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Presente y futuro de dos pastores 3.0

¿El futuro pasa por el rural y un rebaño de cabras? Óliver Laxe revela en su última obra su apuesta como pastor en Os Ancares | David Vázquez rescata en un corto la vida de un cabrero de 23 años

Heldiberto Rodríguez sonríe ante su rebaño de cabras en la montaña leonesa. Pinancho Audiovisuais

Acudir al Festival Play Doc en Tui es siempre una manera de asomarse al mundo, al más cercano y al más lejano al mismo tiempo. En esta edición, que se clausuró el domingo, destacaron dos piezas que guiñan el ojo al rural, a la vida de antaño que ahora mismo es presente y que dibuja la incógnita del futuro.

Por una parte, el aclamado director de cine gallego en el Festival de Cannes Óliver Laxe presentó su última obra de celuloide: el cortometraje de 30 minutos “O futuro é das cabras” donde revela el pulso que junto a su amigo Suso mantiene en las montañas de Os Ancares, de donde procede su familia, para sacar adelante un rebaño de cabras.

Si fascina ver a Óliver Laxe de cabrero –director premiado con sus largometrajes “Todos vós sodes capitáns”, “Mimosas” y “O que arde” en tres ediciones diferentes en Cannes– ultimando alambradas, desembarcando reses y modificando el paisaje; también asombra, incluso más, ver en pantalla grande cómo un joven de 23 años relata cómo ha dejado sus estudios de Forestales en Ponferrada para hacer realidad su sueño: ser como su abuelo un cabrero.

Heldiberto (1i), con David Vázquez (1d). PINANCHO AUDIOVISUAIS

“Ponferrada no me llenaba”, comenta ante la cámara del director gallego David Vázquez el cabrero veinteañero Hedilberto Rodríguez. Lo hace desde su sobria y rudimentaria casa de piedra de la montaña leonesa, en Pombrego, municipio de Benuza, a pocos kilómetros de la frontera actual con Galicia.

El cabrero es el protagonista absoluto de la película “O último de Arganeo”, de 30 minutos de duración. El filme arranca con las fotos de su anterior vida de salidas nocturnas y “fiesta, fiesta, fiesta”, como él mismo reconoce en su etapa de estudiante con imágenes cubata en mano y vestido a la última.

De repente, salto temporal al presente para reconocer que no se encontraba a gusto con aquella vida, ‘saqueando’ dinero a sus padres para su deleite cuando él realmente tenía claro desde hacía tiempo que quería tener un enorme rebaño de cabras.

A lo largo del metraje vamos conociendo parte de la vida de Heldiberto, de ese pasado como niño feliz con sus abuelos, cabreros, ya que por cuestiones familiares no pudo criarse con sus padres. Ese puerto vital ha sido siempre al que ha deseado dirigir su barco y atracar en él logrando lo que millones de personas en este mundo siguen buscando, la felicidad.

Convertirse en cabrero no ha sido fácil. Por un lado, ha lidiado con el dolor inicial de su madre que aspiraba a que su hijo tuviese estudios y viviese de ellos lejos de la montaña. Gracias al apoyo desde el primero minuto de su padre y amistades logró poner en marcha el proyecto, para después su madre comprender y aceptar gustosamente que esa era su vida.

En el coloquio posterior a la proyección en el Play Doc –la obra también se pudo ver en la MICE de Compostela, donde fue premiada–, el director de la película, David Vázquez, reconocía el poder de atracción que ejerce este joven pastor. “Ha recibido 700 solicitudes de amistad en redes”, comentaba con admiración mientras entre las butacas las bocas se abrían para sonreír y asombrarse.

No obstante, el cabrero leonés –que habla predominantemente en castellano pero con elementos de la fala que calcan el gallego– ha optado por non aceptarlas y seguir con su vida tranquila, al igual que ha rechazado acudir al plató de Antena 3 y convertirse en un nuevo guiñapo de telerrealidad.

Ahora mismo, Heldiberto se afana por mantener su rebaño actual de 300 cabezas de cabras, destinadas a la venta para carne, al tiempo que también persevera en conservar el legado cultural de sus abuelos y de los vecinos de la zona, registrando coplas, canciones tradicionales que toca con un manejo total de la pandereta –fabricada por él mismo en lata y madera– y recuperando un grupo de baile tradicional así como la fiesta del Entroido que estaba perdido y que recuerda con sus máscaras en cierta manera al Carnaval tradicional gallego.

“El fin fundamental del documental era transmitir su cultura"

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El realizador de “O último de Arganeo” detallaba el viernes por la noche en Tui que “el fin fundamental del documental era transmitir su cultura; (...) es el máximo embajador de su zona”, aunque la cinta también se ha convertido en una oda a una persona especial, libre e inteligente que defiende el retorno al rural como una forma de vida tan válida como el quedar en la ciudad.

“¿Que esto que hace Heldiberto va a tener continuidad en el futuro? No sé, pero puede ser”, reflexionó en alto el director, amigo ya del protagonista.

Óliver Laxe (1d), con su amigo Suso en Os Ancares. | // ÓLIVER LAXE

Sobre el porvenir también diserta Óliver Laxe en “O futuro é das cabras”, donde establece un montaje paralelo entre la constitución de su rebajo en el monte y una excavación arqueológica de una citania de hace 2.000 años en Os Ancares increíblemente conservada con muros de más de 3 metros de altitud. Laxe conecta el devenir de generaciones que han ocupado la zona, que la han abandonado y que ahora la recuperan con el epílogo de “Galicia futura”.

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