JEAN PAUL GAULTIER | Diseñador
“Siempre he rechazado la idea de la mujer objeto”
“Después de 50 años en la moda, quería seguir jugando de otra manera” | “Mezclo música, cabaret, circo, moda y ballet para hacer este espectáculo”

El diseñador Jean Paul Gaultier, ayer, en Barcelona. | // MANU MITRU / MARTA CERVERA
MARTA CERVERA
El diseñador francés, de 71 años y retirado en 2020, no añora las pasarelas aunque sigue pendiente de ellas y cada temporada ficha a nuevos talentos para sus colecciones. Estos días está en Barcelona para presentar su ‘Fashion Freak Show’ en el teatro Coliseum, un espectáculo cabaretero con 300 piezas de vestuario creadas por el que fuera calificado de enfant terrible de la moda, donde explica su vida de una manera divertida y exuberante uniendo música, moda, circo y danza a través de 18 intérpretes.
–¿De dónde surge el deseo de hacer un espectáculo sobre su vida?
–Desde niño soñaba con hacer un espectáculo. Gracias a una película quise dedicarme a la moda. El filme era Falbalas [de Jacques Becker (1945]. Verlo me llevo a pensar en el cine y en la moda. Antes, a finales de los años 50, con mi abuela había visto una opereta en el Teatro del Châtelet [de París] con Luis Mariano que me dejó fascinado. Me gustaba ese teatro alegre y cantado. Mi primera idea fue trabajar en el teatro, pero tras ver Falbalas tuve claro que sería diseñador de moda.
–Sus desfiles siempre han tenido un punto teatral.
–Los he convertido en una puesta en escena donde yo me ocupaba de todo: elegía la música, el cásting y todo. Como en Falbalas, donde el modista se enamora de una bella mujer que se acaba convirtiendo en su musa. He hecho muchos desfiles en mis 50 años en la moda. Pero llegó un momento en el que quería algo más. De ahí la idea de mezclar disciplinas como la música y el ballet para hacer este espectáculo. En él cuento la historia de un niño como yo que está con su abuela y que de repente viste a su osito de peluche con unos sujetadores cónicos [y puntiagudos, describe con sus manos]. Un niño que acaba haciendo realidad su sueño. Es la historia de mi vida.
–¿De qué está más orgulloso, del canto a la diversidad de la obra o de ese mix entre moda y espectáculo?
–He tenido la suerte de hacer mi oficio divirtiéndome, como si fuera un juego de niños. Incluso cuando hacía una colección tras otra, aunque era muchísimo trabajo, a la vez era un juego. Haber dedicado a la moda medio siglo no está mal, pero ahora quería seguir jugando de otra manera. Nunca he pensado ‘voy a trabajar’, sino ‘voy a divertirme’. Esa es la intención, trabajar en serio pero divirtiéndome.
–‘Fashion Freak Show’ se estrenó en el Follies Bergère de París. ¿Por qué eligió ese lugar?
–Porque cuando era niño me produjo un shock ver en la televisión imágenes de un show en aquel local donde aparecían mujeres ligeras de ropa, con plumas de avestruz y sujetadores de strass. ¡Para mí aquello era un verdadero espectáculo! No veía el lado sexy. Yo era muy inocente, me quedé con la belleza y el brillo.
–¿Fue fácil elegir qué resaltar y qué no en el show?
–Lo tuve muy claro porque al ser mi historia sé todo lo que me ha motivado para convertirme en quien soy. La transformación de Nana, mi osito de peluche con unos sujetadores cónicos, se debió a que entonces un niño no podía tener una muñeca. Mi osito se convirtió casi en el primer transgénero. Cuento mi historia poniendo la creatividad en los diseños, la puesta en escena y la parte visual. Casi no hay diálogos. Es la música la que te acompaña y te lleva a un ambiente y una atmósfera muy alegre y feliz con ritmos disco. Refleja una época en la que nos divertíamos.
–Pero también recuerda a Francis Menuge, pareja a la que perdió.
