería. «En mi país los lugares de juego y de lotería son ilegales en varios estados. Mi padre me visitó el año pasado y le hacía mucha ilusión comprar un décimo, pero no nos tocó nada», bromea. Tampoco ha tenido ocasión todavía de celebrar la Nochevieja con las doce uvas durante las campanadas, una tradición que desconocía hasta llegar aquí.

Euridice Menezes Do Espírito Santo, en su casa de Vigo el día de Nochebuena. / Cedida
Euridice Menezes Do Espírito Santo, natural de la nación insular africana Santo Tomé y Príncipe, llegó a España hace un año para reunirse aquí con su madre y sus dos hermanos, tras su paso por Portugal. Será el segundo año que pasa estas fiestas lejos de su país y de su gente. «Allí celebrábamos la Navidad con una reunión familiar, generalmente en casa de mi abuela con mis tías y tíos, mis primos...». La comida tradicional que solían hacer constaba de «calulu, izaquente y arroz doce», explica.
Aquí descubrieron nuevos sabores, como el del turrón, y también les gusta mucho el marisco, que ahora han incorporado a sus menús navideños. «Lo que más echo de menos es estar con mi abuela, con mis primos, porque es un momento en el que toda la familia está reunida. No hay explicación para eso...», se emociona.
Cuando vio por vez primera la iluminación navideña de Vigo confiesa que se sintió algo abrumada. «Me espanté porque en mi país ponemos luces, pero no tantas. Impresiona mucho y llama mucho la atención», apunta. Ahora, ya acostumbrada, le gusta pasear por el centro y visitar el mercado de Navidad.

Valeria Colombo (2ª drcha.), con sus primas Sandra Romero, Lucía Romero y Belén Sanjurjo, en casa de sus padrinos en Ourense. / Cedida
Por su parte, la Navidad de Valeria Colombo Montero «siempre fue un mix de tradiciones, porque mi familia es gallega e italiana», explica: «En Caracas lo celebrábamos al estilo caraqueño, pero siempre había alguna comida típica de España y de Italia». Afincada actualmente en Vigo, lleva 20 años fuera de su país. «Me vine con 18 años, pero tenía primos y familia en Galicia», apunta. Al principio intentaba volver para pasar allá las fiestas, pero la situación del país lo hizo cada vez más complicado: «Mi familia empezó a venir en Navidades y desde el COVID ya viven aquí».
Recuerda que sus primera Navidad en Galicia «fue muy bonita». «Pasé muchísimo frío, pero mis primas y primos ya habían tenido primos de segunda generación (ahora ya son adolescentes) y cuando tienes niños en casa es una maravilla», rememora. «Lo que me gusta de España es que se enfocan más en disfrutar, en las sobremesas, en comer cosas ricas... Me gusta más esta forma de disfrutar las tradiciones».
Pero también siente cierta nostalgia del pasado. «Normalmente nos escapábamos una semanita a la playa, pero aquí eso no lo puedo hacer porque para mí las Navidades siempre son sinónimo de familia», afirma. «Cuando estuve viviendo en Reino Unido me tenía que volver corriendo a Galicia, porque no me imagino sin pasar la Navidad sin mi familia». «Solo un año pasé el Fin de Año allí y fue la cosa más deprimente del mundo», recuerda.
«Ahora llevo tiempo sin hacerlo, pero me encantaba salir de fiesta con mis amigos de Ourense la Noche de Reyes y terminar tomando un chocolate con churros. Era como un augurio de que iba a ser un buen año», apunta. Esta Nochebuena también la pasó en Ourense con sus familiares.
De la Navidad de Vigo, confiesa que «me encanta el mercado navideño»: «Es lo que más me gusta de la Navidad de Vigo. Me parece entrañable y un plan maravilloso para cualquier tarde. Además, las luces le dan vida. Yo odio el invierno, lo paso muy mal cuando anochece tan pronto, pero sales a la calle y ves gente y un gran ambiente».
Este año será algo diferente porque su madre y su hermana pasarán estos días en Venezuela. «Esperemos que para el próximo ya vuelvan a estar aquí en Galicia», anhela. «Se hace duro y se echa de menos cuando una parte de la familia está lejos. No se vive la Navidad igual, es como más melancólico», dice.

