La ola COVID baja lentamente en Galicia: sigue habiendo más de 300 ingresados

La comunidad parece haber dejado atrás el pico de infecciones, más de 3.000, y de hospitalizaciones, 373 | Este máximo estival supera al del verano del pasado año

Personas con mascarilla
en la sala de espera de
un centro de salud. 
 // Alberto Ortega

Personas con mascarilla en la sala de espera de un centro de salud. // Alberto Ortega

Rafa López

Rafa López

La curva del COVID está en bajada en Galicia, tras haber alcanzado un pico de hospitalizados –373, siete de ellos en uci– el 23 de junio. El descenso es lento. El domingo pasado se registraban aún 358 hospitalizados (11 en uci), y ayer el número ascendía a 316 ingresados (también 11 en uci). En cuanto a infecciones, el número más alto de casos se comunicó el viernes 28 de junio, con 3.004 activos, y está también en caída, pero poco pronunciada. En cualquier caso, el pico de hospitalizaciones de esta ola de primavera-verano que comenzó a ascender en mayo es más alto que el del verano de 2003, cuando se registraron como máximo 327 pacientes en planta y 14 en uci. Siempre según datos del Sergas referidos a hospitales públicos, lo que excluye un hospital tan importante para el área sanitaria de Vigo como Povisa. Con todo, sigue habiendo en los centros públicos de Galicia más de trescientos hospitalizados, 316 en planta y 11 en uci, según datos actualizados a 8 de julio a las 18.00 horas.

Precisamente el área de Vigo, probablemente por esa exclusión de Povisa, presenta datos bajos. La de A Coruña tiene ingresados a 89 pacientes COVID en centros públicos, más del doble que Vigo (43), pese a atender a un número de población muy similar.

Hablamos de “ola”, un término que rechazan algunos expertos médicos porque remite a los peores meses de la pandemia, cuando no había vacunas o cuando irrumpió la variante ómicron, disparando las infecciones. Es obvio que las condiciones son, desde hace un par de años, mucho más favorables, pero el coronavirus sigue causando una enfermedad que produce un alto número de bajas laborales, es capaz de dejar a adultos jóvenes fuera de combate y pone en riesgo a la población más vulnerable, además de provocar COVID persistente.

También sigue matando, aunque se haya dejado de informar de los fallecimientos por esta enfermedad. Desde hace poco más de un año, el 5 de julio de 2023 –día en que también dejaron de facilitarse datos de centros sanitarios privados–, la cifra de fallecidos por COVID en Galicia quedó fijada en 4.211. Para hacernos una idea de qué puede estar pasando en este sentido, baste decir que Portugal, con una población de unos 10.4 millones de habitantes, registraba a finales de junio 87 fallecidos por COVID en una semana. Si lo extrapolamos a la población de España, un número 4,6 veces mayor, tenemos que este verano habrían muerto por COVID en nuestro país hasta 400 personas en una semana.

Esta ola de primavera-verano que comenzó a levantarse en mayo ha superado también a la del otoño-invierno pasado, volviendo a confirmar que este virus no es estacional y que prolifera en las épocas de mayor socialización.

Según indicaron a Efe desde la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, el COVID está provocando este verano en España cuadros más sintomáticos a nivel general (más cuadros febriles, sensación de quebranto en el cuerpo y malestar general) y una tasa de ingresos en personas vulnerables algo superior a la de invierno, pero con menos neumonías. Los facultativos piden no restarle importancia a este coronavirus, ya que la tasa de mortalidad en hospitalizados sigue siendo el doble que la de la gripe.

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