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Un pazo gallego abandonado busca dueño: por él pasaron 13 generaciones de una familia nobiliaria

Deshabitado durante más de 100 años, el conjunto histórico posee características arquitectónicas que recuerdan al casco antiguo de Santiago

Un pazo abandonado del Área de Santiago busca dueño: por el pasaron 13 generaciones de una familia nobiliaria

Un pazo abandonado del Área de Santiago busca dueño: por el pasaron 13 generaciones de una familia nobiliaria

Diego G. Carballo

No es noticia la dificultad que existe hoy en día para encontrar un piso o una casa en alquiler o venta a un precio razonable, quedando muchas propiedades fuera del alcance de muchos bolsillos. Sin embargo, para aquellos que se lo puedan permitir, existen propiedades muy interesantes de gran valor histórico, pero que necesitarían uno que otro arreglo.

Es el caso del Pazo de Golmar, en el municipio coruñés de Sobrado dos Monxes, una propiedad que abarca una casa, una capilla, un palomar, una extensa finca y más, que, a pesar de estar en estado de abandono, tiene un proyecto de restauración autorizado por la Xunta listo para ser ejecutado con la compra.

Una historia llena de aristócratas gallegos

El pazo tiene sus orígenes en el siglo XV, durante la segunda mitad del mismo, habitado por primera vez por Xiao de Golmar, cuya hija Constanza se casó con el hidalgo Andrés de Barallobre, “quien huía de las represalias de las tropas castellanas de invasión”, según relata uno de sus descendientes, Juan de Golmar, en un texto escrito antes de junio de 2004.

Durante el siglo XVIII se le añadió una extensión –bajo la dirección de Juan de Barros–, denominada Pazo de Roade, en el momento en que Francisco Sánchez de Barallobre ocupaba el lugar. Además, se construyó una gran torre chimenea, con un reloj de sol en una de sus esquinas y una inscripción que data la construcción de este nuevo edificio: 1781.

A lo largo de 13 generaciones el pazo perteneció a los Sánchez Barallobre, entre los que se encuentra el Alférez Gregorio de Barallobre, miembro de la Inquisición. Otros de los poseedores del pazo se emparentaron con grandes familias gallegas, como los Condes de Borraxeiros o Bugallal o los Marqueses de Leis.

Sin embargo, en el siglo XX el pazo quedó en abandono, sin habitar durante casi la totalidad del mismo. Esto hizo que entrase en un estado casi ruinoso, inhabitable en su estado actual, alrededor de 120 años después de que fuera el hogar de alguien por última vez.

Influencias arquitectónicas compostelanas

El pazo de Golmar es un edificio de dos plantas en forma de L y con una superficie útil de 700 metros cuadrados, 26 metros de frente y 23 de fondo. En la fachada interior hay un escudo que también aparece en la iglesia parroquial, ya que existía un derecho de patronato sobre la misma por parte de los dueños.

Lo que más destaca de la edificación es la gigantesca chimenea, que era en el pasado un símbolo de alto estatus. En ella existen varios pináculos rematados con bolardos, dos gárgolas y el previamente mencionado reloj de sol, todos construidos en 1781.

En el lado sur de la fachada encontramos una capilla poco decorada, con una pequeña espadaña con campana, que formaba parte de un convento y está dedicada a San Bartolomé. A su lado, una puerta cerrada a través de la que se ve el patio, de gran belleza, con un pórtico y balaustrada que recuerdan a las viviendas de la zona vieja de Santiago.

También se ve en el jardín los restos de un larguísimo hórreo, del que solo queda el pie y los arcos de los extremos. La finca cuenta con 84.000 metros cuadrados de extensión, llegando casi al cercano río Mandeo. En total, el edificio cuenta con 1.117 metros cuadrados, 700 útiles. En las proximidades también se encuentra un palomar del siglo XVIII.

Cien años de soledad

Actualmente, los más de 100 años de abandono han dejado un edificio inhabitable y vacío, que necesita una reforma urgentemente. Según Galicia Máxica, uno de los vecinos de la parroquia de Roade asegura que el pazo fue comprado a principios del siglo XXI por un matrimonio de Málaga por un precio cercano a los 50 millones de pesetas –unos 300.000 euros al cambio–.

Estos dueños hicieron el proyecto de rehabilitación y contaban con permiso, pero nunca se llegó a realizar la obra. Juan de Golmar aseguró que el informe técnico (anterior al 2004) de la rehabilitación la cifraba en unos 300.000 euros (que, ajustado por inflación, y sin contar otros daños que pudiesen haber ocurrido en los 20 años que han pasado, ahora ascendería a casi 475.000 euros).

Actualmente se encuentra en venta, sin precio público, con la intención de restaurarla. En caso de venderla, el proyecto completo de restauración, autorizado por la Xunta de Galicia, sería entregado y podrían comenzarse las obras de rehabilitación.

El Pazo de Golmar es propiedad privada, por lo que no es posible acceder a su interior o a su finca, pero es posible observar su imponente presencia desde el exterior. El conjunto histórico se encuentra en la parroquia de Roade, a algo menos de una hora de Santiago.

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