Ignacio Stampa | Exfiscal del “caso Villarejo”. Autor de “El complot”

“Villarejo sabe manipular muy bien a la gente”

Quien fuera fiscal del “caso Villarejo”, enfrentado al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, y a la fiscal de Sala Dolores Delgado, habla el miércoles en el Club Faro

Ignacio Stampa, que trabaja actualmente en la Fiscalía Provincial de Madrid.

Ignacio Stampa, que trabaja actualmente en la Fiscalía Provincial de Madrid.

Rafa López

Rafa López

Nadie en la opinión pública conocía el nombre del fiscal de la Fiscalía Anticorrupción Ignacio Stampa (Madrid, 1973) hasta que él y su compañero Miguel Serrano se incautaron del cajón de mierda que escondía el excomisario José Manuel Villarejo, ahora en prisión. Afloraron entonces unos escandalosos audios, cuya filtración le atribuyeron, y le inventaron una relación íntima con una abogada de Podemos. Todo para apartarle de la macrocausa conocida como "caso Tándem" o "caso Villarejo", que aún colea. Apodado “Ironman”, como el superhéroe, sus villanos son el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz; quien ocupó ese mismo cargo, Dolores Delgado; y la pareja de ésta, el abogado y exjuez Baltasar Garzón. La historia, todo un thriller judicial, la cuenta en su libro “El complot” (La Esfera de los Libros). De todo esto hablará en el Club FARO el próximo miércoles, 19 de junio.

–¿Por qué Dolores Delgado habría querido debilitar la investigación del caso Villarejo?

–Porque tanto ella como su pareja, Baltasar Garzón, salían en numerosas ocasiones, tanto en audios con Villarejo, como si fueran amigos, como en informes del caso de proyectos en los que podrían haber participado. Y, aparte, Garzón es abogado de tres investigados, y uno de ellos es [el comisario] Enrique García Castaño, que es primordial. Si luego Villarejo dice en la celda “qué acojonada tenéis a mi amiga Lola” y las reuniones que tienen son de amigos, entiendo que los vínculos personales que tienen son evidentes.

–¿Podría haber algo más, algún tipo de operación ilegal o tejemaneje entre ellos?

–Es una cuestión de que le podría afectar desde el punto de vista personal a ella, o a su pareja, o a sus clientes. Eso luego ya puede ser muy amplio. No me atrevo a decir que tuviera intereses económicos, no lo sé, pero sale que puede tener intereses económicos.

–Dice en el libro y en otras entrevistas que Dolores Delgado ha incurrido en corrupción, según la definición de corrupción de la Unión Europea, que incluye no solo los comportamientos que infringen el Código Penal, sino también los que quebrantan los códigos éticos en las instituciones públicas y en el ámbito privado.

–Es la normativa de protección del denunciante de corrupción, la directiva de protección de los alertadores, para ampliar lo que es corrupción a la hora de intentar dar protección. Desde ese punto de vista, han infringido cualquier norma ética del Ministerio Fiscal: la transparencia, la legalidad... todo. ¿Que luego, además, hayan podido cometer corruptelas de carácter delictivo en el asunto? No lo sé, pero, como mínimo, han utilizado la institución para sus intereses personales; de ambos, de ella o de sus amigos. Eso lo puedo decir con toda rotundidad y lo seguiré defendiendo.

–¿Cuál fue la maniobra que más le dolió? ¿La relación íntima que le atribuyeron con una abogada de Unidas Podemos, Marta Flor?

–Dolores Delgado emite varias notas de prensa y azuza la presión mediática sabiendo que la relación era falsa, porque así les consta a mis superiores; y, segundo, la revelación de secretos también es falsa, pero le conviene crear el ruido para justificar que no me pueda dar la plaza. Ya estaba mal imputarle a un fiscal una revelación de secretos que sabes que es mentira, pero luego, encima, meterle el componente personal me pareció lamentable.

–El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, le ha negado documentación que precisa para defenderse, y usted ha interpuesto siete procedimientos judiciales. ¿Cuál es la situación ahora mismo?

