La nueva joya del Gaiás, un buque vikingo de cartón de 17 metros

Es una pieza clave de la muestra “Unha vida viquinga” que inauguran mañana en Santiago

La maqueta a escala real se realizó en Galicia por el archipremiado estudio de diseño Cenlitros

Reconstrucción de la maqueta de un barco de guerra vikingo en el Gaiás.

Reconstrucción de la maqueta de un barco de guerra vikingo en el Gaiás. / Rocío Cibes

Mar Mato

Mar Mato

Hace 65 años se recuperaban bajo las aguas del fiordo danés de Roskilde en Dinamarca varias embarcaciones vikingas datadas en el año 1024. Los restos se muestran en el museo de la zona, el Vikingestkibs Museet.

El azar que siglos atrás unió a las gentes vikingas con las gallegas quiso que una réplica en madera de uno de esos barcos, el Skudelev V, sea la protagonista cada año de la Romaría Vikinga de Catoira, la Fiesta de Interés Internacional que se celebra cada primer domingo de agosto. Esa embarcación tiene ya otra copia en Galicia y a partir de mañana viernes se podrá admirar en la Cidade da Cultura en la exposición “Unha vida viquinga”.

El Skuldelev V.

El Skuldelev V. / Casiopea-Wikipedia

Sin duda, será una de las piezas que más llamará la atención. Al igual que el original presenta una eslora de más de 17 metros de longitud. Sin embargo, hay una gran diferencia: es una maqueta a tamaño natural y está realizada en cartón.

Sus padres son los ingenieros y diseñadores del estudio Cenlitros que recibieron el encargo de la Cidade da Cultura a través de la comisaria de la exposición “Unha vida viquinga”, Irene García Losquiño.

“Tuvimos claro desde el principio que queríamos una maqueta a tamaño real de un barco vikingo en la exposición”, señala Losquiño, doctora en Estudios Escandinavos por la Universidad de Aberdeen. “Queríamos que la gente que venga a visitar la exposición se encuentre con un objeto, el barco, tan necesario para la vida vikinga y su contacto con el mundo”, señala.

Escala real

Al ser en escala real, los visitantes del Gaiás podrán imaginarse mejor aquella cultura del norte de Europa que remó por el mundo diez siglos atrás.

“Elegí –añade– el Skudelev V, un tipo de velero típico y de tamaño medio para 30 personas que en sala es impresionante aunque sea una recreación” que se ha fabricado con 584 piezas de cartón ensambladas y que presenta dos remos también recreados en el mismo material.

“Es un barco de poco calado con el que podían ir por ríos, rías, atracar en playas o incluso portear llevándoloa hombros para cruzar istmos. Esta embarcación tiene un largo de 17 metros y un ancho de dos metros y medio. Es muy alargada y fina lo que le permitía con la técnica del tingladillo –maderas superpuestas– ir muy rápido”, añade la comisaria de la muestra.

La idea inicial fue traer al Gaiás el barco real pero era “desorbitado” el gasto por lo que al final pensando en las necesidades didácticas optaron por una réplica en maqueta respetando las medidas originales. “Hemos respetado las medidas de un barco de verdad”, subraya la comisaria. “Por eso se nos ocurrió la idea innovadora de recrear una pieza histórica desde la mirada moderna”, añade Losquiños.

Montaje de la maqueta de un barco de guerra vikingo en la Cidade da Cultura. Exposición Unha vida viquinga. Rocío Cibes. Junio 2024

Montaje de la maqueta del barco vikingo. / Rocío Cibes

Para ello, contaron con el archipremiado estudio compostelano Cenlitros. El ingeniero en diseño industrial Xabier Rilo, señala que “nos apuntamos a un bombardeo; siempre nos gustan los retos”.

Y en este pensaron que “sería interesante que la forma de construirlo fuera similar a la creación de un barco. El material debía ser asequible y el cartón es maleable por lo que nos daba muchas facilidades”.

Fieles al original

En conversaciones con el el museo sobre el mundo vikingo de Roskilde, en Dinamarca, uno de sus técnicos les facilitó las estructuras tridimensionales a partir de las que trabajaron. A pesar de dar el paso de la madera al cartón, intentaron ser lo más fieles posibles al original.

Encontraron que el modo en el que trabajaban las embarcaciones los vikingos no dista tanto de algunas embarcaciones autóconas gallegas: por un lado, el trabajo en estructuras primero por la quilla y después por las costillas perpendiculares a ellas les recordó la carpintería de ribeira; por otro, el timón que empleaban los vikingos recuerda al de las traineras de aquí.

“Tanto las embarcaciones vikingas como las traineras necesitan maniobrar de forma ágil. Las traineras estaban pensadas para la caza de ballenas y tenían el timón en la popa para que fuese manejado por una persona”, indica Rilo.

Hay que dejar claro que lo que vamos a ver en el Gaiás no es un drakkar, el majestuoso barco decorado con cabezas de dragón como mascarón de proa. “El drakkar no era el barco común; era la embarcación con más caché que no tenía todo el mundo. El que se recrea en el Gaiás es un snekkja, un barco de vela de guerra”, aclara Losquiño.

La exposición que abre en la Cidade da Cultura mañana viernes y hasta enero de 2025 mostrará más de un centenar de piezas, casi en su totalidad procedentes de fuera de España aunque hay un par prestadas para la ocasión por el Museo do Mar de Galicia en Vigo.

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