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CLUB FARO

Fermín Bocos: “Todo el pasado es el prólogo que nos permite interpretar el presente”

El periodista y escritor presentó en Club FARO “Zeus y familia”, un libro sobre dioses, héroes y templos de Grecia con el que pretende que no se pierda nuestro acervo cultural

Rubén Rey y Fermín Bocos,  en Club FARO. |    // JOSÉ LORES

Rubén Rey y Fermín Bocos, en Club FARO. | // JOSÉ LORES / Ana Rodríguez

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VIGO

“Todo el pasado es el prólogo que nos permite interpretar lo que nos rodea” y , en el caso de la Grecia clásica sirve para “ver cómo nuestros antepasados pasaron de la mitología a la filosofía y de ahí a la democracia”. Así explicaba Fermín Bocos la intención con la que escribió “Zeus y familia” (editorial Ariel), un entretenido ensayo sobre dioses, héroes y templos de la antigüedad que se lee como un relato de aventuras y también como un libro de viajes. El escritor y periodista fue presentado ayer en el Club FARO por el también periodista Rubén Rey, que le formuló preguntas antes de abrir el coloquio con el público.

“Salvo la jerga de internet, todo el lenguaje que nos rodea nos remite al mundo clásico”, afirmó Bocos, quien puso como ejemplos el cohete Artemisa con el que la NASA volverá a la Luna, las maniobras de la OTAN bautizadas como Neptuno 2022, el dron Poseidón que Rusia presentó en plena guerra con Siria y las variantes del Covid, concretamente la Ómicron, la decimoquinta letra de alfabeto griego. “Se saltaron la decimocuarta porque era la Xi y podría ser interpretada por China como una afrenta”, comentó.

El escritor y periodista defendió también el conocimiento del mundo clásico para poder interpretar “nuestro acervo cultural” en cuadros como los de Tiziano y Rubens sobre el rapto de Europa, el nacimiento de Venus de Botticelli, que representa el mito de Afrodita, o el nacimiento de Baco plasmado por Velázquez en “Los borrachos”. A la pregunta que le formuló el presentador del acto sobre los cambios en los planes educativos referentes a la asignatura de historia en bachillerato, Bocos afirmó: “Empezar a contar la historia desde 1812 abstrayéndose de lo anterior es la antesala de un suicidio cultural”. “Ese empobrecimiento es lesivo porque quebrar la narración cronológica de la historia le impide al estudiante saber de dónde venimos y dónde estamos. ¿Cómo interpretar las autonomías si no se sabe que Córdoba fue un califato, no se conoce el Siglo de Oro o las raíces cristianas?”, se preguntó.

Preguntado sobre las posibles similitudes de los mitos clásico con los de raíz judeocristiana, Fermín Bocos incidió, primero, en que la gran diferencia entre ambos mundos es que “los griegos no tenían un libro sagrado ni una casta sacerdotal encargada de mantener la ortodoxia, con la excepción de los misterios de Eleusis; era una civilización más libre con una concepción más hedonista y gozosa de la vida, incluso más promiscua en términos sexuales”. “El poliamor del que ahora se habla mucho no es un invento actual, lo predicaba Zeus todos los días”, añadió.

Si bien advirtió que no se debe interpretar ni enjuiciar una sociedad anterior con la mirada del presente, afirmó que la mitología griega es misoginia poniendo como ejemplo la curiosidad que atribuye a Pandora cuando, contraviniendo la advertencia de Prometeo, abre la caja de los dones y se volatilizaron todas las virtudes excepto la esperanza y la tentación de Eurídice de mirar hacia atrás cuando Orfeo la rescata del infierno y le dice que no gire la vista. “No sé a qué se debe esa misoginia, pero sí que se trasmite a San Pablo”, comentó.

Conectando su libro con el momento presente, en el que “Marte, el dios de la guerra” se ha cruzado en el camino con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, Bocos aludió a la profecía de Junger, un filósofo forjado en la Primera Guerra Mundial, que avizoró el siglo XXI como un periodo de vuelta a la época de los titanes y luego a la de los dioses. “Por su anhelo de paz, quería decir que este siglo dejaría atrás todo el terror del pasado, que se volvería a la edad de oro que Ovidio describe como una etapa en que los seres humanos no necesitaban trabajar para vivir, se amaban y morían plácidamente. Pero también vaticinó que luego volverían los dioses”, explicó.

Consultado por quiénes serían los héroes en el presente, Bocos dijo que cualquiera de los presentes que “afronta la subida de la electricidad y del combustible y trabaja el doble cobrando la mitad, y a nivel individual, el tenista Alcaraz y los héroes de la pandemia”.

“La ONU está dividida con la guerra de Ucrania como los dioses del Olimpo en la de Troya”

La antigüedad nos ayuda a comprender que “la humanidad no ha cambiado gran cosa” desde hace tres milenios. Así lo asegura Fermín Bocos cuando acude al relato que realiza Homero en “La Ilíada” sobre la guerra de Troya para establecer un paralelismo con lo que sucede actualmente con el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. “Cuando los aqueos llegan a las puertas de Troya, los dioses del Olimpo se dividen, como la ONU en nuestros días. La mitad apoya a los troyanos y la otra mitad a los griegos e incluso intervienen directamente en el conflicto. Actualmente, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Rusia defiende que no haya sanciones, China se abstiene y los otros procuran tomar decisiones. O sea, que el mundo ya estaba dividido en la Grecia clásica y continúa igual ahora”, explica. De las enseñanzas que nos transmiten dioses y héroes de la mitología griega para interpretar la naturaleza humana, Bocos se queda con la metáfora del progreso de la humanidad que encarna Prometeo, un titán dotado de gran fuerza atacado por Zeus por robar el fuego, con Ulises, al que considera el primer hombre moderno por rechazar la posibilidad de ser inmortal a cambio de poder disfrutar de su libertad, y con las diosas Afrodita, Atenea y Artemisa. De templos con encanto, destaca el de Afaya en Egina, los de Sicilia, el de Poseidón en el cabo Sunio y el de Apolo en Bassae.

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