Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pilar Bonet Periodista, excorresponsal en Moscú del diario 'El País', premio 'Francisco Cerecedo' de periodismo

“A Putin no le basta con Ucrania, quiere someter a Occidente”

“Es la confrontación más fuerte desde la II Guerra Mundial y con el mayor desplazamiento de refugiados en Europa desde esa época”, subraya la ganadora del ‘Francisco Cerecedo’ de periodismo

Pilar Bonet, en su Ibiza natal. Vicent Mari

Tras 34 años como corresponsal de ‘El País’ en Moscú, Pilar Bonet (Ibiza, 1952) sigue colaborando con ese diario analizando la guerra en Ucrania. Su labor ha sido reconocida ahora con el 39 Premio de Periodismo Francisco Cerecedo. “Fue una sorpresa muy agradable”, comenta antes de entrar de lleno a hablar sobre la guerra desencadenada por Putin en Ucrania.

–¿Qué significa para usted que reconozcan su labor con el Premio de Francisco Cerecedo?

–Me anima mucho porque el año pasado dejé mi trabajo como corresponsal en ‘El País’ y lo que hago ahora que estoy jubilada del día a día es análisis de vez en cuando. Todavía estoy asimilando este reconocimiento y no sé qué decirte, pero me alegra mucho y me siento muy honrada porque significa que por lo menos alguien aprecia la información analítica sobre esa parte del mundo y eso es importante en un momento como éste, cuando es necesario poder entender las cosas en profundidad. Yo no digo que tenga un sight (visión) especial, pero un poco entiendo sobre cómo ordenar las cosas y saber de dónde vienen tras 34 años de experiencia como corresponsal en Moscú.

–Estaba en febrero en Ucrania justo cuando Putin anunció el inicio de una ‘operación militar especial’ en este país...

–Sí, me cogió la invasión allí. Llegué tres días antes. Tenía un seminario en los Cárpatos y decidí pasar primero por Kiev, porque me gusta mucho. El seminario nunca se hizo porque justo el día que tenía que empezar, el 24 de febrero, empezó la invasión.

–¿Sospechaba que algo así pudiera pasar?

–Ya había una concentración de tropas que se habían ido reuniendo durante el otoño, pero la mayoría de los analistas, incluida yo, no imaginaban que eso se convirtiera en una realidad. Pensaban que era un farol intimidatorio frente a Ucrania y la OTAN, pero no se olían que iban a invadir el país. Aunque varios días antes se reunió el Consejo de Seguridad con Putin y ya se perfilaba que era posible que los rusos entraran, se pensaba que sería para ir hasta las fronteras de lo que son las regiones de Donetsk y Lugansk, pero este ataque masivo, cruel, despiadado e irracional contra Ucrania no lo esperábamos ni yo ni la mayoría de los analistas.

–¿Cuánto tiempo se quedó en Ucrania?

–Muy poco, estuve dos o tres días y me largué porque no soy periodista para correr entre las trincheras. Eso ya pasó, he estado demasiados años de corresponsal. Hubo un momento de duda y decidí irme.

“La máquina de desinformación de Rusia es perversa, maligna y sistemática”

decoration

–¿Cómo fueron esos tres días en Kiev?

–Sonaban las sirenas, la ciudad estaba vacía, los comercios estaban cerrados, no había pasajes para marcharse de Kiev, las carreteras estaban bloqueadas con montones de atascos porque todo el mundo se quería ir a la frontera...Aunque me fui, he seguido ocupándome de Kiev. Paso mucho tiempo hablando con amigos allí y en Rusia.

–¿Y cuál es la visión de unos y otro sobre el tema?

–Cada persona es un mundo y mis amigos son gente a la que yo respeto y quiero. Por supuesto, condenan lo que ha pasado y sufren cada uno a su manera.

–¿Cuál diría que es el sentir de la mayoría de la sociedad rusa?

