Entrevista | María Sotelo Autora de “Nosotros somos infinitos”

“Todas mis novelas son muy musicales”

“Una vez que entras en el bucle de la escritura, ya no puedes salir”, indica la viguesa

La escritora viguesa María Sotelo.

La escritora viguesa María Sotelo. / Lorena Costas

M. González

M. González

La escritora viguesa María Sotelo se declara “lectora empedernida desde niña y amante de todo tipo de música”. Contable de profesión, su pasión por la escritura se materializó durante la pandemia. Fue con “Nosotros somos infinitos” cuando la editorial Newton Compton Editores se fijó en ella y decidió apostar por su talento. La protagonista de su novela descubre que a veces orbitamos el planeta equivocado en el peor momento: en el día de su boda su recién estrenado marido la engaña con otra.

–Su obra ha sido calificada como el romance revelación del año.

–Cosas del marketing (risas). Esta, en realidad, es mi cuarta novela. Como las tres anteriores, la había autopublicado previamente, pero ahora sale con Newton Compton.

–¿Qué lleva a una contable a escribir comedias románticas contemporáneas?

–Fue por ver si era capaz. Yo siempre he leído muchísimo y en la pandemia, cuando todos teníamos muchísimo tiempo para pensar y hacer cosas, a mí me dio por intentar escribir. De hecho, la primera novela la autopubliqué en diciembre de 2020.

Portada de "Nosotros somos infinitos"

Portada de "Nosotros somos infinitos" / Newton Compton Editores

–¿Cómo fue ese proceso?

–Bastante caos, la verdad. No tenía ningún tipo de conocimiento ni intención de publicarlo. Lo escribí más para mí que con intención de que viera la luz en algún momento. Hay gente que se forma muchísimo para dedicarse a escribir, pero yo no tengo ningún tipo de formación, he sido autodidacta.

–Su pasión por la lectura la habrá ayudado de algún modo...

–Yo siempre he pensado que un escritor tiene que ser, primero, lector.

–En su última obra la estructura incluye diferentes narradores.

–Es algo que tienen en común todas mis novelas, que siempre hay más de un narrador. Es algo que a mí como lectora me gusta porque, a veces, cuando lees una historia en la que siempre habla el protagonista te tienes que fiar de las impresiones de ese personaje con respecto a los demás, sobre lo que cree que piensan o sobre lo que cree que está pasando, por ejemplo. Poder meter más narradores te da muchos puntos de vista y el lector, a veces, agradece saber qué están pensando los distintos personajes.

María Sotelo.

María Sotelo. / Lorena Costas

–¿Qué supone el apoyo de la editorial en este momento?

–Supongo que todos los escritores en algún momento de su vida esperan, ya no que les lleguen a publicar, pero por lo menos que les llegue ese interés por parte de alguien. Es como el reconocimiento de que alguien, además de ti, confía en tu trabajo y en la historia.

–¿Y la anima a seguir escribiendo, a sacar nuevos proyectos?

–Siempre tienes más ideas en la cabeza. Una vez que entras en el bucle, ya no puedes salir. Es como un vicio malo. Siempre tienes algo sobre lo que piensas “de aquí sacaba una historia”. Algo que te dicen, algo que ves... de cualquier cosa sacas algo.

–¿Cuáles son sus referentes literarios?

–Antes leía mucha novela histórica. Tuve una época que estaba muy enganchada a estas historias de templarios, de incas... Luego me dio por la novela negra y solo leía asesinatos. Descubrí la novela romántica por casualidad. En mi vida había leído una novela romántica, no me llamaban la atención, hasta que, husmeando, di con una de Elísabet Benavent. Desde esa, me he leído casi todo lo que ha escrito. Me abrió un camino interesante ahí porque yo asociaba la novela romántica a otra cosa que no era para mí, pero esto es como un café con amigas que te están contando sus dramas, sus problemas, y es muy ameno y divertido leer una historia así. De todos modos, sigo con la novela negra. He descubierto a Juan Gómez-Jurado y me tiene enamorada también.

–La música también tiene una presencia importante en sus obras.

–Algo que caracteriza a todas mis novelas es que son muy musicales. De hecho, los títulos de las tres primeras son títulos de canciones o de parte de una canción y todas tienen, igualmente, su banda sonora. Me gusta muchísimo la música y tengo gustos muy diversos, dependiendo del día, la hora o el momento vital en el que me encuentre. No me imagino el mundo sin música. No conozco a nadie a quien no le guste.

–¿Cuáles son, entonces, los títulos de sus tres primeras novelas?

–El primero que escribí se titula “Quiero bailar slow with you tonigth” en referencia a la canción “Slowly” de Luis Eduardo Aute; el segundo se titula “Algo tan estúpido como un te quiero”, por “Something stupid” de Robbie Williams; y el tercero, “El último habitante de tu piel”, una adaptación de la canción de “El único habitante de tu piel” de Melendi. Los tres libros coinciden, además, en que cada capítulo son una canción, tienen su propia playlist.

–¿Tienen relación argumental?

–Los tres primeros son una serie. Son historias independientes, pero los personajes que aparecen en el primero luego son protagonistas en el segundo y en el tercero. Están relacionados. El último, “Nosotros somos infinitos”, no tiene nada que ver con los anteriores.

–Quizá el éxito de este último lleve a los lectores a toda su obra.

–Estaría muy bien. A veces se trata de tener suerte, sobre todo en este mundillo, donde hay tantísima oferta y tantísima gente que escribe sumamente bien. Hay tal cantidad de publicaciones diarias, mensuales, de todos los géneros posibles, que es muy difícil que escojan el tuyo.

–El aval de Newton Compton también le abre una nueva dimensión en su faceta de escritora.

–Totalmente. Cuando autopublicas tienes que hacerlo absolutamente todo, buscarte un corrector, alguien que te haga una portada, gestionar tú la publicidad como buenamente puedes... Esto es otro nivel, tienes un respaldo y unos recursos que cuando autopublicas son imposibles.

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