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2023: las claves de un año climático de récord

Cinco climatólogos explican por qué la atmósfera, los océanos y los polos se han comportado de forma tan anómala este año

Bomberos intentando apagar los focos activos que devoran los alrededores de Atenas, Grecia.

Bomberos intentando apagar los focos activos que devoran los alrededores de Atenas, Grecia. / EFE

Juan Fernández

El 2023 ha dejado trabajo pendiente para el año que viene a los expertos en el clima. A lo largo de los últimos 12 meses, en todo el planeta se han producido anomalías climáticas nunca vistas, con récords de temperatura en los cinco continentes que superaban por varios grados la medición máxima anterior y con un comportamiento de la atmósfera, los océanos y los polos nunca antes visto. Ahora toca interpretar por qué ha pasado lo que ha pasado y si podría volver a ocurrir.

Hemos asistido a sequías de una magnitud nunca vista, como la que padece actualmente Cataluña; el mar Mediterráneo y el océano Atlántico norte han estado más calientes que nunca, con diferencia; y las corrientes oceánicas han operado de una forma inusitada, como el chorro que transporta agua cálida desde el golfo de México a la península del Labrador (AMOC), una circulación básica para el funcionamiento del clima en esta parte del hemisferio norte, y que ha estado a punto de detenerse, algo que no ha ocurrido en los últimos 150.000 años.

Los expertos creen que es pronto para saber si esto ha sido una anomalía excepcional de un año marcado por la influencia del fenómeno de ‘El Niño’, o estas mediciones y fenómenos extremos han llegado para quedarse. En lo que todos coinciden es en que en este 2023 se ha acelerado el proceso de calentamiento del planeta que veníamos arrastrando. 

Estas son las claves de un año extraño en lo climático a ojo de cinco climatólogos de prestigio.

¿Cuál es la rareza ambiental más llamativa de 2023?

Todos los expertos en clima coinciden en un mismo campo semántico a la hora de describir el año que ahora termina: “Loco, extraordinario, inesperado, fuera de serie…”. Los calificativos que le ponen son de este rango. Sobre todo, llaman la atención sobre el salto tan grande que han dado muchas mediciones, con récords de temperatura que se han superado por varios grados, lo nunca visto.

“Preveíamos que 2023 sería un año cálido, pero nadie podía imaginar que las marcas de temperatura se superarían por tantos grados. Lo llamativo es la magnitud del salto y que se haya dado en tantos lugares de la Tierra y a lo largo de todo el año”, señala Markus Donat, codirector del Grupo de Cambio y Variabilidad Climática del Barcelona Supercomputing Center y profesor de Investigación de ICREA.

Aunque esas anomalías extremas se han dado a lo largo de todo el año, ha sido en la segunda parte de 2023 cuando más se han acentuado. “Las temperaturas de los últimos meses están por encima de lo previsto por la mayoría de los modelos climáticos más fiables”, observa Rubén del Campo, portavoz de AEMET, que subraya: “La anomalía de temperatura global del período septiembre-noviembre ha sido de 1,4 grados con respecto a la época preindustrial. Esto lo convierte en el trimestre más cálido desde que hay registros, y con una gran diferencia respecto al segundo más cálido, el de 2015, en el que la anomalía fue de 1 grado. Esa diferencia de 0,4 grados, a escala planetaria, es enorme”. 

“Récords hay todos los años, sí, por décimas de grado o por un grado a lo sumo. Pero es una barbaridad que este año haya habido tantos récords de temperatura terrestre en tantos lugares del planeta en los que se han superado las marcas anteriores por varios grados”, añade Dominic Roye, climatólogo responsable del área de datos en la Fundación para la Investigación del Clima (FIC).

Dos personas caminan en una calle inundada tras una tormenta extrema en Bago, en Myanmar.

Dos personas caminan en una calle inundada tras una tormenta extrema en Bago, en Myanmar. / EFE

¿Qué es lo más preocupante del comportamiento del clima este año?

2023 pasará a la historia por la colección de fenómenos ambientales extremos que se han dado –sequías históricas, huracanes en lugares inesperados, incendios forestales de magnitud apocalíptica…-. Sin embargo, los científicos del clima se fijan en dos variables que han salido menos en las noticas, pero que consideran clave: la temperatura de mares y océanos, y el deshielo polar. 

