Las siete hierbas de San Juan que te protegerán de las 'meigas'

En la noche de San Juan, protégete de todos los males elaborando el tradicional ramo con estas siete hierbas mágicas

Las siete hierbas de San Juan que te protegerán de las 'meigas'

Las siete hierbas de San Juan que te protegerán de las 'meigas'

Cristina Marchán

Si tienes la inmensa suerte de estar en Santiago de Compostela durante la noche del 23 al 24 de junio, podrás vivir una de las fiestas más tradicionales, queridas y concurridas de nuestra ciudad: la noche de San Juan. Instituciones, asociaciones de vecinos, organizaciones políticas e incluso particulares no pierden la oportunidad de organizar una de las típicas 'cacharelas' (hogueras) que podrás encontrar durante la mágica noche del 23 de junio en prácticamente cualquier plaza de la zona monumental y de los barrios con más historia.

En San Juan, Santiago de Compostela huele a humo, a sardinas a la brasa y 'choripan' y a queimada. Y, por supuesto, a hierbas de San Juan. En todas las casas preparan su 'cacho' o ramo de San Juan, que se elabora como protección contra las meigas y otros malos espíritus que durante esa noche mágica traspasan el umbral del más allá para hacer de las suyas.

¿Quieres saber qué hierbas debes recolectar, dónde y cómo se utilizan? ¡Continúa leyendo!

Las siete hierbas mágicas de San Juan

Gracias a inmensa diversidad de la flora gallega, cada casa tiene su propia versión del 'cacho', utilizando elementos vegetales de los alrededores de forma libre. Sin embargo, hay siete plantas que tienen que estar siempre presentes para cumplir la tradición. A continuación tienes una lista detallada de las que deberás encontrar para elaborar tu propio ramo de San Juan. 

Malva

La primera de la lista es una flor delicada, que crece aislada y que no es fácil de encontrar. Si aguzas la vista, la podrás distinguir por su color (malva, evidentemente) y la característica forma de sus pétalos, parecida a un corazón alargado.

En medicina tradicional se utiliza para ayudar a paliar los problemas gastrointestinales en forma de infusión gracias a sus grandes propiedades dietéticas. En ciertos países, como China, también sirve como alimento. 

Romeu (Romero)

Lo que va bien para darle sabor a nuestros guisos también vale para el 'cacho'. El romero es un arbusto aromático muy común, por lo que no te será difícil encontrarlo. Sus hojas son duras y alargadas, muy abundantes, y crecen rodeando el tallo en forma de espiral. La forma más sencilla de identificarlo es, evidentemente, por su fuerte olor. 

Además de su uso culinario, el romero no se queda atrás en propiedades medicinales: en forma de aceite puede ayudar a las personas con artrosis o artritis; como infusión, ayuda a paliar la tos. También ayuda a subir la tensión y mejorar la circulación sanguínea. Y, por último, destacamos sus propiedades cicatrizantes. 

Fento macho (Helecho)

El helecho, que en gallego llamamos 'fento', es muy común. Es todo un fósil vegetal: según estudios recientes, hace 420 millones de años (antes de que los dinosaurios dominaran la tierra) el humilde helecho ya estaba asentado en el ecosistema. 

Hay infinidad de variedades, algunas de ellas consideradas invasoras. Pero ¡ojo! Para nuestro ramo de hierbas de San Juan no vale cualquiera: tiene que ser helecho macho. En contraposición con otras variedades, su tallo es duro, sus hojas gruesas y las semillas están alojadas en dos líneas en el revés de cada una de las hojas. 

Entre las hierbas de San Juan, el helecho es el que tiene menos propiedades medicinales, aunque se ha documentado su uso tradicional como remedio contra los parásitos intestinales. 

Fiúncho (Hinojo)

Su olor característico no deja lugar a dudas: si estás ante un 'fiuncho', te darás cuenta enseguida por el intenso aroma anisado que desprende toda la planta. Es de crecimiento rápido, pudiendo llegar a medir dos metros. Sus flores son múltiples y de color amarillo, el tallo principal es grueso y fibroso, con un tono verde claro. Tiene la ventaja de ser muy común y no tendrás problema para encontrarla. 

Sus usos culinarios y medicinales vienen de antiguo y son bien conocidos. De hecho, el mismísimo Carlomagno mandó plantarlos en sus jardines. Es beneficioso para la conjuntivitis y otras inflamaciones del ojo (¿de aquí deriva, quizás, su uso ritual contra el mal de ojo o 'meigallo'?) y tiene también propiedades diuréticas. 

Hierbaluisa

La hierbaluisa es otra de las hierbas de San Juan fáciles de distinguir (aunque no tanto de encontrar). Como el romero, es un arbusto que puede alcanzar 3 metros de altura. Las hojas son alargadas, de unos 7 centímetros, ásperas y algo pegajosas al tacto (una textura parecida a la de la jara) y muy oleosas: si aplastas una con los dedos notarás enseguida una sensación aceitosa y un intenso olor a limón o mentolado.

Su uso más extendido es como infusión para ayudar a la digestión y prevenir los gases. También tiene propiedades antioxidantes, que pueden ayudarte a pasar agujetas o calambres despúes de un ejercicio intenso. Su alto nivel de melatonina la hace recomendable también para relajarnos y ayudarnos a dormir. 

