La pobreza, esa realidad que se niega
El fotógrafo Andrés Terraza plasma la realidad de las personas sin hogar en “Olladas sen receos”, muestra de la campaña contra la aporofobia de la Fundación Érguete-Integración

Un hombre rebusca en un contenedor de basura. / Andrés Terraza
El hambre, el frío, la soledad y el desamparo no son los únicos problemas a los que se enfrentan a diario las personas en situación extrema de pobreza, aquellas que rebuscan en los contenedores las sobras de los otros para comer y que pasan la noche al raso con el único resguardo de un soportal y el abrigo de una caja de cartón. El prejuicio social también lo es. La sociedad contempla con desconfianza y temor a las personas sin techo, las ignora e incluso las culpa de la dura situación que viven.
Para denunciar la aporofobia o sinhogarismo y cambiar esta mirada, la Fundación Érguete-Integración, que cada mes atiende a cerca de 120 personas en pobreza extrema, pone en marcha la campaña “Olladas sen receos”, que arranca con una exposición itinerante que podrá visitarse hasta el próximo día 31 en la sede de la fundación, en la calle Martínez Garrido de Vigo, y que después recorrerá, a la espera de nuevas fechas, en la biblioteca municipal Xosé López Neira (del 3 al 16 de junio), la Escuela Oficial de Idiomas de Vigo (del 16 al 29 de septiembre) y el Centro Social Rivera Atienza (del 1 al 13 de octubre). Se trata de derribar prejuicios y estereotipos y comprender que nadie elige malvivir en la calle, al margen de una sociedad de los penaliza sólo por ser pobres.
El fotógrafo profesional y profesor de fotografía Andrés Terraza es el autor de las imágenes de esta exposición, siete instantáneas –seis en blanco y negro y una en sepia– realizadas en Vigo entre 2017 y 2019, que retratan siete historias de supervivencia en tierra de nadie y que sirven para denunciar la vulnerabilidad de estas personas.

Un hombre, durmiendo en la entrada de un garaje. / Andrés Terraza
“Cuando salía a hacer fotografía de calle me llamaba la atención que Vigo, siendo una ciudad tan pequeña, tuviera tanta gente viviendo en las calles”, afirma el fotógrafo. Así, con su cámara al hombro, salió a recorrer el centro de la ciudad para captar una realidad a la que mucha gente prefiere dar la espalda porque le resulta incómoda y molesta. Se trata, como explica, de una serie fotográfica que pretende ser una denuncia y una llamada de atención a la sociedad para que por un momento se ponga en su lugar. “La pobreza está ahí. Aunque queramos negarla, no desaparece”, afirma.
Terraza plasmó esta otra cara de la ciudad, preservando el derecho a la intimidad de sus protagonistas. “No me interesaba que pudieran ser identificados. Es una denuncia, pero sin nombres ni apellidos”, dice.
Los primeros días, quedó impactado al ver cómo las calles cobraban otra vida al caer la noche. “Me impactó las condiciones tan duras en las que viven, pero también ver que ellos hacen la vida de noche, porque es cuando pueden moverse con más tranquilidad, lejos de la mirada de la gente”, explica.
“La pobreza está ahí. Aunque queramos negarla, no desaparece”
Esa mirada, inquisitiva e indiferente, es uno de los mecanismos de cronificación de la pobreza, según Nuria Cuña, psicóloga de Érguete-Integración. “Son invisibles; no se les trata como a personas. De alguna forma, se les despersonaliza y se les culpabiliza de la situación que viven, la peor”, asegura la psicóloga, que recuerda que nadie elige vivir en la calle.
Por ello, las personas sin hogar se han acostumbrado a vivir en “un mundo paralelo”, al margen del resto. “Si no se actúa pronto para sacarlas de la calle, si no reciben la ayuda social que precisan, su situación de exclusión social se cronifica y cuanto más tiempo pasen en ella, más complicado les resultará salir”, afirma.
El consumo de drogas y alcohol y los problemas de salud mental son una tónica en este colectivo. Los dos primeros como vías para sobrevivir a las duras condiciones de la calle. "Están tan ligaros que muchas veces no sabemos qué fue primero, si el alcohol y las drogas o la calle", afirma. Respecto a la salud mental, Cuña asegura que es una consecuencia directa de vivir en la calle. En el caso de las mujeres, la psicóloga añade que a esta problemática suman también la violencia de género, muy presente en la calle, y la prostitución, que aceptan para protegerse de otras agresiones como las agresiones sexuales –el 24.2% las sufren, según el INE agresiones sexuales– y los delitos de odio de los que, según el Observatorio HATEon, son víctimas ocho de cada diez. “Las mujeres en esta situación normalizan los malos tratos por de sentirse protegidas en la calle o recurren a la prostitución”, añade Cuña.