“Los océanos almacenan el 93% del exceso térmico del planeta, y no lo hacen de un día para otro. El aumento de temperatura que han mostrado en 2023 responde al extra de calor que han estado absorbiendo en los últimos años”, señala Verónica Nieves, directora de Ai4Oceans, departamento de la Universidad de Valencia dedicado al estudio del clima y los fenómenos extremos con inteligencia artificial

En su departamento prestan especial atención al comportamiento de los mares y océanos y cree que lo de este año está fuera de lo normal. “El Mediterráneo se ha calentado un 20% más que la media global, hemos pasado más de 30 días por encima de los 27 grados. Y no solo ha pasado en el Mediterráneo. Las anomalías superan 2,4 y 3 grados en muchas regiones, ha habido olas de calor marinas”, enumera.

Pero más allá de estas mediciones extraordinarias que hemos registrado en 2023, a esta científica le preocupa especialmente el futuro. “El calor que han absorbido los océanos es irreversible. Veremos los efectos durante décadas. La duda es saber cómo se comportarán las capas oceánicas profundas cuando tengan que absorber el calor que estamos añadiéndole ahora mismo”, avisa.

“Nos gusta que el agua no esté fría cuando nos bañamos en verano, pero la gente no es consciente de la cantidad de energía que hay que meter en una masa acuática como el Atlántico o el Mediterráneo para que suba un grado. Hay estudios que calculan que el calor que hemos metido en los océanos desde los años 70 equivale a la energía desatada por 25.000 millones de bombas atómicas como la de Hiroshima. Los mares están empezando a devolvernos el calor que han estado absorbiendo durante los últimos 40 años”, advierte Dominic Royé, climatólogo responsable del área de datos en la Fundación para la Investigación del Clima (FIC).

En cuanto al deshielo polar, Markus Donat, señala las consecuencias que, sin duda, tendrán las anomalías que se han dado en el Ártico y en la Antártica. “Aparte de acelerar la subida del nivel del mar, facilita el aumento de temperatura del planeta, ya que se reduce la superficie blanca y helada que refleja la radiación solar. Es decir: acelera el cambio climático. Además, ese hielo llevaba ahí desde hacía milenios y ya no volverá, su pérdida es irreversible”.

¿Cuáles pueden ser las causas de estas anomalías?

“Este año hemos asistido a la tormenta perfecta”, describe Javier Martín-Vide catedrático de geografía física de la Universitat de Barcelona y coordinador del Grup d'Experts en Canvi Climàtic de Catalunya, y aclara: “Al calentamiento progresivo que veníamos acumulando, este año se ha sumado el fenómeno de El Niño, que aumenta la temperatura del Pacífico ecuatorial y, siempre que se da, acaba elevando la temperatura de todo el planeta. Pasó en 1982, en 1997, en 2005, y ha pasado ahora. Ha sido como añadir leña a un fuego que ya estaba muy vivo”.

La prohibición de usar aerosoles en el combustible del transporte marítimo –su uso contaminaba la atmósfera pero, paradójicamente, también generaba nubosidad que permitía reflejar la radiación solar-, que entró en vigor en 2020, también es apuntada por los expertos como un factor que ha ayudado a elevar la temperatura de la Tierra, y nadie descarta que la erupción del volcán marino Hunga Tonga, que vertió millones de toneladas de vapor a la atmósfera, pero Verónica Nieves no duda en subrayar la principal causa del extraño comportamiento del clima: “Los gases de efecto invernadero”. Y recuerda: “En nuestra mano está evitarlo reduciendo las emisiones. No podemos retrasarlo más”.

¿Cómo se relacionan las anomalías de 2023 con el proceso de cambio climático que vivimos?

Repasando las anomalías térmicas de los últimos 150 años se puede observar que siempre ha habido, de vez en cuando, algún año especialmente caliente o frío. Sin embargo, el comportamiento extraordinario extraordinario del clima actual forma parte del proceso de calentamiento que arrastramos desde hace varias décadas. En este sentido, los climatólogos creen que lo que hemos vivido este año supone una “aceleración” de ese proceso.