Frankie Ramírez, con su amiga Pattaya, la cuñada de ella y la suegra. / Cedida
Frankie Ramírez, de Miami, está pasando sus terceras Navidades en Vigo. «Mi familia es cubana y celebramos el día 24, más que el 25», indica. Este año pasó el día de Nochebuena «en casa, haciendo tareas y organizando», y luego se reunió con su amiga Pattaya, «que vive su primera Navidad como madre», explica.
«En la Navidad anterior también estuve aquí, pero me fui para Año Nuevo a ver a mi familia», subraya. De las tradiciones que añora de sus Navidades en Miami apunta que «solíamos reunirnos en casa de mi abuelo y ese día por la mañana todos los mayores iban a un lugar al sur de Miami, donde había una pila de cerdos. De ahí escogían uno y lo llevábamos a casa para asarlo». «Los hombres de la familia nos pasábamos todo el día girando el cerdo en una caja china (especie de asador de madera) hasta que se cocinaba», cuenta Ramírez, que es auxiliar de conversación en CEIP Lope de Vega: «Esa es una tradición que extraño mucho».
En los días previos a la Nochebuena aprovecha para llamar y felicitar a sus familiares. «Mi familia suele llamarme el 25, porque el 24 suele ser más caótico», reconoce. El 25 era el día de «abrir los regalos»: «Solían venir mis primos a casa y nos pasábamos el día con los nuevos regalos, pero no hacíamos la misma fiesta, era más de relax».
De la forma de vivir aquí las fiestas, afirma que «lo de las luces es bastante impactante»: «Yo no he visto una ciudad tan arropada de luz en mi vida, pero tal vez me sorprende lo vacío que está Vigo en estas fechas, porque todo el mundo vuelve a sus pueblos, van a otro sitio... Por lo menos es lo que he observado yo, me sorprende lo vacía que se ve la ciudad siendo que acá es donde todo el mundo se debería reunir».

Samantha Cooper, con sus padres en San Sebastián. / Cedida
La jugadora de baloncesto canadiense del Celta Femxa Zorka, Samantha Cooper, tiene una amplia experiencia en Europa, pero vive su primera Navidad en España. Su plan para estas fechas fue hacer «una ruta por el País Vasco» con sus padres. «Me han dicho que es muy bonito y queremos ver los mercados navideños de allí, visitar algunos lugares, comer bien y volver para Vigo», explica la ala-pívot céltica.
La Navidad de la ciudad olívica le parece «muy bonita, sobre todo por las luces, que son muy famosas». El año pasado estuvo en Alemania y recuerda que «allí los mercados navideños tienen bebida caliente y salchichas, pero el de aquí de Vigo tiene pulpo», festeja.
Echa de menos, sin embargo, la tradición de reunirse con su familia en estas fechas. Sus hermanos y sus tíos no van a estar en esta ocasión, pero se consuela pensando que sí podrá estar con sus padres y «hacer una buena comida juntos y disfrutar abriendo los regalos».

Brynna Maxwell, consus padres en las escaleras del Museo MARCO de Vigo. / Cedida
Su compañera en el equipo vigués Brynna Maxwell también vive estas fechas lejos de su hogar. La madre de la escolta americana pasará toda la Navidad con ella, que también pudo disfrutar unos días de la visita de su padre. También planean «alguna escapada» por el norte de España, como San Sebastián. Asegura que le gusta «mucho» la Navidad de Vigo y se ha acercado con sus padres al centro «para ver las luces», que reconoce que le han «impresionado» mucho.
«En Washington la tradición era reunirnos toda la familia y hacer una gran comida. También abríamos los regalos», recuerda la escolta. Una de las tradiciones que más echa de menos es la de «decorar la casa y el árbol».
De las cosas que más le han llamado la atención de la ciudad, aunque no es exclusivamente navideña, es que «los frutos secos aquí se venden a granel en los supermercados».
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