La anomalía gallega de la vacuna antirrábica: es la única comunidad donde no es obligatoria
Galicia es la única autonomía donde vacunar al perro contra la rabia no es obligatorio ni se tramita su obligatoriedad
Veterinarios gallegos, así como la Real Sociedad Canina, reclaman la medida

Un veterinario vacuna a un perro contra la rabia, el pasado viernes en Argentina. / Juan Ignacio Roncoroni/Efe

Galicia es la aldea gala que se resiste a recuperar la obligatoriedad de vacunar a los perros contra la rabia, una enfermedad mortal prácticamente en el 100% de los casos, una vez que aparecen los síntomas. Actualmente, la comunidad gallega es la única de España en la que no existe esta medida. Asturias y País Vasco retomaron la obligación de la vacuna antirrábica hace dos años, mientras que en Cataluña la obligatoriedad está en proceso de tramitación legislativa y se establecerá este año. Los veterinarios gallegos llevan tiempo denunciando esta anomalía. A ellos se ha unido la Real Sociedad Canina de España (RSCE), que pide unificar las dosis, plazos y periodicidad de la vacuna antirrábica en todo el país.
España peninsular y las islas no han tenido un caso confirmado de rabia desde 1978, a excepción de un perro procedente de Marruecos e identificado en junio de 2013. El 29 de septiembre de 2023, Melilla declaró el nivel 1 de alerta de rabia tras detectar cuatro casos ese año.
Galicia “se considera libre de rabia animal”, según consta en la página web del Sergas. Sin embargo, la Real Sociedad Canina, en línea con los veterinarios, apunta que, con la llegada de refugiados de Ucrania, país endémico en rabia, “muchas mascotas entraron a España sin identificación ni pruebas serológicas, facilitando la importación de la enfermedad de la rabia”.
Según señala la Real Sociedad Cania de España, la armonización de la vacunación contra la rabia en toda España no sólo será una medida que proteja más a los perros de contraer esta enfermedad; sino que también proporcionará un marco actualizado, acorde a las exigencias de la Unión Europea. Así lo indica el Reglamento 576/2013 y el Reglamento de Ejecución 2024/1130 de la UE en el que la vacunación antirrábica es obligatoria en perros que sean desplazados a algún Estado miembro desde un territorio o un tercer país. De esta forma, no se podrán desplazar aquellos animales de compañía que no tengan actualizada la pauta de vacunación contra la rabia. Para comprobarlo, serán sometidos a una prueba de valoración de anticuerpos antirrábicos que debe realizarse en un laboratorio autorizado por el reglamento oficial. “Una norma que obstaculiza el tráfico ilegal de perros de raza, una práctica ligada al mercado negro que pone en riesgo la salud de los canes y de las personas, además de elevar el riesgo de su propagación”, afirma el presidente de la RSCE, José Miguel Doval.
Ya hace dos años y medio, tras el comienzo de la invasión rusa, el veterinario pontevedrés Alberto Silva, presidente de CEVE Galicia, que agrupa a las empresas veterinarias de la comunidad, lamentaba, en una entrevista con FARO, que no exista un protocolo de vacunación contra la rabia uniforme en toda España. Se refería a que en algunas comunidades, la primovacunación es de una dosis, mientras que en otras es de dos. También hay diferencias en el refuerzo, que es anual o bienal, según de qué autonomía se trate.
“Tener bien vacunada la población de perros, gatos y hurones minimizaría mucho los riesgos”, incrementados por el éxodo desde Ucrania, añadía Silva, propietario de la Clínica Veterinaria Mourente.
60.000 muertos en el mundo
Otro veterinario gallego, Germán Quintana, recordaba en redes sociales el pasado sábado, 28 de septiembre –Día Mundial contra la Rabia–, que alrededor de 60.000 personas mueren aún cada año a causa de la rabia en el mundo, y de ellas el 40% son niños.
“Galicia no es una excepción ibérica, es una excepción europea”, señala a FARO Quintana, que dirige la clínica veterinaria A Marosa, en Burela (Lugo). Recuerda que hay rabia en la mayoría de países europeos, y que, aunque en España se considera erradicada a nivel doméstico, puede haber casos puntuales a nivel silvestre, como murciélagos. “En España hay un goteo, sobre todo por pequeños carnívoros que puedan atravesar la valla, zorros o perros que puedan venir de Marruecos. Puedes viajar con el perro y traerlo contagiado, o puede haber tráfico [ilegal] de animales silvestres. Con el Espacio Schengen hay un riesgo real de que puedan entrar animales infectados”, subraya, y cuenta el caso hace pocos años, de una persona que regresó a Galicia de un viaje a Marruecos con un gato enfermo que había encontrado en el país vecino y que había entrado en España sin ningún tipo de control sanitario, escondido en el vehículo. “Los profesionales veterinarios tuvimos constancia de la situación, aunque no se hizo público. Afortunadamente, se trataba de un proceso neurológico y no de rabia, una falsa alarma”, matiza.
Recuerda Quintana que los perros en Galicia no tienen inmunidad, ni por estar en contacto con el virus ni por la vacuna, que dejó de ser obligatoria hace décadas. “El riesgo de infección es bajo, pero si ocurre no hay tratamiento; solo tenemos la prevención, la vacuna, como única herramienta”, recalca.
Este profesional veterinario explica que que las vacunas contra la rabia están muy estudiadas, con un amplio conocimiento de sus beneficios, contraindicaciones y pautas. Estas vacunas, de bajo coste, proporcionan una inmunidad de 2 a 3 años. El precio habitual en consulta veterinaria, que incluiría una exploración del animal, suele rondar entre 25 y 45 euros cada 2-3 años. “Prevenir una enfermedad mortal para la que no existe tratamiento de una manera tan sencilla es algo que no se puede cuantificar”, indica.
Síntomas y mitos
Con pocas excepciones, la rabia en el hombre es causada por la mordedura de un animal con saliva cargada de virus. Cuando el virus penetra en el organismo alcanza en 24 horas la médula espinal, y después el cerebro. La destrucción del tejido cerebral causa síntomas similares a la enajenación mental.
Es un mito falso que los animales rabiosos expulsen siempre espumarajos por la boca y chasqueen la dentadura. De hecho, la etapa “furiosa” de la enfermedad suele durar solo unas horas. El animal suele entrar en un letargo y retirarse a un lugar oscuro y apartado. Es entonces cuando las personas se acercan a él y reciben la mordedura.
Otra idea errónea es que si una mascota enferma puede beber agua no puede tener rabia. Sólo el humano sufre de hidrofobia. Y algunas víctimas humanas de murciélagos rabiosos mueren sin espasmos ni comportamiento maníaco.
Según indica el Sergas, el tratamiento antirrábico y la notificación del caso sólo deben considerarse cuando la mordedura se produce en circunstancias de riesgo, es decir: cuando se sepa con certeza que el animal es originario de una zona donde hay rabia (enzoótica) o que viajó a ella en los últimos tres meses; cuando la persona fue mordida en una zona enzoótica; cuando el animal que muerde es un murciélago; o cuando, por su comportamiento extraño o por su conducta agresiva, un profesional competente sospecha que el animal puede padecer rabia.
La Organización Mundial de la Salud se ha fijado para 2030 el objetivo de eliminar la rabia humana transmitida por perros. Puede que Galicia sea la aldea gala de la rabia en Europa, pero eso no quiere decir que sus canes estén inmunizados ante la enfermedad por alguna poción mágica.
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