Ignacio Stampa: “Estamos anestesiados, parece que la corrupción da votos”

“No se puede fiar del fiscal general del Estado porque lo que me han hecho a mí se lo pueden hacer a cualquiera”, indicó respecto a cuando fue descabezado del caso Villarejo

Diego Gómez, Ignacio Stampa (c.) y Rafa López. |  
// PABLO HERNÁNDEZ

Diego Gómez, Ignacio Stampa (c.) y Rafa López. | // PABLO HERNÁNDEZ

Mar Mato

Mar Mato

Ignacio Stampa, el fiscal que recibió el encargo de investigar en 2017 el caso de corrupción Tándem –o caso Villarejo– por el que se envió a prisión al comisario José Manuel Villarejo, acudió ayer al Club FARO en Vigo para criticar: “Estamos anestesiados. No sé dónde está el umbral de la gravedad pero cuando luchas contra la corrupción parece que la corrupción da votos”.

Stampa (Madrid, 1973) mantuvo un coloquio con el abogado Diego Gómez y fue presentado por el periodista de FARO Rafa López. En el acto presentó su libro “El complot. La verdad del caso del fiscal Stampa” (La esfera de los libros).

Stampa tuvo que abandonar su trabajo en el caso Villarejo y la Fiscalía Anticorrupción en el año 2020 –cuando era fiscal general del Estado Dolores Delgado– al no haber recibido ningún voto en el Consejo Fiscal para ocupar una plaza. En esa altura, se ‘filtró’ a la prensa que él mantenía una presunta relación íntima con una de las abogadas de Podemos en la pieza “Dina” de la macrocausa por lo que se daba a entender la posibilidad de que revelaba secretos del caso a la formación política, lo que recalcó ayer que era falso completamente. “Es una historia de intoxicación informativa”, recalcó apuntando a Villarejo como responsable.

Para comprender con detalle lo acontecido en 2020 recordó que cuando fueron a la prisión para registrar la celda de Villarejo, ya que tenían “sospechas de que vendía material clasificado para salir de la celda, intervenimos los teléfonos del preso de confianza que iba quedando con los periodistas para dar la información”.

“Yo –prosiguió– me preparé para aguantar las embestidas de Villarejo (...) Cuando me ve me dice: ¿Tú aquí? ¿Todavía no te han echado? Eso fue el 23 de octubre. El Consejo Fiscal en el que me descabezan fue el 27 de octubre. Me dice también: ¡Qué acojonada debéis tener a mi amiga Lola!”.

Ante esas palabras, Stampa pensó que se estaba refiriendo a “Dolores (Delgado) porque salía en los audios y que Villarejo tenía información de que me iban a echar. Yo interpreté que quien tenía acojonada a Lola era él porque tenía grabaciones. Están encriptadas” sin que se hayan desencriptado totalmente hasta ahora.

Diego Gómez aprovechó para preguntarle cómo le atacaron ya que eran dos fiscales investigando en el caso pero solo le abrieron expedientes a Stampa. “La fiscal general no puede vender que se carga a los dos fiscales del caso. Si quitara a los dos, los que llegasen tendrían que empezar de cero. Teníamos tres juicios pendientes. Se sirven de una denuncia con recortes de prensa. La fiscal general sabía que todo era una patraña, pero ¿a quién le convenía más eso? A ella”, explicó.

Desde hace años, Stampa lleva solicitando los expedientes que le abrieron. Aclaró que “llevan tres condenas del Tribunal Supremo por negar información que los condenó a 9.000 euros de costas que pagamos entre todos. Es una vergüenza”.

Finalmente, le facilitaron la última denuncia que le interpusieron: por la publicación de su libro y la primera entrevista concedida por el mismo. “Me puso la denuncia Villarejo mandándole un correo al fiscal general desde su correo como abogado del Colegio de Abogados diciendo que un fiscal lo insultaba públicamente y revelaba secretos de sumario”, agregó.

Stampa recalcó que “no se puede fiar del fiscal general del estado porque lo que me ha hecho a mí se lo pueden hacer a cualquiera”. “Cuando fueron saliendo las noticias contando la verdad, las cosas cambiaron un poco. Apoyarme a mí en un acto es ir contra el régimen. Lo mío es un acto de libertad porque yo no aspiro a nada. Eso es lo que les desconcierta, no quiero un puesto de jefe ni un cargo”, defendió.

“Yo no pienso que sea valiente, yo estoy preparado para todo tipo de represalias”

Ignacio Stampa indicó que “te vuelves un enemigo del status quo. Hablar lo que nadie dice está mal visto. En alguna ciudad en la que he presentado el libro al compañero que me presentaba le han llegado a preguntar si se iba a exponer tanto. Yo tengo la obligación de denunciarlo”.

“Yo no pienso que sea valiente, yo hago lo que tengo que hacer. Entiendo que haya compañeros que no quieran decir algo que desagrade al jefe. Yo estaba preparado para todo tipo de represalias”, indicó.

Reconoció que todo lo que le aconteció a raíz de llevar la investigación del caso Villarejo supone una “historia inverosímil” pero que es real.

“Las personas de las que dependía mi carrera –en alusión a la Fiscalía General– me hicieron cacicada tras cacicada por lo que valoré que después de la publicación de este libro se me suspendiera de empleo y sueldo. Lo valoré”, reconoció Stampa.

El fiscal agregó que “no podemos permitir que nos pisen así. Puede pasarle a alguien que no controle. No se puede tolerar una investigación penal de una fiscalía como es el régimen actual que es secreto, ya que una fiscalía te puede investigar durante años por orden del fiscal general del estado sin que haya nada y sin que te enteres. Eso no limita el derecho de defensa, sino que lo elimina”, subrayó.

“Esto no puede volver a ocurrir. Nos queremos parecer a Europa pero los fiscales europeos tienen prohibido recibir instrucciones de no investigar. En España ha pasado lo contrario. En un asunto en el que el fiscal general dice que le pueden imputar se dio la orden de que no investigara. No sé cómo podemos seguir hablando de imparcialidad y legalidad y que los ciudadanos se lo crean”, concluyó.