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Terapia para el alma: peregrinar

¿Se debería prescribir el Camino de Santiago? Un psicólogo lo defiende para superar bloqueos emocionales y lograr un cambio en la vida ganando motivación y autoestima

Peregrinas en Compostela, en el kilómetro cero de la ruta jacobea días atrás. Xoán Álvarez

El escritor Paulo Coelho ha asegurado en varias ocasiones que “el Camino de Santiago –pese a no haberlo rematado a pie; atajó desde O Cebreiro en autobús hasta Compostela– fue el cambio más grande” de su vida. “Gracias a él decidí seguir mi leyenda personal y hacerme escritor”, comentó en su día a varios medios de comunicación añadiendo que fue el tramo hasta O Cebreiro el que le produjo la catarsis.

El psicólogo gallego Diego Antelo señala que “siempre hacemos alusión a las terapias y, a veces, encontramos en la vida cotidiana recursos para superar un bache o un momento en el que necesitamos reflexionar. El Camino de Santiago invita bastante a ese cambio”. Lo asegura una persona que lo ha realizado en tres ocasiones. La primera vez, el del Norte en bicicleta con 18 años de edad, desde Santander a Viveiro siguiendo por Mondoñedo. En bicicleta. “Me sentó de perlas. Siendo compostelano fue un choque de realidad llegar tras la peregrinación. Fue una satisfacción, te emociona, te da ganas de llorar y después sientes calma”.

Con esta experiencia y su formación como psicólogo, Antelo da varias claves sobre cómo el Camino de Santiago puede ayudar en un bache emocional en la vida.

1 Prescripción facultativa.

¿Se debería prescribir realizar el Camino de Santiago a determinados pacientes? El psicólogo Diego Antelo está convencido de que sí. “Podría aconsejarse hacerlo sobre todo cuando hay un bloqueo en la vida por un asunto personal como una separación matrimonial, una enfermedad, un cambio brusco de trabajo o mucho estrés. El Camino de Santiago puede ser una herramienta de reestructuración y de cambio”, defiende.

2 ¿Qué beneficios aporta?

Primero, la ruta jacobea operaría aportando un reseteo psicológico y emocional. “A veces, cuando tenemos problemas buscamos algo que provoque una transición”, señala el terapeuta. Así, ayuda y mucho despejarnos, estar solos, hacer deporte, estar en contacto con otras personas, con otras culturas. “El Camino de Santiago engloba todo esto”, resume.

3 Motivación.

En ocasiones, no se encuentra la motivación precisa para el cambio y seguir la ruta jacobea puede ayudarnos. “Uno de los mayores factores de motivación es la lucha por el cambio. Cuando alguien necesita introducir cambios en su vida y no tiene coraje o valentía, precisa despejar la mente para dar un paso adelante. Si sigues en las rutinas de siempre, no vas a encontrar ese factor plus de cambios. A través del Camino, encuentras esa novedad”, apunta el psicólogo compostelano.

4 Aumento de la autoestima.

El sacrificio que se efectúa etapa a etapa también interfiere en la autoestima. “El Camino es muy duro. Vas caminando y piensas que no vas a llegar, pero sin embargo, lo que te vas encontrando te va dando ánimos fase a fase, paso a paso. Por eso tienen un significado simbólico tan grande”, reflexiona Antelo.

5 Aprender a marcarse objetivos.

¿Realizar 500 o 1.000 kilómetros andando, en bicicleta o a caballo hasta Santiago? La idea puede echar para atrás a mucha gente, pero si se reparte en un itinerario por etapas, suena mejor para el corazón y el cerebro. “A veces, queremos atragantarnos haciendo mucho y ya no arrancamos. Si no nos ponemos metas a corto plazo es imposible llegar. La motivación en el Camino debe ir por etapas”, recalca.

6 Romper la barrera del miedo social.

¿Cuánta gente comienza sola la Ruta jacobea y acaba entablando amistad para el trayecto o para toda la vida? El psicólogo Diego Antelo señala que recorrer el Camino supone un choque social: “Rompes así la barrera de los miedos sociales. En muchos tramos, te vas a encontrar solo lo que te da coraje y valor. El hecho de que otras personas compartan el fin de querer llegar a Compostela hace cuando veas gente compartas con ella una alianza, fomentando la espontaneidad para relacionarte y defenderte ante la vida”. De esta manera, el Camino “te obliga a convivir” dejando atrás problemas, añade.

7 Diálogo interior y fortalecimiento.

“Es un potenciador de lo que mejor funciona en ti. Siempre que hay sacrificio, salen a relucir las potencialidades y ventajas que tenemos. La rutina nos lleva a trabajar en mínimos, no en esfuerzo máximo ante incomodidades. El Camino te obliga a estar por encima de lo que te exiges normalmente. Es un estimulante porque vas siempre con sobreesfuerzo. La lucha contra la comodidad despierta ese entusiasmo y reconocimiento de que somos personas más válidas que podemos conseguir lo que nos propongamos”.

8 Regulador.

Al romper con la vorágine del día a día, encontraremos que el Camino “es un regulador. En unas etapas te encontrarás más fuerte o más débil pero nunca dejarás de hacerlo. Tiene esa simbología de que todo se hace con la capacidad mental y no con el cuerpo. Como la motivación es muy grande, sigues luchando”, concluye el psicólogo Diego Antelo.

A por el cuarto Camino

El psicólogo Diego Antelo ya piensa en el que sería su cuarto Camino de Santiago. “Probablemente será con mi hija, por lo que esperaré a que crezca un poco”, señala risueño. Además de la primera ruta realizada, guarda especialmente en el corazón el Camino de Santiago a Fisterra. “Transmite lo mismo que los que llevan a Compostela, te emociona el hecho de ver el mar, que signifique el fin del mundo”, confiesa. En esta foto, se le puede ver en dicho tramo, en Pontemaceira, Negreira.

Diego Antelo en Pontemaceira.

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