“El clima es un sistema complejo en el que todo está relacionado, y la nevada histórica que acaba de caer en Múnich no es ajena a la sequía también histórica que padece Catalunya, son dos caras de la misma moneda. Si calientas la atmósfera más de lo debido, le metes un extra de vapor de agua y energía que desestabiliza el sistema, y que luego se traduce en danas y sequías fuera de lo común”, explica Dominic Royé.

“Está por ver si lo de 2023 se trata de una situación temporal o continúa en los próximos meses o años. De ser así, la previsiones de los climatólogos podrían estar quedándose cortas. Pero para asegurar esto necesitamos analizar durante más tiempo las temperaturas globales. Si esta tendencia se mantiene, estaríamos asistiendo a una aceleración del cambio climático sin precedentes”, apunta Rubén del Campo.

¿Hemos superado el punto de no retorno del cambio climático?

Desde hace años, los climatólogos manejan un concepto de gran relevancia y consecuencias definitivas a la hora de analizar el proceso de emergencia climática que estamos viviendo: los ‘puntos de no retorno’ (tipping point, en inglés). Se trata de una serie de variables que, si se superan, sería prácticamente imposible revertir el proceso de cambio climático.

“En realidad, no hay un punto de no retorno, sino varios, como: el deshielo polar, la desaparición del permafrost –la capa de hielo que cubre los suelos de latitudes altas-, la pérdida de arrecifes de coral en mares tropicales o la circulación oceánica de retorno del Atlántico, entre otros”, aclara Rubén del Campo. 

A los científicos no les gusta hacer análisis a la carrera y prefieren tomar perspectiva para asegurar sus diagnósticos, pero con todas las salvedades posibles, creen que este año el planeta ha dado un “paso de gigante” para acercarnos a varios de esos puntos de no retorno. “El peligro de superar esos límites no es solo la dificultad para volver atrás, sino que se retroalimentan entre sí y hacen que un sistema caótico como el clima, lo sea aún más. Los humanos pensamos de forma lineal, pero el clima se comporta de manera exponencial”, distingue Dominc Royé.

Altas temperaturas este verano.

Altas temperaturas este verano. / EUROPA PRESS

¿Qué podemos esperar de 2024 y de años sucesivos?

La duda que han de despejar los climatólogos en los próximos meses es si lo vivido en 2023 ha sido una excepción o nos ha abierto las puertas a una nueva era climática en el planeta y una fase distinta de la emergencia climática. Eso lo sabremos más adelante. De momento, lo que es seguro es que el fenómeno El Niño seguirá dejando notar su efecto calorífico a lo largo de la primera mitad del 2024.

¿Y después? “Aunque 2024, 2025 y 2026 no fueran tan cálidos, lo que hemos vivido este año nos anuncia el futuro que nos espera. Estas marcas tan extremas que hemos registrado como anómalas, serán normales dentro de una década”, avisa Martín-Vide.

El año 2023 terminará con una subida de 1,4 grados por encima de la media del planeta de la era preindustrial, pero es necesario que esa marca se mantenga varias temporadas seguidas para confirmar que hemos entrado en una nueva fase de la emergencia climática. La previsión de rebasar el grado y medio que señaló la Cumbre de París como un “punto de no retorno”, se ha acortado en el tiempo: hace una década, los cálculos eran que pasaríamos esa línea en 2044, pero ahora se prevé que ese fenómeno ocurra en 2032. “El clima es un sistema muy complejo que depende de la combinación de muchos factores. El Niño revertirá a finales del próximo año, pero necesitamos observar cómo se comportan los otros elementos para saber si lo de este año ha sido una anomalía excepcional o se mantiene en el tiempo”, explica Markus Donat. 

 “El sistema climático no es lineal, es caótico. El 2023 parece haber acelerado el proceso de cambio climático, pero más allá de lo excepcional de este año, hemos asumido que, si no frenamos la emisión de gases invernadero al atmósfera, a mitad de siglo nos espera un planeta claramente más cálido que el actual, con mucho más calor en España y el Mediterráneo del que soportamos hoy, y con precipitaciones cada vez más escasas y violentas”, pronostica Martín-Vide.

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