Xesta (Retama)

La xesta es un arbusto de gran tamaño (puede alcanzar 3 metros) que comparte familia con varias especies, entre ellas la famosa genista que Serrat menciona en 'Mediterráneo'. Es muy frondosa, con ramas y tallos duros y angulosos que eran ideales para fabricar escobas (de ahí ese scoparius en su nombre científico). Las hojas son escasas y de pequeño tamaño y sus flores abundantes y amarillas.

Aunque se han registrado ciertos usos medicinales antiguos, nuestros ancestros sabían de su toxicidad y la utilizaban con prudencia. En Galicia, su valor viene por cuestiones más prácticas que terapéuticas: además de fabricar escobas, servía también para techar viviendas, curtir pieles o fabricar antorchas.

Herba de San Xoán ou abeloura (Hipérico)

Esta es la hierba más importante de todo nuestro 'cacho' y también una de las más difíciles de encontrar, ya que es parecida a otras muchas hierbas "no santas". Además, es delicada, por lo que el clima puede afectar mucho a su floración. Este año, la inusual situación meteorológica promete hacer aún más difícil la búsqueda de este tesoro medicinal. ¡Crucemos los dedos!

Podrás detectarla por sus flores, de un amarillo vivo, con cinco pétalos y numerosos pistilos muy delicados. La flor se parece a la de otras especies con las que puede ser fácil confundirla, pero la clave para identificar el hipérico está en sus hojas: si las miras a trasluz, verás que tienen numerosos agujeritos o perforaciones (este es otro ejemplo en el que el nombre científico Hypericum perforatum es una buena pista).

El hipérico tiene infinidad de propiedades bien conocidas: acelera la cicatrización, combate el dolor con sus propiedades analgésicas, ayuda a sobrellevar los trastornos asociados a la menopausia, facilita la digestión, alivia la ansiedad y el estrés... no es de extrañar que sea la planta más importante de nuestro 'cacho' de San Juan.

Otras hierbas que puedes utilizar en tu 'cacho' de San Juan

Una vez has reunido las siete hierbas de San Juan, ya puedes dejar algo más a la improvisación y a las plantas que tengas en tu entorno. Es muy habitual utilizar otras aromáticas, como menta o hierbabuena, flores de olor intenso como la rosa o la lavanda, flores consideradas "mágicas" como la dedaleira o estalote (Digitalis purpurea), lirios, torvisco, margaritas, cimbalaria, ombligo de Venus... ¡tu gusto estético y la combinación de olores y colores es el límite! Un consejo: ya sabes que en Santiago de Compostela el verde sale hasta debajo de las piedras: si te fijas en los muros que rodean algunos parques, encontrarás muchas de estas flores con las que completar tu ramo de San Juan.

Cómo elaborar el ramo de hierbas de San Juan y qué hacer con él

Una vez que has reunido las siete hierbas de San Juan es el momento de armar tu ramo o 'cacho'. Te recomendamos que utilices el helecho como base, colocando sobre él el resto de las plantas, comenzando por las de hoja verde y acabando por las que tiene flor. Así, evitarás que se aplaste la parte más delicada del ramo y, de paso, dejarás las partes más coloridas bien a la vista para que a todos los malos espíritus les quede claro que estás bien preparado.

Átalo todo con una cuerda o con el tallo flexible de alguna de las plantas (el de hierbaluisa funciona muy bien). Ahora que ya lo tienes, puedes hacer dos cosas con él. Si tienes suerte de encontrar hierbas suficientes, puedes protegerte por partida doble.

El agua de San Juan

En la víspera de la noche de San Juan, prepara un balde de agua, sumerge en él tu ramo y, si puedes, déjalo toda la noche al aire libre. Cuando te despiertes el día de San Juan, lávate la cara con ese agua, que ya estará perfumada y con todas sus propiedades mágicas y terapéuticas al máximo. ¡¡Ojo!! No te seques con toallas ni nada parecido: parte fundamental de este ritual es dejar que sea el primer sol del 'nuevo ciclo' el que te seque la cara de forma natural (recuerda que todas estas tradiciones vienen de las costumbres precristianas del solsticio) . Si no puedes dejar tu 'cacho' al aire libre, al menos déjalo donde le de la luz de la luna.

Para cerrar el círculo, es costumbre que, una vez pasado el día de San Juan, el ramo se deje secar hasta el año siguiente, cuando deberás quemarlo en alguna cacharela.

Proteger tu hogar con las hierbas de San Juan

Otro uso común de las hierbas de San Juan es como elemento de protección de nuestra casa y nuestras propiedades. Puedes colgarlo de las puertas o ventanas de tu hogar, también en la víspera de San Juan, mientras repites el conjuro 'Meigas fóra!". De esta manera, evitarás que los malos espíritus entre en tu casa para hacer de las suyas. En esta variante, puedes incluir en tu ramo plantas con pinchos, como el toxo: si algún demonio o mal espíritu osa acercarse a tu puerta, se llevará un buen escarmiento.

Ahora que ya lo sabes todo sobre las hierbas de San Juan y sus usos, solo falta desearte una ¡feliz y mágica noche de San Juan!