–Ya se han resuelto cinco, los cinco favorables a mí. Quedan dos.

–Se ha enfrentado usted, si no a su jefe directo, sí a una altísima autoridad en la carrera fiscal.

–La máxima. Al final, todo depende de lo que decida el fiscal general.

–García Ortiz publicó una circular por la cual cada decisión de un fiscal investigador en un caso de trascendencia tiene que ser autorizada por el fiscal general del Estado. ¿Esto supone una amenaza para la imparcialidad de los fiscales?

–Esa norma se establece después de que yo entablara un litigio judicial diciendo que es ilegal que hicieran eso. Cuando me investigan a mí, eso no existía. Simplemente había que dar cuenta al fiscal general. Cuando les cuentan que van a archivar la investigación, no se lo permiten. Entonces yo doy instrucciones de que no lo pueden hacer. Hay un fiscal que se niega y otro que lo continúa. Como yo empiezo a litigar, han cambiado la norma para que eso ahora sí sea lo que hay que hacer. Se trata de que se garantice el principio de jerarquía y la unidad de actuación, pero es verdad que la autonomía de cada fiscal individual cada vez está más cercenada si todo lo que hace en una investigación de trascendencia tiene que estar sujeto al control de su máximo superior.

–¿Qué opinión le merece el libro de Ernesto Ekaizer, “Operación jaque mate”? En él describe a Villarejo como principal agente del PP, confidente de la ministra Dolores de Cospedal y al servicio de Rajoy.

–Es un libro que tiene muchas valoraciones de carácter político en las que yo no puedo entrar como investigador del caso Villarejo y al existir varias piezas que están pendientes de enjuiciamiento, una de ellas está relacionada con lo que pueda decir el señor Ekaizer. Lo que diga el señor Ekaizer hay que preguntárselo a él. No puedo hacer ninguna valoración y mucho menos cuando existe una pieza, que es la número 7, la Kitchen, pendiente de juicio.

–A los jueces y otros juristas se les clasifica entre “conservadores” y “progresistas”. Desde ese punto de vista, usted es inclasificable, porque ha sido víctima de fuego cruzado por parte de todos o casi todos: afines al PSOE, Podemos, PP, Vox y hasta Ciudadanos.

–En el peor momento procuré aislarme. Sí que es verdad que las críticas más duras las recibí de Vox y del PP, evidentemente. Todos han utilizado el asunto, desde luego. Pero me parece una buena señal que no se me pueda ubicar con ninguno. Me preocuparía que se me pudiera vincular con algún partido político. Todos han hablado de mí y todos en algún momento sin saber. Si tienen que hablar de mí, prefiero que todos hablen mal y que quede esa percepción, porque nunca me he movido por ningún criterio de ese tipo. Lo peligroso sería que alguno hablara bien.

–Dice Ernesto Ekaizer en su libro “Jaque mate” que Villarejo le llamó a usted “podemita” en un encuentro en la cárcel. Dijo: “¿Todavía no te han echado, podemita? ¡Qué acojonada debéis tener a mi amiga Lola!”.

–Villarejo sabe manipular muy bien a la gente. No solo utiliza el gancho de una relación íntima falsa para captar la atención, sino también tiene que captar la atención de las personas que mandan vinculándome a mí con un partido político. Es muy habilidoso en eso.

–Los famosos audios del restaurante Rianxo aparecieron en un portal de internet que, según cuenta en “El complot”, surgió en ese momento, aparentemente para difundir esas grabaciones. Aunque no lo menciona, se trata de Moncloa.com, y esos audios se difunden nueve años después de ser grabados. ¿Quién estaba detrás de ese portal y qué interés tenía en difundir esas conversaciones?

