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Faro de Vigo

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Explicación científica

Por qué pensar mucho también cansa

Un equipo de neurocientíficos encuentra el mecanismo fisiológico que provoca la sensación de fatiga mental

El jugador Sergey Karjakin durante un campeonato de ajedrez. REUTERS

Pensar mucho cansa. Cualquiera que dedique sus horas a ‘exprimir neuronas’ sabe que, por más que se pase todo el día sentado ante una mesa, los trabajos que requieren mucha concentración y razonamiento a la larga también pueden provocar una intensa sensación de agotamiento. Una fatiga que afecta tanto física como mentalmente. ¿Pero cómo puede ser que nuestro cuerpo se sienta agotado de tanto pensar? ¿Qué provoca esta sensación de cansancio? Y, sobre todo, ¿hay algo que podemos hacer para evitar esta fatiga mental? Un equipo internacional de neurocientíficos ha dado con algunas claves para entender este fenómeno.

Empecemos por el principio. Por entender qué ocurre en nuestro cerebro cuando realizamos un trabajo cognitivo intenso durante varias horas. Según desvela un nuevo estudio publicado este jueves en la revista científica 'Current Biology', cuando "pensamos mucho" y "durante muchas horas" en nuestro cerebro se acumulan una serie de sustancias que, en exceso, entorpecen el funcionamiento de nuestra materia gris. Para ser más concretos, la recién publicada investigación apunta a que las personas que dedican mucho tiempo a pensar acumulan grandes cantidades de glutamato (uno de los neurotransmisores excitatorios, encargados de 'disparar' la acción de las neuronas) en la corteza prefrontal (una de las zonas del cerebro dedicadas a gestionar desde procesos cognitivos complejos hasta la toma de decisiones).

Este proceso parece intensificarse tanto en función de la intensidad de la actividad cognitiva como del tiempo dedicado a ello. En este sentido, pues, se explica por qué cansa más realizar actividades que requieren concentración y análisis que otras más mecánicas. Uno de los ejemplos más ilustrativos, según explica el equipo de neurocientíficos que ha liderado este trabajo, es el de los jugadores de ajedrez. Se dice que incluso los mejores de la profesión empiezan a fallar cuando llevan cuatro o cinco horas de juego. Por lo general, se explica que muchos de los errores cometidos a esas alturas del juego serían mucho más improbables al principio de la partida, cuando los jugadores tienen el 'cerebro más descansado'.

"Alteración funcional"

¿Pero qué relación tiene la acumulación de neurotransmisores con la fatiga mental? O dicho de otra manera. ¿Por qué un exceso de glutamato en un área de nuestro cerebro hace que nos sintamos más agotados? Todo apunta a que la acumulación de sustancias provoca una verdadera "alteración funcional" del cerebro que, a su vez, altera la toma de decisiones. "La fatiga mental se presenta como una especie de 'señal de alerta' que nos indica que dejemos de trabajar para preservar la integridad del cerebro", explica Mathias Pessiglione, investigador de la Universidad Pitie-Salpetriere y uno de los autores principales de este recién presentado estudio.

"La fatiga mental se presenta como una especie de 'señal de alerta' que nos indica que dejemos de trabajar para preservar la integridad del cerebro"

Mathias Pessiglione - neurocientífico

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La investigación se basa en el análisis de una serie de resonancias magnéticas realizadas para monitorizar la química cerebral de un grupo de trabajadores de oficina. Para ello, los científicos observaron dos grupos de empleados. Por un lado, trabajadores que dedican muchas horas a trabajos cognitivos intensos. Y por otro lado, personas que tenían tareas cognitivas más fáciles. La comparación entre ambos desveló, por ejemplo, que quienes dedicaban más esfuerzos y horas a pensar, además de acumular más neurotransmisores en la corteza prefrontal, también experimentaban síntomas típicos del agotamiento como la reducción del tamaño de las pupilas. De ahí que, en cierto modo, la famosa fatiga mental puede medirse.

Este planteamiento contradice una de las hipótesis más extendidas para explicar este fenómeno. Hasta ahora, se creía que la fatiga mental era una especie de "sensación ilusoria" inventada por nuestro cerebro para 'obligarnos' a dejar de lado las actividades cognitivas más exigentes (como pensar muy intensamente durante mucho tiempo) para dedicar los esfuerzos a algo más gratificante (como ver un vídeo de humor, comer algo dulce o simplemente desconectar). Este mecanismo, a su vez, también se usa para explicar por qué cuando estamos especialmente agotados preferimos ver una y otra vez el mismo capítulo de los Simpsons (en el que ya sabemos dónde están los momentos más divertidos y, por ende, podemos ‘desconectar el cerebro’ y relajarnos) antes que apostar por una nueva serie (que exigiría más atención).

Remedios contra la fatiga mental

Una vez aclarado el posible mecanismo tras la fatiga cerebral, muchos se preguntarán si también se ha descubierto algo para frenar la cascada de neurotransmisores que se acumulan en nuestra materia gris y entorpecen nuestro pensamiento. "Todavía no", responden, contundentes, los investigadores que han liderado este trabajo. "Lo mejor para frenar la fatiga mental es emplear remedios tan antiguos como descansar y dormir", comenta Pessiglione, recordando que, según apuntan varios estudios, las sinapsis que se producen en nuestro cerebro durante el sueño eliminan el exceso de glutamato. Y esto, a su vez, podría aliviar la sensación de agotamiento mental. 

"Lo mejor para frenar la fatiga mental es emplear remedios tan antiguos como descansar y dormir"

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Según explica el equipo de neurocientíficos responsable de este nuevo hallazgo, en un futuro también habrá que investigar por qué la corteza prefontal es especialmente susceptible a la acumulación de glutamato. Y si este tipo de marcador podría utilizarse tanto para detectar casos de fatiga mental grave o como para buscar tratamientos para hacer frente a este tipo de agotamiento cerebral. 

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