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La conexión gallega de Stravinski

El betanceiro Javier Ares, premiado en México por investigar sobre la amistad allí entre el genio ruso y el músico exiliado Bal y Gay, uno de los referentes del folclore galaico

Matrimonio Villaseñor, con la pareja Jesús Bal y Gay más Rosita García y el matrimonio Stravinski.

Matrimonio Villaseñor, con la pareja Jesús Bal y Gay más Rosita García y el matrimonio Stravinski. / Archivo Residencia de Estudiantes de Madrid

Mar Mato

Mar Mato

VIGO

“Imagínate un lucense –Jesús Bal y Gay– en el exilio mexicano que acaba siendo amigo íntimo de la figura, para mí junto a Picasso, más importante del arte contemporáneo del siglo XX, Ígor Stravinski”. Esta es la carta de presentación que el músico y profesor de Betanzos Javier Ares realiza de una investigación suya que ha logrado el primer premio al mejor artículo de Historia del Arte y Patrimonio concedido por el Comité Mexicano de Ciencias Históricas (CMCH).

Javier Ares.   | // ARUME

Javier Ares. | // ARUME / mar mato

El trabajo “Ígor Stranvinski en México (1940-1961). Recepción e influencia en los músicos españoles del exilio: el caso de Jesús Bal y Gay” es el fruto de una pesquisa de documentación que arrancó en 2013. Desde entonces, el investigador gallego se ha especializado en Stravinski, llegando a estudiar ruso para no perder detalle.

“En un momento determinado me interesé por su relación con los exiliados españoles. Cuál fue mi sorpresa que se cruzó un insigne gallego, el lucense Jesús Bal y Gay. A partir de ahí empecé a encontrar documentos inéditos o muy poco trabajados”, explica el músico.

Antes de continuar es preciso un inciso para recordar la importancia de la figura de Jesús Bal y Gay (Lugo, 1905-Madrid, 1993). Pianista, musicólogo, fue una eminencia a la que la Guerra Civil obligó a exiliarse en el extranjero, en concreto a México, invitado por el mismo presidente Lázaro Cárdenas.

En la cultura gallega colectiva ha dejado una huella de enorme calado: “Cancionero gallego”, una obra que muestra la esencia de la música tradicional gallega con letras y partituras –que firmó con Eduardo Martínez Torner– que ayudó a salvaguardar 753 composiciones tradicionales (alalás, muiñeiras, regueifas, danzas, mayos...). Fue ron recogidas entre los años 20 y 30 del pasado siglo; editadas en 1973 por la Fundación Barrié.

El investigador Javier Ares encontró el hilo de conexión entre Bal y Gay más Stravinski al indagar sobre este último en la Paul Sacher Foundation en Suiza. Allí localizó documentos determinantes: “Cuál fue mi sorpresa que el compositor había guardado todos los recortes que había publicado en la prensa mexicana Bal y Gay e incluso algunas postales felicitándose las dos parejas (los Stravinsky y los Bal y Gay) las Navidades”.

A partir de ahí empezó a tirar del hilo. Stravinski llegó por primera vez a México en 1940 y Bal y Gay ya estaba exiliado allí desde 1938. La llegada del ruso supuso un aliciente especial. Rosita García, la mujer del músico gallego, era la alumna predilecta de Manuel de Falla. En 1940, ni cortos ni perezosos acudieron al final de uno de los conciertos de Stravinski a saludarlo. Por supuesto, utilizaron en la carta de presentación que eran amigos de Manuel de Falla”, detalla Ares.

Desde aquel momento hasta 1965, cuando Juan y Rosita dejaron México, siempre que el ruso iba allí los visitaba. En la autobiografía del matrimonio, “Nuestros trabajos y nuestros días”, escribieron que “en algunas visitas él se escondía en su casa pidiéndole que ellos atendieran a la prensa porque él no quería hablar con los periodistas”, comenta risueño Javier Ares.

En la investigación premiada, publicada en “Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas” de la Universidad Nacional Autónoma de México, incluye una misiva inédita del 1 de agosto de 1940 de Stravinski a Falla. La misiva, en francés, aparece firmada también por Rosita y Jesús Bal “como dando cuenta a Falla de que estaban pegados a él. Es una carta significativa que no tenemos en Galicia. Está en el Archivo Manuel de Falla de Granada”, lamenta Javier Ares que recogerá su premio el 2 de febrero en San Luis Potosí, México.

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