–Se investigó quién podía estar detrás de la situación, porque era material de sumario que nosotros no controlábamos. La grabación es de Villarejo, porque es la persona a la que más se le oye. Y la persona interesada en la divulgación es Villarejo, porque la semana anterior se difunde una información en la que Dolores Delgado y Baltasar Garzón podían estar relacionados con sus negocios y ellos reniegan de él. Lo que aparece después es una conversación en la que [se constata que] son amigos. Entendimos que era una señal de advertencia, como decir “no me sigáis negando porque puedo sacar cualquier cosa que tenga de vosotros”. Esa fue nuestra interpretación. Nosotros no llegamos a ninguna conclusión de que Moncloa.com fuera Villarejo, pero que, si tenía material, su origen era de Villarejo.

–Piensa que pueden emerger más audios “explosivos” de Villarejo, como este del Rianxo o el de Corinna Larsen, o quien los filtró ya no necesita que trasciendan más?

–No tengo ni idea. Las necesidades del filtrador las conoce él o ella, pero que queda mucho por oír, desde luego. No se ha oído todo lo que se intervino. Está encriptado.

–A lo mejor, con la inteligencia artificial hay más posibilidades de que se desencripte, hasta 20 terabytes de información...

–Creo que cogimos 40 terabytes, pero puede que no cogiéramos todo. El peligro de la inteligencia artificial no es que sirva para desencriptar, sino para simular algo que no ocurrió nunca. Sería tan sencillo que saliera un audio como decir que “eso está hecho con inteligencia artificial y es falso”.

–Le enviaron cinco cartas de amenaza. Alguna desde Santiago...

–Más de una. Dos o tres.

–¿El remitente fue alguien de la extrema derecha que actuó en solitario o hay algo más? Menciona al juez Fernando Presencia.

–No lo sé. Solo doy información. Una de las conclusiones a las que se puede llegar es que las personas que a mí me atacaron tenían un sesgo ultraderechista porque me ponían de “podemita” y decían que servía a Pablo Iglesias. Luego, puede haber vinculación con el juez Presencia y con los Royuela, como explico en el capítulo 19, pero son datos absolutamente objetivos que narro. No puedo llegar a más afirmaciones.

–Le formulo la pregunta retórica que se hizo Pedro Sánchez en una entrevista radiofónica: ¿De quién depende la Fiscalía?

–La Fiscalía no depende del Gobierno. Sería muy peligroso que el presidente estuviera convencido de que sí.

–Sánchez ha dicho esta semana que puede quitar al Consejo General del Poder Judicial la facultad de realizar nombramientos para el Supremo, por ejemplo.

–Bueno, pero es un aspecto distinto a lo que es la Fiscalía. Y no voy a entrar a valorar una declaración política que afecte a un órgano de gobierno del Poder Judicial. Como fiscal sí puedo decir que los fiscales no dependemos del Gobierno, pero que me parecería peligroso, y que lamentablemente, cada vez parece más, por la actuación del fiscal general del Estado, que sí, que tiene que cumplir los intereses del Gobierno. A lo mejor es que el presidente del Gobierno estaba convencido de que eso es así y tenga motivos para creerlo.

–En cualquier caso, no parece un buen momento para que la fiscalía se haga cargo de la instrucción de los procesos judiciales, como ocurre en los países de nuestro entorno...

–Absolutamente imposible. Con la situación actual, con este nivel de control que tiene el fiscal general sobre todos los fiscales, cada vez mayor, incluso impartiendo instrucciones concretas de que no se investigue un caso en el que puede estar afectado el fiscal general del Estado, es absolutamente imposible

–¿A qué instrucciones se refiere?

–El asunto de la filtración [sobre el novio de Isabel Díaz Ayuso] que se investiga en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. El fiscal general del Estado emitió el otro día un comunicado. Los fiscales investigadores de la Fiscalía Superior de Madrid consideraron que sí tenía que investigarse, y desde la Fiscalía General del Estado se dio la orden de que no se investigara. En los países de nuestro entorno eso está prohibido, no se puede dar la instrucción de que no se investigue. Fíjese lo lejos que estamos de tener una instrucción autónoma, independiente, imparcial y cercana a la de los países de nuestro entorno. Es lo contrario.

Suscríbete para seguir leyendo