Las calles de O Morrazo volvieron a llenarse ayer de color y vistosos diseños gracias a las alfombras del Corpus Christi. La fiesta de las alfombras florales regresó después de dos años con celebraciones bajo mínimos por culpa de la pandemia del COVID-19. La lluvia hizo acto de presencia, pero no pudo con la ilusión y las ganas de los cientos de personas que tomaron la calle para adornarlas para el paso de las procesiones. El mayor despliegue se vivió en Bueu, donde las alfombras florales tienen la consideración de Festa de Interese Turístico de Galicia. Es verdad que este año no hubo tantos tapices como en ocasiones precedentes y que en algunos lugares, sobre todo en la calle Pazos Fontenla, había más asfalto que flores, pero eso no empaña la entrega y la dedicación de los alfombristas.

La ciudad de Pontevedra celebró ayer el Corpus con la participación de cientos de personas, tanto las que colaboraron en la elaboración de las tradicionales alfombras como las que acudieron a las misas del domingo y a la procesión.

Si hay un lugar de la comarca pontevedresa que destaca por sus creaciones florales ese es Combarro. Y este año lo ha vuelto a demostrar. Las espectaculares alfombras que recorrieron buena parte del casco histórico dejaron boquiabiertos, una vez más, a vecinos de Poio y de los municipios cercanos y a los numerosos turistas que se encuentran estos días en las Rías Baixas.

Una calle de Combarro adornada con tapices vegetales. | // GUSTAVO SANTOS