–Es la parte dramática de mi vida. Era mi compañero y murió de sida a principios de los 90. Fue más que mi amigo y mi pareja. Fue con él con quien monté la sociedad Jean Paul Gaultier. No teníamos dinero cuando la empezamos. De no haberle conocido quizá no habría tenido mi propia maison, sino que habría trabajado para otras grandes firmas ya establecidas. Creamos la mía porque él tuvo la visión de hacer una línea de ropa que llevara mi nombre.
–No debió de ser fácil.
–Has de ser más creativo cuando no tienes dinero. Cuando veo a gente que empieza y tiene todo tipo de medios creo que debe pesarles mucho la responsabilidad, y todo eso rompe un poco la creatividad. Si logras hacer algo sin medios eres capaz de hacer lo que te propongas porque sabes salir adelante a base de pensar y encontrar soluciones.
–En el show participan 18 artistas y algunos hacen de Karl Lagerfeld y Anna Wintour.
–Bueno, más que un rol, Lagerfeld solo sale en un gag. Y Anna Wintour aparece como una policía de la moda y dice que no cree en Jean-Paul Gaultier. Conste que hoy en día ella y yo tenemos una buena relación. No es exactamente que no creyera en mí, pero sí que cuando dijo que no le gustaban mis colecciones opté por no invitarla más.
–¿Qué hacen Catherine Deneuve y Rossy de Palma en el ‘show’?
–Deneuve aparece en un vídeo diciendo el nombre de los modelitos que aparecen en una colección. Se divirtió mucho rodando el vídeo y también grabé a Rossy de Palma, una de mis musas, que interpreta a un profesor que tuve que quería que trabajara más en clase porque siempre me pillaba dibujando.
–En el espectáculo se ríe de los excesos de la cirugía estética. Usted no parece haberla utilizado.
–No. Bueno, quizá es que no se nota (risas). En la cirugía estética hay excesos, a veces hay cosas poco afortunadas pero también logros exitosos. Quizá ahora que todo se puede cambiar vamos hacia la mutación. No digo que me parezca mal, si la gente se siente bien así, mejor para ellos. Pero se puede llegar a ver a gente completamente transformada que no tiene nada que ver con quienes eran.
–El impacto de las redes sociales es otro tema que toca en la obra.
–Y fíjate que ni las miro. Después de lo que he visto y escuchado, porque hay gente que sufre, no me interesa meterme en ellas. Internet puede ser interesante para descubrir cosas, pero prefiero leer libros, revistas. Lo que más miro es la tele. Soy de la generación televisión y veo de todo: incluso lo kitsch. Pero no miro las críticas, los ataques... No me hace falta esa violencia.
–¿Qué le pareció ‘Barbie’?
–No me gustó demasiado la película. Estéticamente no era extremamente creativa, la encontré bastante plana. Si se hubiera hecho en Inglaterra hubiera tenido más humor. Le faltaba algo. Al final cambia a Ken y eso es divertido, pero es demasiado corto. Pienso que igual podrían haber puesto en el filme a otra mujer objeto que fuera lo contrario de Barbie. Aparece una pero muy discretamente para mostrar que hay otros tipos de mujer.
–Ya veo.
–Las mujeres han evolucionado mucho desde la aparición de la muñeca Barbie. Y no eran como esa imagen que se mostraba de mujer objeto. Muchas han sido diferentes, fuertes. Podría haber sido más divertido haberlas enfrentado. Yo en mi moda siempre he rechazado la idea de la mujer objeto. Los sostenes cónicos son para mí una coraza, algo provocador que mostraba a una mujer fuerte, poderosa. Una mujer como Madonna, que es sexy pero también macho. Pero Barbie muestra a la mujer como objeto, no veo mucha revolución en el filme.
–¿Añora los desfiles?
–No, para nada. Me encanta ir y me emociona ver mis colecciones hechas por otros. No lo añoro. Ahora me he pasado al mundo del espectáculo.
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