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Faro de Vigo

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Día Mundial del Alzhéimer

Un lento pulso al olvido

Casi un tercio de los casos de demencia están sin diagnosticar, pese a que la detección precoz es clave para ralentizar su avance y mejorar la calidad de vida de los afectados

Una mujer realiza una terapia de estimulación cognitiva. 13Fotos

Al alzhéimer aún se llega tarde, pese a ser la demencia más frecuente, con cerca de 6.000 nuevos diagnósticos cada año solo en la comunidad gallega, según se desprende del Libro blanco de la demencia en Galicia 2020, elaborado por el grupo de trabajo de Demencias de la Sociedade Galega de Neuroloxía, con datos del estudio epidemiológico europeo Eurodem (con participación española) y del Instituto Nacional de Estadística (INE). Casi un tercio de los afectados desconocen que sufren esta dolencia neurológica, degenerativa e incurable, y esto lleva a que solo uno de cada cuatro pacientes reciba un tratamiento adecuado. “La detección precoz es muy importante para ralentizar, en la medida de lo posible, el avance del alzhéimer y otras demencias”, subrayan los expertos. También lo es para que los pacientes y sus familiares “entiendan qué está pasando”, puedan “enfocarlo de otra manera” y “mejorar su calidad vida”. “Comprender por qué una persona está cambiando es clave para su bienestar y el de todo su entorno, que en estos casos resulta fundamental”, resaltan.

“El término ‘demencia’ engloba un conjunto de enfermedades que no tienen cura, a día de hoy, pero sí tratamiento, aunque los fármacos son pocos y su eficacia es limitada”, refiere Clara Domínguez Vivero, neuróloga y miembro del grupo de trabajo de Demencias de la Sociedade Galega de Neuroloxía, quien insiste, no obstante, en que el tratamiento farmacológico “no es lo único que importa” en una dolencia como el alzhéimer. “Hay otras terapias, como la estimulación cognitiva, el apoyo psicológico, el ejercicio físico dirigido... con un papel muy importante para la evolución del paciente con demencia”, destaca.

El papel del “estilo de vida”

Sobre las causas de la demencia, la doctora Domínguez Vivero especifica que “no están claras”, aunque “sí lo están muchos factores que influyen en su aparición”. “Sabemos que hay un componente de predisposición individual y conocemos, también, un montón de factores de estilo de vida que influyen. Principalmente, todos aquellos que tienen que ver con la salud cardiovascular: mantener la tensión controlada, no sufrir diabetes ni tener el colesterol alto, no fumar, realizar ejercicio físico y mantenerse activo desde el punto de vista intelectual (no me refiero solo a leer y hacer crucigramas, también es válido cuidar de la huerta o el bricolaje, por ejemplo). Todo esto contribuye a mantener la salud cerebral y a retrasar, al menos, la aparición de la demencia. Y, una vez que aparece, favorece también que progrese más despacio”, apunta la neuróloga, y llama la atención sobre el hecho de que “los organismos internacionales y las sociedades científicas estén haciendo mucho hincapié en esta cuestión” que, incide, “es el futuro”. “Claro que hay que desarrollar tratamientos eficaces para la demencia, pero es fundamental que todos interioricemos que la salud cerebral es importante, y que hay que cuidarla desde muchísimo antes de tener 70 años y miedo a perder la memoria. Controlar todos esos factores de riesgo en las edades medias de la vida es clave, igual que lo es ejercicio físico, para prevenir, en la medida de lo posible, estos problemas”, reitera.

En el lento pulso al olvido, el “principal reto”, no cabe duda, es “encontrar un tratamiento que, por lo menos, frene la evolución de la demencia”. No obstante, insiste la doctora Domínguez Vivero, “el término demencia engloba un grupo de enfermedades y, “siendo optimistas, encontraremos un tratamiento que vaya bien para un tipo concreto de demencia en un determinado grupo de pacientes”, pero “nunca se van a solucionar todos los casos”. “Hace años que no tenemos nuevas opciones farmacológicas en nuestra práctica clínica. Se han producido un montón de avances, hay muchísima investigación en el campo del alzhéimer, las farmacéuticas y los estados están invirtiendo grandes cantidades de dinero, pero esto no se ha traducido, todavía, en un tratamiento nuevo, eficaz, seguro, aprobado y generalizable a todo el mundo. En 2021 salió al mercado un anticuerpo monoclonal, sin embargo, solo está aprobado en EE UU y con el condicionante de que siga demostrando eficacia ahora. Y se sabe que su efecto tampoco es la panacea, ni para todo el mundo. Hay muchos resultados, pero todavía nada que se haya traducido en la clínica diaria en una opción nueva para nuestros pacientes”, reconoce la experta del grupo de trabajo de Demencias de la Sociedade Galega de Neuroloxía, quien opina que “el segundo gran reto” es “la ya mencionada prevención” y “el tercero, más social que médico”, sería “la puesta en marcha mecanismos para que los pacientes con demencia tengan calidad de vida”. “Esto implica invertir mucho dinero en cuidados y en apoyar a las familias, y también aumentar la tolerancia con la diversidad funcional, tanto física como cognitiva. Convertirnos en una sociedad mucho más inclusiva”, remarca.