En cuanto a la exposición, la psicóloga explica que es una llamada de atención. "Si no ves el problema, nunca lo vas a entender", comenta.
"Las personas en situación de calle son invisibles y la sociedad tiende a despersonalizarlas"
Según el último informe sobre el estado de la pobreza publicado por EAPN Galicia, en la comunidad había unas 485.000 personas en situación de pobreza en el 2022, mientras la tasa de pobreza severa se situaba en un 6,8%. Estas cifras apuntan hacia una clara vulnerabilidad de un gran porcentaje de población que, unida a circunstancias sobrevenidas, puede llevar fácilmente la que muchas personas se vean sin hogar.
Desde la Fundación Érguete-Integración, se atendieron en 2023 a 951 personas en exclusión social severa, de las que aproximadamente el 80% se encontraban en situación de calle. De hecho, entre las unidades que la entidad tiene repartidas en Vigo, Marín y A Coruña, unas 170 personas acuden a diario para atender algunas de sus necesidades básicas: ducharse, lavar la ropa y tomar un café, entre otras.
A esta muestra se sumará el próximo viernes 31 de un nuevo episodio del podcast “No te pases de la raya”, que en esta ocasión estará centrado en ahondar en la visión sobre esta problemática que ofrece el autor de esta exposición fotográfica.
Las mujeres sin techo, las más vulnerables
Según la última encuesta del INE a personas sin hogar -realizada sólo a usuarios centros asistenciales-, el número de personas en esta situación en Galicia en 2022 era de casi 166 por 100.000 habitantes. Respecto a las circunstancias que llevaron a las personas sin hogar a esta situación, la encuesta señala como motivos principales que tuvieron que comenzar de cero al llegar de otro país (un 28,8%), perdieron su trabajo (el 26,6%) y fueron desahuciados de su vivienda (16,1%). Además, sólo un 20 % de las personas encuestadas declararon haber vivido su infancia y adolescencia en un entorno familiar sin problemas o conflictos graves. Respeto a la formación, destaca que la media de abandono escolar se sitúa casi en los 17 años, habiendo alcanzado la mayoría el nivel de educación secundaria. Asimismo, un 11,3% tiene estudios superiores.
Como revelan los datos, en la mayor parte de las ocasiones son circunstancias imprevistas e involuntarias las que llevan a estas personas a vivir en la calle, en condiciones que suponen una negación grave de un derecho básico. A esta situación de vulnerabilidad severa se añaden la falta de recursos sociales a los que acudir, mafias que agrupan a estas personas en infraviviendas, barreras culturales e idiomáticas, e invisibilización social. En este sentido Nuria Cuña reconoce que cuando hay mafias detrás, la situación de las personas en situación de exclusión social es más complicada aún si cabe y las posibilidades de que rompan el círculo de pobreza es aún mayor. En definitiva, problemáticas que alimentan el circuito de la pobreza, agravan la falta de motivación para salir adelante y cronifican el estado de exclusión social en el que se encuentran, según la Fundación Érguete-Integración.
A pesar de que las mujeres son minoría en el circuito de calle (apenas suponen un 24% del total de personas atendidas desde los programas dedicados a atajar situaciones de exclusión social severa en la Fundación Érguete-Integración, una cifra muy similar a la que ofrece el INE en su encuesta), la vulnerabilidad de las que están en estas circunstancias es mayor. Entre otras cuestiones, las mujeres sin hogar se encuentran más expuestas a sufrir violencia sexual y delitos de odio.
Según el INE, el 24,2% de las mujeres con estas circunstancias han sido víctimas de agresiones sexuales. Asimismo, los datos del Observatorio HATEnto muestran que el 60% de las mujeres en situación de sinhogarismo sufrió algún delito de odio a causa de la aporofobia, frente al 44,1% de los hombres. También un trabajo de la Universidad de Barcelona publicado en 2019 apunta a que el 70% sufrieron violencia de género y, según una investigación realizada por la asociación AIRES en el mismo año, un 60% de las mujeres señalan los episodios de violencia contra ellas como causa directa de su situación de sinhogarismo. A estos datos, cabe añadir el hecho de que las mujeres en situación de exclusión social severa tienen mayores dificultades para acceder a recursos sociales y se encuentran, en demasiadas ocasiones, en espacios masculinizados que les resultan hostiles.
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