San Roque: apestado, venerado y casi desconocido
Su figura, vinculada a la peste y popular en toda Europa, está envuelta en el misterio

Representación de San Roque / FDV

Cada 16 de agosto, san Roque protagoniza las fiestas centrales del verano en multitud de localidades. Pese a que se le venera en buena parte de Europa, su biografía, vinculada a la peste negra que asoló el continente en el siglo XIV, pertenece más al campo de la leyenda que de la historia. He aquí algunas curiosidades, certezas e incógnitas sobre su figura, difuminada por el paso de los siglos.
Francés, mallorquín o aragonés (depende).
San Roque nació en Montpellier, Occitania, actual Francia. Entonces pertenecía al Reino de Mallorca, establecido por el rey Jaime I de Aragón, también conocido como Jaime el Conquistador. Vio la luz en el Señorío de Montpellier en 1348, aunque su biografía tradicional fijase su nacimiento en 1295.

Imagen de San Roque en la ciudad de Pontevedra. | // FDV
Donó sus riquezas.
A los 12 años de edad perdió a su padre y a los 20 a su madre, y heredó “cuantiosas riquezas”, según consta en un capítulo biográfico publicado por Miguel Herrero García en 1959. Según algunas fuentes, era hijo del virrey aragonés del Rosellón, Jean Roch de La Croix. Tomó la misma decisión que Francisco de Asís, el fundador de la Orden Franciscana, en la que ingresó: vendió sus bienes, donó todo a los pobres y se dedicó a ejercer la caridad. Por la robustez que lucía el recién nacido, recibió en el bautismo el nombre de Roca: Roque en castellano, Roch en francés, Roch o Rock e inglés y Rocco en italiano. Según otras fuentes, el nombre de Roque procedería de rubeus (rojo) y no de roc (roca).
Rumbo a tierras italianas.
Al tener noticia de que la peste comenzaba a asolar Roma (por entonces sin papa, ya que siete pontífices residieron en Aviñón entre 1309 y 1377) y Lombardía (curiosamente, la misma región del norte de Italia donde comenzó la alta mortalidad de COVID en Europa en 2020), Roque viajó a tierras italianas y se distinguió por su diligencia en el cuidado de los enfermos de la peste en hospitales públicos. Se cuenta que realizó curaciones milagrosas mediante la oración, la señal de la cruz y el toque de su mano.
Apestado en Piacenza.
Durante su labor en el hospital de Nuestra Señora de Belén, en Piacenza, él mismo enfermó de peste. Para no contagiar a otras personas se retiró al bosque, donde construyó una cabaña con ramas y hojas. Habría perecido si un perro perteneciente a un noble no le hubiese proporcionado pan y le hubiera lamido las heridas, curándoselas. El conde Gottardo Pallastrelli, siguiendo a este perro de caza, de su propiedad, descubrió a Roque y lo llevó a su casa para que se recuperara.

Romería de San Roque, el 16 de agosto de 2023 en Vigo. | // ALBA VILLAR
El perro de san Roque sí tiene nombre.
El lebrel que cada día le lamía las llagas y le llevaba pan se llamaba Melampo, igual que un adivino y curandero de la mitología griega. Dio origen al popular trabalenguas “el perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Ramírez se lo ha cortado”. También ha aparecido nombrado como Gozque, Roquet o Guinefort.
Iconografía.
El perro con el pan en la boca es parte de la iconografía de san Roque, presentado en los cuadros e imágenes religiosas como un peregrino que muestra una llaga –que representa un bubón de la peste– en una de sus piernas, aunque esa herida a veces no se ve por los ropajes y el santo aparece señalando a no se sabe qué. Los bubones de la peste aparecían en las ingles, pero por decencia se representaban en el muslo. A veces le acompaña un ángel, el que, según las hagiografías, le asistió y le ayudó a curarse de la peste. Por su outfit de peregrino –a Roma, no a Compostela–, con sombrero y bordón (bastón), es fácil confundir algunas de sus imágenes con las de Santiago el Mayor. El atuendo de peregrino utilizado por san Roque se llama sarrochino y está compuesto por túnica, capa, esclavina, bordón, cantimplora y zurrón.
Prisión y muerte.
Restablecido de la peste, trató de volver a Montpellier, pero en la localidad de Voghera (Lombardía) fue apresado, acusado de espionaje y encarcelado. Murió un lustro después, con 32 años, en la celda, sin familia y sin posesiones. El humanista y político veneciano Francesco Diedo situó la fecha de su muerte en 1327, antes de la gran peste negra de Europa (1347-49). Posteriormente se dató su fallecimiento en el 15 o 16 de agosto entre 1376 y 1379. Sí se sabe con certeza que su cuerpo fue trasladado a Venecia en 1485. Sus reliquias se veneran en la iglesia de San Rocco en la ciudad de los canales.
Devoción súbita.
Su devoción se extendió desde Italia y Montpellier a España, Francia, Líbano, Países Bajos, Argentina, Brasil y Alemania. Fue canonizado por fervor popular y añadido al Martirologio católico por el papa Gregorio XIV (1590-1591), quien además fijó su festividad en el 16 de agosto.
Santo antipestífero y “multipatrón”.
Además de ser invocado en las epidemias de peste, cólera y otras plagas (COVID incluido), san Roque es el santo patrono de los perros, de los peregrinos, de los inválidos, de los acusados falsamente, de los solteros y de varias cosas más.
Patrón de numerosas localidades gallegas y celebrado “no patrón” de Vigo
Galicia es la región española donde más devoción tuvo san Roque, debido a las pestes que la asolaron a finales del siglo XVI. El santo de Montpellier se unía así a San Sebastián, considerado hasta entonces el santo “antipestífero” por excelencia. A las localidades donde protagoniza la fiesta patronal, como Vilagarcía de Arousa, Caldas de Reis, Celanova, Melide, Betanzos y Viveiro, se suman muchas otras donde san Roque no es el patrón, pero motiva importantes fiestas, romerías, danzas y otros ritos.
El caso más emblemático es el de Vigo, donde el 16 de agosto es festivo local. Si se hiciera una encuesta entre los vigueses sobre cuál es el patrón católico de la ciudad, muy probablemente la mayoría respondería que es san Roque. Sin embargo, la patrona de la Ciudad Olívica es santa María, cuya onomástica es el día anterior, festividad de la Asunción de Nuestra Señora. La popularidad de san Roque en Vigo procedería de la peste que llegó a Vigo en 1598, y más tarde de la romería de San Roque, una de “las más famosas y de más nombradía”, según dejó escrito el médico y primer cronista de la ciudad, Nicolás Taboada y Leal, en su “Descripción topográfico-histórica de la ciudad de Vigo, su ría y alrededores” (1840).
Pontevedra, con una capilla dedicada al santo, y Santiago de Compostela, fueron otras capitales gallegas que se encomendaron a san Roque para superar epidemias, las de peste en la Edad Media y la de cólera de 1854 en el caso de la ciudad del Lérez.
Vilagarcía de Arousa celebra mañana la multitudinaria procesión del santo, de tradición secular, y la Festa da Agua. Y el entorno del Crucero do Hío, en Cangas, será escenario, mañana, de la Danza de San Roque, que data del siglo XIV y se originó como agradecimiento por la curación de la peste que en esa época asoló la parroquia de Hío y toda la comarca.
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