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Faro de Vigo

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El mar no llegó a Vigo hasta la época romana

La ría acababa en una gran cascada sobre el océano con un desnivel de 65 metros | El estuario estaba ocupado por arena, según un estudio de investigadores gallegos

Vista aérea del Parque Nacional das Illas Atlánticas. Ricardo Grobas

La ría de Vigo no siempre ha tenido el aspecto que luce hoy con la lengua de mar adentrándose en la tierra desde Cíes a Arcade. Un estudio realizado por investigadores gallegos –que acaba de ser publicado en “Journal of Marine Science and Engineering”, y cuyas primeras pistas fueron adelantadas en el Club FARO el 5 de febrero de 2021– revela que hace más de 20.000 años la línea de costa comenzaba entre cinco y diez kilómetros más allá de donde remata hoy.

De hecho, los investigadores defienden que el mar no llegó hasta lo que ahora mismo es la ciudad de Vigo hasta la época romana, lo que explica que gran parte de los restos arqueológicos romanos en Vigo se concentren cerca del mar. Añaden que si se pudiese excavar en la línea marítima costera más próxima a tierra firme se encontrarían muchos más yacimientos que quedaron sumergidos.

Para comprender cómo era la ría hace 30.000 años, suban a cualquier mirador de Redondela o Vigo hacia el mar e imaginen. Donde ahora hay agua salada en el medio del estuario, en esa época había arena, más zonas boscosas y el río Verdugo –que ahora desemboca en Arcade y Pontesampaio– llegando hasta Cíes y Baiona.

La Ría de Vigo hace 20.000 años.

La Ría de Vigo hace 20.000 años.

El esfuerzo imaginativo no remata ahí y requiere más fuerza, incluso cerrar los ojos, para visualizar ese río Verdugo caudaloso cayendo por un desnivel formando una cascada –similar a la del Xallas en la ensenada de Ézaro– de unos 65 metros de altitud.

“Debía de tener un aspecto muy bonito la ría con esa cascada cayendo sobre la plataforma continental”, señala el profesor e investigador Juan Ramón Vidal Romaní, uno de los firmantes del estudio junto a Carlos Arce-Chamorro y Jorge Sanjurjo Sánchez.

Los tres forman parte del Grupo Interdisciplinar de Patrimonio Cultural y Geológico Culxeo, del Instituto Universitario de Xeoloxía “Isidro Parga Pondal”, de la Universidade de A Coruña.

“Estuvimos durante años analizando sedimentos para interpretarlos”, explica Juan Vidal, que agrega que la primera pista la localizaron en Cíes. “Encontramos dos dunas fósiles. El Parque Nacional nos dio autorización para tomar muestras. Se encuentra en la isla Monteagudo siguiendo el camino que siguen los turistas. En 1983, en una visita con alumnos, lo descubrimos. En aquel momento no teníamos los medios para datar, pero ahora sí podemos hacer dataciones con luminiscencia óptica”, rememora.

Duna antigua en Cíes de hace 30.000 años.

Duna antigua en Cíes de hace 30.000 años. I. Parga Pondal

El resultado fue que la parte más antigua de la duna que se ve tiene 30.000 años de antigüedad, aunque también hay zonas de hace 20.000 años. “Probablemente haya cosas más antiguas por debajo, pero no pudimos excavarlas”, aclara.

Este descubrimiento lo pusieron en conexión con otros como los restos romanos de O Areal en Vigo (las salinas), el hallazgo de un bosque fósil cuyos restos se encuentran en el Museo Mar de Vigo y otros elementos de la costa gallega.

La playa que conserva restos fósiles del bosque milenario que llegaba hasta las Cíes

La playa que conserva restos fósiles del bosque milenario que llegaba hasta las Cíes Patricia Pedrido

Dos lagunas

Además de arena, el espacio que ocupa hoy en día la ría de Vigo presentaba también dos lagunas, una enorme se encontraba a la altura de Cabo Home-Nerga y la playa de Patos. La otra se encontraba en el interior de la ría en la zona de Rande.

La conclusión la ofrecen tras estudiar diatomeas (algas unicelulares) en la costa gallega. “Vimos que en esa zona había una acumulación de barro negro con la particularidad de que aparecían diatomeas de agua dulce. En las lagunas en tierra, se ven en el microscopio esas algas de agua dulce, lo que evidencia que cuando se depositaron había agua dulce y tierra”, indica.

Con todo ello, cuando vuelvan a reencontrarse con las dunas de O Vao o Samil, mírenlas de forma distinta: son las tataranietas de las maxidunas que comandaban en la ría de Vigo cuando hace 20.000 años no tenía mar. “En Cabo Home, las dunas antiguas están bajo los bosques de pinos, sin que la gente se dé cuenta”, concluye Vidal.

Juan Ramón Vidal. FdV

Cíes estaba unida a O Morrazo por una barra de arena

Hace 20.000 años, la isla de Monteagudo de Cíes estaba unida a la península de O Morrazo como una barra de arena. “Hasta hace 4.000 años se podía cruzar andando desde tierra hasta Cíes”, señala Juan Vidal, quien indica que lo mismo ocurría con otras islas entonces como la de Ons y Sálvora.

Además, el nivel del mar se encontraba 120 metros por debajo del nivel actual. “En ese momento estábamos en una época glacial. Gran parte del agua del mar queda retenida en los continentes. Cuando nieva, no se funde, lo que hizo bajar el mar hasta 200 metros, pero la data que tomamos por el estudio de sedimentos nos habla de 120 metros”, recalca Vidal.

Por todo ello, Vidal lanza el mensaje de pedir por favor un control mayor del consumo de combustibles fósiles para paralizar, en la medida de lo posible,  su consumo energético y el cambio climático. “Deberíamos tener un comportamiento más prudente”, dice, al tiempo que anima a las autoridades a ir pensando planes para contener la subida del agua prevista en décadas.

Un gran bosque con restos bajo las olas

Al crecer el nivel del mar, el agua fue ganando espacio hasta la instantánea actual, pero bajo el azul verdoso o gris de la ría se esconden restos del gran bosque que ocupaba parte del estuario miles de años atrás.

Algunos de estos restos de troncos de dicha época, relata el profesor Juan Ramón Vidal, se encuentran en el Museo do Mar de Vigo. Otros aún se conservan bajo el agua y tras tormentas grandes pueden llegar a aparecer en la costa, especialmente en Patos, según detalla el investigador. “Desde Aveiro hasta Escocia, en la costa europea, hay restos de estos bosques submarinos del pasado que tras una tormenta llegan a la superficie”, añade.

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