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La historia de la ‘Excalibur’ gallega

Lucía Álvarez dirige el documental “A espada de Mouruás”, una pieza de más de 3.000 años hallada en la aldea donde nació

Lucía Álvarez, directora del documental “A espada de Mouruás”.

Lucía Álvarez, directora del documental “A espada de Mouruás”. / @MEZZOFORTE111

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M. González

M. González

VIGO

Hace 3.000 años un guerrero (aunque hay indicios que sugieren que pudo haber sido una guerrera) dejó una espada en la hendidura de una piedra en Mouruás (que pertenece a la zona de San Xoán de Río, en Terras de Trives), y allí durmió hasta que fue descubierta en 1967, a raíz de las voladuras que se realizaron en los trabajos de construcción de una carretera.

Durante muchos años la actriz y directora Lucía Álvarez, natural de la zona, creció escuchando historias sobre dicho hallazgo, aunque confiesa que nunca le dio “demasiada importancia”. Todo eso cambió cuando antropólogos e historiadores empezaron a interesarse por el lugar, lo que la animó a dirigir el documental “A espada de Mouruás”, que se encuentra en fase de postproducción y que será presentado en el Festival de Cine de Ourense.

“Yo no tenía tan claro que fuera una cosa tan importante hasta que los historiadores y antropólogos empezaron a investigar y a contarnos bien lo que allí pasaba”, cuenta la actriz y directora, que acaba de terminar el rodaje del cortometraje “Amor de madre” sobre el texto de Almudena Grandes. Durante años, eso sí, creció escuchando historias y anécdotas sobre la valiosa pieza. “Era como un cuento. Sabíamos que la espada era real, pero no le dábamos la suficiente importancia”, reconoce. “Se decía que era de los ‘mouros’, pero nada que ver, se desconocía la importancia que realmente tenía en la historia europea”, insiste.

El origen de la espada de Mouruás se remonta a la edad del Bronce Final , un tiempo en el que se levantó el templo de Salomón en Jerusalén y en el que se fundó Esparta”. Entonces, “los fenicios comerciaban con las tribus de la Península Ibérica y nacía el reino de los Tartessos”, indica la documentación del documental. “Al investigar sobre la espada descubrí la importancia que tenía Mouruás en la civilización europea”, destaca la directora. “A veces no te das cuenta de lo realmente importante que es algo que tienes tan cerca”, reflexiona. De ahí la importancia de “saber de donde venimos”, porque “nos hace saber quienes somos”, afirma: “Es un sitio que está poco estudiado, hay muchas claves que se pueden descubrir en ‘Pena dos Castros’, que es donde apareció la espada, y que pueden arrojar mucha luz sobre lo que pasó hace 3.000 años”.

Lucía Álvarez en la foto con el equipo al terminar el rodaje de "Amor de madre"

Lucía Álvarez en la foto con el equipo al terminar el rodaje de "Amor de madre" / EuropaPress

Durante su trabajo de investigación para este documental, la directora ha recabado importante información sobre la espada. “Está fabricada en una sola pieza, sin cortes, lo que es algo muy peculiar”, expone. “Se trata de una espada que no se utilizaba para pelear, sino como símbolo de poder y ofrenda”, prosigue. Su hallazgo, además, es la prueba de la importancia de la zona. “Es un lugar de culto,, que nos puede permitir conocer la importancia de lo que allí pasó y cómo está vinculado Mouruás en el paso hacia toda Europa, porque que sea un lugar de culto implica que mucha gente iba hasta allí, muestra la movilidad que había en esa época”.

La motivación para grabar este documental es la de “abrir la puerta para que se investigue un poco más”: “Los investigadores y antropólogos cuentan todo lo que les queda por estudiar y las luces que puede arrojar ese lugar y la importancia que tiene para la civilización europea, no solo galaica o peninsular”.

Aunque actualmente la espada forma parte de la colección del Museo Arqueológico Provincial de Ourense, estuvo a punto de perderse. “Fue Nemesia Blanco la que salvó la espada, porque la robaron cuando fue descubierta al saltar de la piedra durante las obras”. Lucía Álvarez añade su testimonio en el documental y el de Dosinda González, que vivió el episodio también en primera persona: “Es el momento de guardar la memoria en primera persona porque a partir de ahí ya van a ser todo elucubraciones”.

Nemesia Blanco era maestra y se le ocurrió poner un anuncio en la prensa para encontrar la espada perdida. Gracias eso, quien se la llevó la devolvió. “No hay constancia pero se rumoreaba en aquella época que había también un tesoro; algunos recuerdan unos torques, aros, pulseras...; pero de eso no se conserva nada, no hay una realidad que constate que pasó porque no apareció nunca más”, destaca la directora.

Las circunstancias de su hallazgo provocaron su bautizo como la “Excalibur” gallega. “Se le llama así porque apareció en una roca; lo normal en estas espadas, como eran ofrendas, es que estuvieran en el fondo de los ríos”, explica. “Es una espada que no sirve para pelear, no está hecha para luchar”, puntualiza Álvarez.

El actor Martín Mazarías, durante el rodaje.   | // @MEZZOFORTE111

El actor Martín Mazarías, durante el rodaje. / @MEZZOFORTE111

Pese a su valor histórico, se trata de una zona “absolutamente desconocida”. “En Alemania, por ejemplo, han aparecido hallazgos de esta índole y son sitios que tienen mucha peregrinación, pero aquí no le hemos dado la importancia que tiene”, insiste la directora.

La historia está contada con la voz en off de la propia Lucía Álvarez y está vista por los ojos de un niño, interpretado por Martín Mazarías Álvarez. “Es una especie de cuento, aunque hablan los historiadores y antropólogos, que yo le voy narrando a este niño sobre la historia, para que sepa y conozca lo que ha pasado ahí. Es, además, un cuento muy especial porque ese niño es mi sobrino, por lo que su abuelo, sus bisabuelos y sus tatarabuelos también han nacido ahí, por lo que le estoy contando la historia de dónde viene y, a través de él, a todo el mundo”.

El rodaje también fue “complejo”. “Allí no hay absolutamente nada que tenga que ver con el cine, con lo cual todo te lo tienes que llevar de fuera y fue un poco complejo a nivel de organización y movilidad, además de que empezaban a desbrozar la zona el mismo día que empezamos a rodar”, rememora. “Fue arduo porque hubo que hacer muchos kilómetros a pie con todo el equipo, muchos días...”, añade.

El guion en este caso corre a cargo de José Ramón Fernández, Premio Nacional de Literatura Dramática. “Estuvo implicado desde el primer día que se lo conté y me dijo que esto tenía que rodarlo yo porque iba a tener una implicación que no iba a tener otra persona”, dice la directora.

El documental, una producción de MEZZOFORTE 111 en la que colabora la productora Por lo Visto, cuenta con el patrocinio de la Deputación de Ourense y el apoyo del Concello de A Pobra de Trives. Además, contará con subtítulos inclusivos para personas sordas realizados por MEZZOFORTE 111 S.L.U. y homologados por CESyA.

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