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Ángel Carracedo Catedrático de Medicina Legal e investigador, Premio Otero Pedrayo 2022

“La educación es el primer paso para convencer a los negacionistas de la ciencia”

“Con la medicina genómica se va a avanzar muchísimo en prevención de enfermedades y en terapias. Y España particularmente está apostando de manera muy fuerte por esto”

Ángel Carracedo. Víctor Echave

Ángel Carracedo (Santa Comba, 1955) es catedrático de Medicina Legal de la Universidade de Santiago, donde también es investigador en el campo de la genética, especialidad en la que goza de prestigio internacional. Es presidente de la Sociedad Española de Farmacogenética y Farmacogenómica, vicepresidente de la Academia Internacional de Medicina Legal y presidente de la International Society Forensic Genetics. El jurado del Premio Otero Pedrayo, formado por la Xunta y las cuatro diputaciones gallegas, le concedió el de este año por su trayectoria científica.

–¿Supone un mayor reconocimiento social para la ciencia que el suyo sea el primer premio Otero Pedrayo concedido a un científico?

–Yo creo que sí. Tengo la fortuna de que me hayan dado muchos premios y siempre me pareció muy especial precisamente por eso, porque creo que la ciencia es una parte muy importante de la cultura. De hecho, el Consello da Cultura Galega tiene una importante sección de Ciencia en la que llevo casi treinta años y supone darle a la ciencia un valor distinto como parte de la cultura.

–Pero este premio está concedido por administraciones, a las que siempre se recrimina que no valoran lo suficiente a los científicos y que los jóvenes se tienen que marchar.

–Es una cosa distinta. No son solo las administraciones, ya que dar valor a la ciencia en general es muy importante. Hay que pensar que hay que retener el talento porque crea riqueza y es una lucha que hay que hacer de forma permanente, ya que es necesario que los investigadores tengan una carrera científica para que puedan tener perspectivas y no tengan que emigrar. Esto para mí es una lucha permanente de la que esperemos que poco a poco la Administración y la sociedad se vayan concienciando.

–¿Es tan importante concienciar a la sociedad como a la propia Administración?

–Una cosa viene ligada a la otra. Creo que en general hay más sensibilidad por parte de la sociedad, pero todo es correlativo, porque la gente que nos gestiona viene de la sociedad. Es algo que hay que trabajar en general y hacerlo acercando la ciencia a la gente, contarle qué hacemos, qué es lo que se está logrando, cuáles son las dificultades... Todas esas cosas son muy importantes.

–Usted ha desarrollado una vasta labor en ese campo, que quizás ahora tenga una mayor trascendencia tras haber pasado una pandemia.

–Yo no me considero un divulgador. Me dedico a una ciencia aplicada, pero me parece importante contarla y que la gente entienda qué se puede hacer y qué no se puede hacer, porque es tan importante como el qué se puede hacer, ya que no me gusta crear falsas expectativas con la ciencia. Contarle estas cosas a la gente es muy bonito y yo hago de forma continua lo que puedo porque es muy importante para la gente y para mí mismo, porque me siento muy feliz de compartirlo con los chicos de los institutos, asociaciones de vecinos... con todo el mundo. Me gusta ir a ferias científicas, clubes de ciencia, abrir las puertas de todo nuestro centro a los jóvenes y a los mayores... Creo que es la manera bonita de entender la ciencia y generar ese sentimiento que al final va a repercutir en beneficio de todos.

–¿No es frustrante que pese a los avances conseguidos por la ciencia durante la pandemia hay más gente que duda de principios científicos básicos?

–La pandemia puso en valor claramente a la ciencia. Si la mortalidad no fue mucho más brutal fue precisamente gracias a las vacunas y tantas cosas que se hicieron. Pero es cierto que surgió ese negacionismo de la ciencia que seguramente está magnificado por las redes sociales y la personalización de la información, ya que si un negacionista abre Tik-Tok o Instagram solo ve noticias de negacionismo porque eso reafirma su creencia. Es un problema que tenemos que abordar con mucha más educación. Hay que explicarle a la gente qué es el método científico y por qué lo que hacen los científicos tiene valor. Es el primer paso para intentar convencer a esta gente, que evidentemente es difícil.

–Habla de la importancia de explicar lo que no se puede hacer. Usted trabaja en el campo de la genética, en la que se depositan muchas esperanzas. ¿Quizás demasiadas?

–Toda la investigación científica trata de entender el mundo que nos rodea y la ciencia aplicada de solucionar problemas de la gente, como los de la salud o de la Justicia. Y me importa que se sepa cuál es el valor real que tiene porque se tiende a dar noticias pero no a dar información ni a educar, ya que las noticias tienden a sobrevalorar los hallazgos, porque crear falsas expectativas no es bueno.

–¿Estamos todavía lejos de resolver enfermedades como el cáncer o las llamadas raras?

–Vamos avanzando, y gracias a la genética muchísimo. Pero no todo está solucionado. En el campo forense, el 85% de los casos se puede aportar información de valor, pero en un 15% no. En el cáncer ha aumentado la supervivencia una barbaridad, pero en algunas otras no. En las enfermedades raras todavía tenemos un problema importante de diagnóstico y hay muy pocas terapias, por lo que hay unos objetivos que lograr a base de trabajar e investigar.

–¿Para avanzar de forma sustancial es necesario solo más inversión?

–Hace falta más, pero depende del área. La inversión es necesaria, pero también otras cosas, como las estructuras y la formación en el campo de la sanidad. Hay que trabajar de forma paralela en diferentes áreas para conseguir el objetivo.

–¿Es optimista con relación a que se pueda avanzar de forma sustancial en este campo en los próximos años?

–La genómica está suponiendo una revolución brutal en todas las áreas de la Medicina y se seguirá avanzando muchísimo. La Medicina actualmente es genómica, es personalizada, ya que cada vez más pacientes se están beneficiando de tratamientos personalizados y de diagnósticos específicos. Se va a avanzar muchísimo sobre todo en prevención de enfermedades y en terapias. Y los gobiernos están apostando, España particularmente, muy fuertemente por esto con la Estrategia Nacional de Medicina Personalizada. Por eso sí que le veo un futuro muy prometedor.

–¿Podremos llegar a saber con años de antelación si tenemos predisposición a padecer una enfermedad grave?

–Ese es el objetivo. Y sobre todo con las enfermedades con las que se pueda hacer algo, no todas, porque si se predice el riesgo de algo para lo que no existe una cura, puede ser más una maldición que un beneficio.

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