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Dori Couñago | Autora de “Empatía vs maldad. La tormenta perfecta”

“Un narcisista te anula. Yo, incluso para caminar, parecía que necesitaba permiso”

“La víctima de maltrato emocional no tiene derecho a nada”, se lamenta la redondelana, que cuenta su propia historia en un libro

Dori Couñago.

Dori Couñago. / Cedida

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M. González

M. González

VIGO

“Imagina haber sido una mariposa en medio de un vendaval. Imagina haber confundido el principio con el final. Solo imagina…”. Es un pequeño fragmento del escrito de Dori Couñago en su blog “Sobreviviendo al narcisismo” titulado “Mi paz mental es mi prioridad”. La redondelana cuenta en su sexto libro, “Empatía vs maldad. La tormenta perfecta”, una historia real, su propia historia, “un impactante relato que desentraña los secretos de las relaciones tóxicas y la lucha por la supervivencia emocional”.

–En este libro habla sobre “la historia de la mariposa que sobrevivió al vendaval”.

–Yo estuve casada con un muchacho portugués y aunque inicialmente las cosas fueron muy bien su personalidad cambió y se convirtió en una persona con un comportamiento feo: empezó a exigir control, humillaciones... Llegó un momento en el que yo me convertí en una víctima. Esto le está ocurriendo cada vez más tanto a hombres como a mujeres, las relaciones no se establecen en igualdad, sino que parece que una de las partes tiene que tomar el control del barco, cuando no es así.

–¿Fue difícil salir?

–Yo me divorcié, pero fue muy complicado porque, cuando tratas con individuo de estas características, lo primero que hace es que anula es tu autoestima. Yo, incluso para caminar, parecía que necesitaba permiso.

–¿El libro es una forma de hacer terapia, es una obra de sanación?

–Yo siempre busco ayuda en los libros, pero en este caso no encontré respuestas. Encontré mucha teoría, pero pensé que cuando me recuperara tenía que hacer algo práctico, algo que llegue a la gente y lo comprenda, quería que quedase bastante claro qué pensamos las víctimas. Estas heridas en el alma, en el corazón, tardan mucho en curarse, de ahí que la mariposa, que es tan débil, no consiga recuperarse a veces. Hay muchos casos de suicidio en víctimas de maltrato emocional que se silencian; la víctima de maltrato emocional no tiene derecho a nada, porque no existe una violencia explícita, de ahí que haya encontrado en la mariposa la metáfora más clara para expresar lo que ocurre en estas situaciones.

La portada del libro de Dori Couñago.

La portada del libro de Dori Couñago. / FdV

–Su historia también muestra que hay salida.

–Yo he salido, y ha sido gracias a mi familia, especialmente a mis padres, que me recogieron trozo a trozo y me dieron una segunda vida.

–¿Qué ha sido lo más difícil de escribir este libro?

–Ha sido una gran catarsis. Además, el maltrato emocional derivó en un montón de secuelas físicas: una menopausia muy precoz, artrosis, artritis, osteoporosis, problemas en los riñones, caída del pelo... Cuando se me empezó a caer el pelo pensé que era el momento de renacer: paré toda mi actividad profesional y me centré en mí y en el libro. Fue una escritura terapéutica.

–Ya había escrito otros libros. Incluso tuvo algún proyecto para adaptar alguna de sus obras al cine.

–Cada vez que publicaba un libro tenía unos follones en casa... El narcisista necesita toda la atención del mundo. Yo paré de escribir porque tenía tantos problemas que no me compensaba. Ahora lo he retomado y he vuelto a ser yo gracias a las palabras.

–Ya dice en esta obra que callarse un libro no es tarea fácil.

–Este libro tenía que salir porque un narcisista tiene dos caras, una de cara al público y la que tiene cuando cierra la puerta de casa. Todo el mundo lo adoraba y cuando llegó el divorcio nadie lo comprendía. Yo nunca hablé mal de él con nadie pero este libro fue mi respuesta. Yo no canté como Shakira, yo me lo callé y pensé que se me iba a pasar; pero, cuando el daño es emocional, va creciendo con el tiempo, no disminuye, ganas objetividad sobre la situación. Si con este libro alguien puede salir, alguien puede escapar y no perder 20 años de vida como yo, al menos que mi experiencia sirva para ayudar a alguien.

–Su definición del narcisismo es: “la nueva pandemia, una enfermedad que no se puede curar”.

–No se puede. Ahora nacen así. Ahora se ven casos en adolescentes que se ríen cuando ellos las insultan o les dicen cosas más fuertes, y la mujer asiente, porque nos enseñaron así. Incluso este feminismo que tenemos ahora no nos está ayudando nada. Los conceptos están distorsionados. El autorespeto, la autoestima, la feminidad de la mujer se están perdiendo. La autoestima debería ser enseñada en las escuelas.

–¿Le duele ver cómo seguimos perpetuando ciertos roles?

–Estamos retrocediendo. Todo es muy moderno y tenemos un montón de tecnologías, pero, a nivel humano todo este aislamiento, la necesidad de estar con alguien, a veces nos lleva a bajar las defensas. Primero tenemos que amarnos a nosotros mismos y, después, amar al prójimo. Si empezamos a hacer muchas cesiones, podemos tener suerte y encontrar a una persona generosa, o podemos encontrar a alguien que saca partido de la situación.

En el momento en el que no vemos amor en los ojos de nuestra pareja, ya no vale la pena insistir

–¿Cómo está ahora?

–Renaciendo y empezando mi vida con 47 años, prácticamente desde cero. Mi exmarido narcisista, además de aislarme, a pesar de que tengo una licenciatura, me decía que era una estúpida, que no valía para nada y salir de casa no era la mejor opción. Después de este tiempo he vencido la agorafobia y estoy ahora mismo trabajando ya, doy clases de español online, y pienso que estoy en el mejor momento de mi vida. Me siento feliz, agradecida por un montón de cosas. Pienso que he mejorado; sin querer, él me hizo mejor persona.

–¿Hay lectores que le piden consejo?

–Me preguntan hasta qué punto se debe luchar o no. Yo creo que esa pregunta es fácil de responder, solo que no queremos verlo. En el momento en el que no vemos amor en los ojos de nuestra pareja, ya no vale la pena insistir. Una relación es una carretera de dos sentidos y tú, por más que quieras, no puedes amar por dos. Cuando no hay intención de construir, solo perdemos tiempo y dignidad.

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