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José Ramón García Guinarte Creador del sistema de memorización numérica SIN

“A nuestra mente no le interesan las grafías, pero le encantan las imágenes simples”

José Ramón García Guinarte. Iñaki Abella

En una sigla de tres letras, SIN, está el fruto de casi treinta años de estudio del funcionamiento de la mente humana. Esta abreviatura corresponde al Sistema de Inteligencia Numérica desarrollado por el profesor José Ramón García Guinarte (Pontevedra, 1970), basado en el desarrollo y simplificación del denominado método alfanumérico creado por el matemático francés Pierre Hérigone en el siglo XVII, una de las metodologías de memorización más famosas de la historia y que aún hoy emplean los campeones mundiales de competiciones de memorización dada su alta eficacia. Según su creador, SIN permite potenciar las inteligencias múltiples gracias al aprendizaje de la memorización. Director del Instituto de Neurociencia y Alto Rendimiento, García Guinarte es autor también del Sistema de Inteligencia Ortográfica (SIO), un método visual que permite aprender de forma casi automática las normas ortográficas del castellano.

–¿Qué es exactamente SIN?

–Básicamente es un sistema de entrenamiento mental que nos permite alcanzar una capacidad de memorización numérica prodigiosa, a la vez que crea toda una nueva red de estructuras neuronales en nuestro cerebro. Hemos cogido el método de memorización numérica de Pierre Hérigone, creado en el siglo XVII, que se sigue utilizando en todos los campeonatos del mundo de memorización. Hace ya 27 años que empecé a enseñar a mis alumnos el método Hérigone, y aunque se trata de un método muy, muy potente, no es muy conocido. Consiste en transformar los números en palabras a partir de un pequeño código. Su principal dificultad estaba en buscar palabra por palabra hasta encontrar las equivalencias.

–¿Qué características diferencian al que han creado ustedes?

–Lo que hemos hecho es desarrollarlo y simplificarlo, creando un sistema de entrenamiento mental que puede utilizar cualquier persona, niño o adulto. El SIN facilita toda una equivalencia de imágenes con los números del 0 al 99, por lo que cuando tienes que memorizar un número, independientemente de su tamaño, te vas a la especie de diccionario de imágenes, buscas sus equivalencias y simplemente creas una historia que los asocie. Debemos tener en cuenta que es la parte inconsciente de nuestro cerebro la encargada de realizar, en última instancia, el proceso de memorización de datos. Para nuestra mente inconsciente, que es tremendamente primitiva, una grafía, ya sea una letra o un número, no va a tener un significado especial. Sin embargo, las imágenes, sobre todo si son simples y dotadas de vida, le gustan mucho. Hace miles de años lo que estaba vivo o lo teníamos que cazar o nos podía cazar a nosotros y de ahí que le prestemos especial atención. En última instancia lo que pretende nuestro método es la automatización de un nuevo sistema de trabajo para potenciar las capacidades de nuestra mente.

“La mente inconsciente trabaja entre cien mil y un millón de veces más rápido que la consciente”

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–¿Qué le sucede al cerebro cuando se practica este método?

–Toda nuestra capacidad mental se basa en la generación de estructuras, que son sinapsis neuronales. Si nosotros le facilitamos a la mente la creación de nuevas estructuras estables, estamos desarrollando de una manera brutal su capacidad.

–¿Cómo?

–Cuando trabajamos con números estamos utilizando la inteligencia lógico-matemática y, por lo tanto, estamos procesando la información, de forma predominante, en el hemisferio izquierdo. Sin embargo las imágenes son procesadas por el otro hemisferio cerebral, al utilizar la inteligencia visual-espacial. ¿Qué pasa si obligamos a nuestro cerebro a procesar los números en forma de imágenes o al revés? Que estamos generando un trabajo cruzado entre los dos hemisferios. El hemisferio derecho pasará a realizar una actividad propia del hemisferio izquierdo y viceversa. Al realizar ese trabajo se va a crear toda una nueva red de estructuras neuronales que conectan nuestro cerebro y esas redes son la base para el desarrollo de lo que Howard Gardner definió como las inteligencias múltiples. Es decir, estaríamos desarrollando nuestra capacidad de inteligencia, además de tener una capacidad de memorización numérica prodigiosa.

“Soy un detractor de la memorización repetitiva como método de estudio, pero tampoco hay que demonizar la memoria porque somos básicamente nuestros recuerdos”

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–¿Nunca es tarde para tener esa memoria numérica prodigiosa?

–Cuando antes se empiece mejor. Los niños son realmente esponjas para la absorción del conocimiento, pero muchos de los campeones del mundo de memorización empezaron a entrenarse de adultos. Cuando se habla de memoria, mucha gente la confunde con la memoria repetitiva. Yo soy un detractor de cualquier tipo de memorización que no sea significativa. En el mundo académico debemos evitar transmitir cosas que el alumno no entienda porque algo que se memoriza de esta manera es muy limitado. Incluso para conocimientos que requieran de un alto grado de memorización, como la tabla de multiplicar. Primero debe explicarse el significado de la multiplicación y después buscar una estrategia óptima para la memorización de las tablas. Sin embargo, no debemos demonizar la memoria porque cada uno de nosotros somos básicamente nuestros recuerdos. Si mañana nos levantásemos y hubiésemos perdido nuestra memoria no sabríamos ni caminar, ni hablar y tendríamos que aprenderlo todo de nuevo, como si fuésemos un recién nacido.

–¿Qué papel juega la automatización en el aprendizaje?

–Es clave. Necesitamos automatizar los procesos porque una vez que la mente automatiza un proceso, este ya no se realiza de forma consciente, sino que pasa a ser ejecutado por la parte inconsciente de nuestro cerebro. Y la principal ventaja que tiene esa parte del cerebro es la velocidad de procesamiento de la información. Aunque no hay unanimidad a la hora de cuantificarla, la mayor parte de los neurocientíficos establecen que la diferencia de velocidad entre la mente consciente y la mente inconsciente podría estar entre cien mil y un millón de veces. Uno de los criterios que nuestro cerebro va a seguir para definir qué mente realiza cada trabajo va a estar muy relacionado con la repetición. Todo lo que se repita un número determinado de veces pasará a ser procesado fuera del control consciente de nuestra mente y a una velocidad fascinante. Y esa es, al mismo tiempo la mayor de nuestras virtudes y la fuente de casi todos nuestros problemas. Un claro ejemplo lo podemos tener si recordamos cómo evolucionó en nosotros la capacidad para conducir un coche, desde el día en que nos dieron la primera clase hasta hoy. Pero la contrapartida la podemos tener en la dificultad para controlar cualquier hábito negativo, desde el comerse las uñas, al hecho de intentar dejar de fumar. Ambos estarán controlados por esa otra mente.

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