“Enfocar” el diagnóstico

Escuchar a un neurólogo decir “usted tiene alzhéimer” es “un golpe duro”, y aunque casi todos los pacientes acuden a la consulta del especialista “sabiendo muy bien que algo les pasa, la mayoría tiene la esperanza” de que “sea otra cosa que tenga solución”. “Con todo, ponerle un nombre a lo que te sucede y saber a qué te enfrentas, aún siendo un planchazo, supone también un alivio”, refiere la doctora Domínguez Vivero. A sus pacientes, trata siempre “hacerles ver” que, “aunque evidentemente no son buenas noticias, su vida no se acaba ahí”. “Acostumbro a decirles: ‘Usted está exactamente igual que cuando entró por la puerta, aunque ahora yo le haya puesto nombre a lo que le sucede. Y todo lo que ha podido hacer hasta ahora, lo puede hacer. Y quizás pueda continuar haciéndolo dentro de un año, porque la evolución de la demencia varía mucho de unas personas a otras’. Trato de enfocarlos a lo que pueden hacer para estar bien el mayor tiempo posible, y les insisto mucho en que realicen estimulación cognitiva y ejercicio físico. Que se mantengan activos. Y si veo que los familiares están teniendo un afrontamiento un poco negativo de los síntomas (algo normal, pero que empeora mucho la calidad de vida de unos y otros), los remito a los psicólogos de las asociaciones, para que aprendan a convivir de otra manera con esos síntomas”, explica.

El “diagnóstico precoz”, considera la neuróloga, juega también un papel “importante” para “entender lo que está pasando y vivirlo de otra manera”. “Cuando alguien se queda ciego, por ejemplo, todo el mundo lo entiende. Son conscientes de que esa persona no ve bien, y nadie protesta porque, por ejemplo, tropiece con una papelera. Pero en la demencia, como sucede con los problemas de salud mental (de los que ahora se están hablando tanto, afortunadamente), a veces es muy difícil para el entorno entender qué conductas del paciente son síntomas y cuáles desarrolla porque le da la gana. Muchas veces los familiares llegan a la consulta con discursos del tipo ‘es se volvió un vago’, ‘es que se acuerda cuando quiere’... y todo esto genera, también, frustración y enfado”, recalca.

El 30% de los casos de demencia podrían ser prevenibles

La Enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia (supone al menos el 60% de los casos), así como la principal causa de deterioro cognitivo en el mundo. Esta enfermedad neurodegenerativa afecta a unas 800.000 personas en España, y más del 50% de los casos que aún son leves están aún sin diagnosticar, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Según destacó ayer la SEN, al menos un 30% de los casos de demencia podrían ser prevenibles, sin embargo, menos de la mitad de la población española conoce cómo. Mantenerse intelectualmente activos, fomentar un buen estado de ánimo, conservar el contacto personal con amigos y familiares, abandonar el consumo del alcohol y tabaco, realizar ejercicio físico, tener un peso saludable, seguir una dieta adecuada, controlar la diabetes y la hipertensión arterial, corregir la pérdida de audición o evitar los traumatismos cerebrales y la exposición a la contaminación ambiental son medidas protectoras que pueden retrasar y, por lo tanto, llegar a evitar la aparición de la enfermedad, subraya la SEN.

El 30% de los casos de demencia podrían ser prevenibles

La Enfermedad de Alzheimer es la forma más frecuente de demencia (supone al menos el 60% de los casos), así como la principal causa de deterioro cognitivo en el mundo. Esta enfermedad neurodegenerativa afecta a unas 800.000 personas en España, y más del 50% de los casos que aún son leves están aún sin diagnosticar, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Según destacó ayer la SEN, al menos un 30% de los casos de demencia podrían ser prevenibles, sin embargo, menos de la mitad de la población española conoce cómo. Mantenerse intelectualmente activos, fomentar un buen estado de ánimo, conservar el contacto personal con amigos y familiares, abandonar el consumo del alcohol y tabaco, realizar ejercicio físico, tener un peso saludable, seguir una dieta adecuada, controlar la diabetes y la hipertensión arterial, corregir la pérdida de audición o evitar los traumatismos cerebrales y la exposición a la contaminación ambiental son medidas protectoras que pueden retrasar y, por lo tanto, llegar a evitar la aparición de la enfermedad, subraya la SEN.

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