–En este momento las encuestas indican que existe una mayoría a favor de la guerra. Por tramos de edad, entre los menores de 30 años las posturas están más o menos igualadas o hay un porcentaje un poco mayor de personas en contra, pero esto queda neutralizado por la mayoría a favor de la guerra de los más veteranos. Pero en esta actitud tienes que valorar varios factores. Tienes que tener en cuenta que la gente es objeto de una propaganda que les martillea y les está repitiendo una y otra vez que Rusia está luchando contra un estado fascista apoyado por Occidente que les iba a invadir si ellos no lo hubieran hecho. También tienes que tener en cuenta que la palabra ‘guerra’ es impronunciable allí porque te pueden caer varios años de cárcel y que hace nada un diputado municipal fue condenado a 7 años de prisión por oponerse, en una discusión interna en su consistorio, a un concurso de dibujos infantiles a favor de la operación militar rusa. Si tienes en cuenta todo eso comprenderás que la gente no te dice su opinión sinceramente y esto es un condicionante. Un poco lo que le pasaba a la población alemana entre 1939 y 1945.

–Rusia tiene una máquina de propaganda y desinformación muy potente. ¿Y Ucrania?

–No se pueden comparar los recursos. La máquina de desinformación de Rusia es perversa, maligna y sistemática. Puede que los ucranianos hagan algo de propaganda, pero prácticamente no pueden. Están tan ocupados con la guerra que no tienen una propaganda como la rusa: dirigida, institucionalizada, con dinero y con una red en todo el mundo que aprovecha la legislación liberal de las democracias occidentales para colocar contenidos muy profesionales, pero falsos, o para diluir falsedades entre verdades de tal manera que se traga todo (...). La desinformación es parte de una guerra. No nos engañemos, nadie te va a decir el número de muertos o las dificultades que tiene. Todo el mundo va lanzando faroles y es allí donde el periodista se tiene que orientar en la medida de sus posibilidades, lo que no siempre es posible.

–A pesar del trabajo que desarrollan periodistas como usted para dar a conocer lo que pasa en Ucrania, ¿cree que la población general de España está realmente al tanto de lo que está ocurriendo y del alcance del conflicto?

–No y tampoco el resto de la UE. No estábamos preparados para esto, no lo estamos y lo comprendemos de forma fragmentaria.

–¿Diría que lo que estamos viviendo es la III Guerra Mundial?

–En cierto modo sí, no totalmente porque es ser muy pretencioso pensar que el mundo es América, Rusia, China y Europa. El mundo es mucho más. Digamos que es la confrontación más fuerte que ha habido desde la II Guerra Mundial y con el mayor desplazamiento de refugiados que se ha registrado en Europa desde esa época. El conflicto entre Rusia y Ucrania tiene las repercusiones que tiene porque Rusia es una potencia nuclear y porque nos afecta directamente.

–Ya estamos notando los efectos del conflicto de Ucrania en nuestra economía. ¿Qué futuro nos espera?

–El futuro se está decidiendo ahora, pero tal como lo veo, muy optimista no soy porque creo que habría que cambiar muchas cosas en nuestra sociedad para estar a la altura de lo que está pasando.

–¿Putin solo quiere Ucrania?

–Putin no solo quiere Ucrania. Hay muchas guerras superpuestas. Hay una guerra de Rusia contra Ucrania, hay una guerra de Rusia contra Occidente y también hay una guerra entre estos sectores separatistas y Kiev. Putin quiere someter a Occidente y que contemos con él. Quiere una relación en la que él esté en el club de las democracias. Quiere imponernos su criterio y un cambio total del sistema geoestratégico.

–¿Piensa entonces que Putin seguirá con esta guerra contra Occidente aunque consiga Ucrania?

–No necesariamente militarmente, porque entonces la OTAN se vería obligada a intervenir y, como ves, la OTAN ayuda a cuentagotas a Ucrania, entre otras cosas, porque no quiere pasar la línea roja en la cual tenga que aplicar el artículo número 5 para defender a algunos de sus miembros. Pero el dominio se consigue de muchas maneras, mira lo que pasa con las sanciones y los hidrocarburos.

Compartir el artículo

stats