El rechazo a las lentillas, un problema evitable
Entre un 10 y un 20 por ciento de personas pueden llegar a desarrollar intolerancia al uso de lentes de contacto, debido a causas como mala higiene, sequedad ocular o alergias a los materiales de los que están hechas

Una persona sostiene una lentilla en la yema de su dedo. / Efe

Utilizarlas más horas al día de lo recomendado, prolongar el tiempo de uso para el que están previstas, quedarse dormido con ellas puestas o utilizar líquidos inadecuados para su limpieza son algunas de las causas que pueden hacer que las lentillas provoquen complicaciones oculares.
Existen personas que desarrollan un rechazo a las lentillas, principalmente debido a «alergias a los materiales de las lentillas, mala higiene, sequedad ocular o infecciones recurrentes», expone Emilio Dorronzoro, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja. «Por otra parte, algunas personas desarrollan intolerancia con el tiempo, especialmente si se usan de manera prolongada o inadecuada». En cualquier caso, destaca que «no es extremadamente común, por lo que afecta a un pequeño porcentaje de usuarios (algunos estudios hablan de únicamente el 10-20% de las personas que las usan)».
Abandonos
«Sabemos que hay abandonos, pero no nos consta que se estén dando cada vez más rechazos a su uso», constata Esther Amaro, presidenta del Colegio de Ópticos Optometristas de Galicia. Un rechazo que podría deberse a muchas causas, «desde el ojo seco, demasiado tiempo frente a las pantallas o, también, depende del uso que se le haya dado, porque hay quien usa las lentillas tres días cuando su uso está indicado para uno», subraya.
«Hay que ser muy estricto en su uso», insiste Amaro, que constata el aumento de casos de ojo seco. «Ya advierten los oftalmólogos de que hay adolescentes con este problema». Esto, evidentemente, también influye en el uso de las lentes de contacto, ya que «la lentilla necesita lágrima».
Mal uso
De este modo, Esther Amaro achaca sobre todo al «mal uso» el posible rechazo a las lentillas, ya que «los materiales que se utilizan son bastante mejores». El doctor Emilio Dorronzoro también apunta que los materiales empleados hoy en día son un punto importante a tener en cuenta. «Por ejemplo, las lentes de hidrogel de silicona permiten una mayor oxigenación del ojo, lo que mejora la comodidad y disminuye el riesgo de irritación y sequedad. Asimismo, existen materiales con alta retención de humedad, ideales para personas con ojo seco o sensibilidad. Estos avances han hecho que las lentillas modernas sean más compatibles con una mayor variedad de usuarios, reduciendo, en gran medida, los casos de rechazo o incomodidad».
Ojo seco
Dorronzoro destaca que el uso de lentillas está especialmente indicado «en situaciones de corrección visual, como miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia, y en situaciones donde las gafas resultan incómodas, como al practicar deporte». Además, también apunta que, en ocasiones, «también se usan con fines estéticos o terapéuticos». Y, a pesar de que el ojo seco es compatible con las lentillas en algunos casos, apunta que «es importante seguir las indicaciones del especialista para evitar irritaciones y asegurar un uso cómodo y seguro». De este modo, en el caso de que la persona que quiera usarlas tenga el ojo seco, «se recomienda el uso de lentillas diseñadas específicamente para mantener la hidratación». Además, «el uso de lágrimas artificiales sin conservantes puede ayudar a aliviar los síntomas».
Contraindicaciones
Respecto a las contraindicaciones, «no se recomiendan para personas con sequedad ocular severa, infecciones oculares frecuentes o alergias a los materiales, ya que puede aumentar el riesgo de infecciones oculares». También «es peligroso su utilización en piscinas y en zonas donde el agua no esté bien tratada por el riesgo de infecciones graves que se podrían producir».
Esther Amaro puntualiza que «existe una conjuntivitis específica de la lente blanda, llamada conjuntivitis papilar gigante: ahí sí que es necesario dejar de usar lentillas durante una temporada larga. De alguna manera, la lente desechable vino a solucionar muchos casos, porque, si se usan bien, no da tiempo a que se acumulen proteínas u otras sustancias en su superficie».
Edad
Con la edad, otro factor clave es «la presbicia». «Hay personas que empezaron a usar lentillas muy jóvenes y ahora, de repente, no ven cerca. Tienen que usar otro tipo de lente y, aunque hay un porcentaje muy alto de adaptaciones, hay gente que no consigue adaptarse».
En caso de que surjan problemas de rechazo o intolerancia a su uso, el doctor Dorronzoro afirma que «en muchos casos, es reversible si se detecta a tiempo y se suspenden las lentillas, permitiendo que el ojo se recupere. El uso de alternativas, como lentillas de materiales más suaves o tratamientos para la sequedad ocular, pueden facilitar la readaptación».
«Los usuarios que comienzan a usarlas desde jóvenes suelen adaptarse bien, pero, con el tiempo, factores como la disminución de la producción de lágrimas o cambios en la calidad de la película lagrimal, comunes con el envejecimiento, pueden generar intolerancia», destaca. «No obstante, con el cuidado adecuado y el uso de lentes específicas, este rechazo no es inevitable».
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