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Faro de Vigo

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Guerra en Ucrania

Una refugiada ucraniana denuncia a un empresario por las condiciones de trabajo en un restaurante de Mallorca

La obligaban a trabajar unas 14 horas diarias a cambio de un sueldo semanal de 200 euros

El comunicante era una empresario, de nacionalidad italiana, que junto a su hijo dirige varios restaurantes en Mallorca. B.RAMON

Un juzgado de Palma está investigando la denuncia que ha presentado una mujer refugiada ucraniana que asegura que fue explotada laboralmente en un restaurante de Calvià (Palma de Mallorca). La obligaban a trabajar unas 14 horas diarias a cambio de un sueldo semanal de 200 euros. Pero con este sueldo tenía que abonar 400 euros por el alquiler de la habitación en la que dormía. Por tanto, tras dos semanas de trabajo cumpliendo jornadas maratonianas, la joven refugiada no percibió ningún sueldo, porque lo que ganó antes de ser despedida tuvo que abonar el alquiler de la habitación, que le proporcionó el mismo empresario que la contrató.

Esta denuncia judicial ha sido presentada por el abogado Bochiká Bitata, que representa a esta mujer ucraniana, que ha puesto en conocimiento del juzgado la posible existencia de un delito contra los derechos de los trabajadores. Se trata de la primera denuncia presentada por una ciudadana de Ucrania, que ha buscado refugio en Mallorca huyendo de la guerra de su país, que se ha presentado en un juzgado de la isla.

Este mujer abandonó su país en las primeras semanas del pasado mes de marzo. Su lugar de residencia en Ucrania es una de las zonas donde se desarrolla el conflicto armado con las tropas rusas y optó por huir, junto a otros compatriotas, a otro país lejos de la guerra. Las autoridades de las islas la acogieron y le proporcionaron una habitación en un hotel del Passeig Marítim, donde pudo pernoctar, sin pagar nada a cambio.

Según el relato de la denuncia que se ha presentado en el juzgado, llevaba pocos días en la isla cuando la joven refugiada, que no habla una sola palabra de castellano, recibió una llamada telefónica. El comunicante era una empresario, de nacionalidad italiana, que junto a su hijo dirige varios restaurantes en Mallorca. El empresario le manifestó a la mujer que estaría interesado en contratarla como camarera. El trabajo que le ofrecía se desarrollaba en un restaurante ubicado en Palmanova.

La mujer detalla que el empresario logró su número de teléfono mediante un grupo de whatsapp que han creado varios ucranianos que se encuentran en Mallorca. Al parecer, el dueño de esta cadena de restaurantes no solo contrató a esta joven, sino también a otras refugiadas, a las que ofreció las mismas condiciones laborales.

Otra de las graves irregularidades que denuncia la mujer refugiada es que empezó a trabajar en el restaurante sin contrato. La contratación oficial no se concretó hasta una semana más tarde. El documento estaba escrito en castellano y la camarera no entendió el contenido de lo que firmaba.

La joven afirma que si abandonó el hotel que le facilitó el Govern, donde no ha pagado nada por la estancia, fue porque el empresario le aconsejó que era mejor que residiera más cerca del restaurante. Por ello, aceptó la proposición de establecerse en la habitación que le proporcionaron, aunque no sabía que tenía que pagar por el alquiler.

La mujer apenas aguantó dos semanas con este ritmo de trabajo. Cuando se quejó ante el empresario de las condiciones laborales fue inmediatamente despedida. Como consecuencia de la difícil situación que atraviesa en estos momentos está bajo tratamiento psicológico.

La ciudadana ucraniana asegura que otras compatriotas, contratadas por el mismo empresario, están sufriendo idénticas condiciones, pero tienen miedo a denunciar la situación para no perder el empleo.

LAS CLAVES

Huyendo de la guerra

La mujer buscó refugio en Mallorca

La joven llegó a Mallorca en marzo huyendo de la guerra de Ucrania. Se hospedó el hotel del Passeig Marítim.

Camarera

Le ofrecieron trabajo de camarera

Un empresario le ofreció un empleo de camarera en un restaurante de la zona de Palmanova. 

Largas jornadas

Unas 14 horas de trabajo al día

Afirma que solo cobraba 200 euros a la semana.

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