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El COVID fomenta el estado depresivo

Especialistas gallegos alertan del aumento de problemas de salud mental como la depresión a causa de la pandemia

/Pixabay

Dos años de crisis sanitaria están suponiendo un fuerte impacto en la salud mental de la población y está disparando los casos de enfermedades como la depresión, cuya incidencia ha aumentado un 28% desde que estalló la pandemia, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Antes de la irrupción del virus, en España había, según este organismo, más de dos millones de personas con depresión, lo que situaba al país en el cuarto de Europa con mayor prevalencia, una cifra que va en aumento a medida que se prolonga la crisis sanitaria.

Aseguran que es algo generalizado en las familias

Según el IV Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon, dado a conocer ayer con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Depresión, que se conmemora mañana, uno de cada cinco españoles muestra síntomas compatibles con la depresión, especialmente mujeres y los más jóvenes. Estos resultados coinciden con la experiencia de las consultas de psicología, que atienden un goteo constante de casos que en muchas ocasiones incluye familias enteras.

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“Estamos viendo bastantes más casos de depresión que antes de la pandemia y en todas las franjas de edad. Es algo generalizado en las familias. En muchos casos presentan síntomas depresivos los padres y los hijos”, afirma María Ferreiro, directora del Instituto de Tratamiento de la Conducta.

Según esta psicóloga clínica, la crisis sanitaria está provocando en la población distimia, un tipo de depresión leve, continua y persistente caracterizada por apatía y una falta de motivación. “The New York Times” lo denominó “languidez” y fue la emoción dominante el pasado año. “Es un estado de ánimo de vacío y estancamiento. Sientes como si estuvieras mirando pasar la vida a través de un cristal empañado y esto es un poco lo que nos está pasando a todos”, apunta.

1-Qué es

Es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de algunas semanas o más.

2- Síntomas

Estado de ánimo irritable o bajo; dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño; cansancio y falta de energía; sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa; cambio en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso.

3-Causas

Afecciones médicas graves, como cáncer o dolor crónico; situaciones o hechos estresantes en la vida, como pérdida de trabajo, divorcio o fallecimiento de un ser querido; aislamiento social .

La OMS habla de “fatiga pandémica” para definir el cansancio derivado del agotamiento que están creando las prolongadas medidas y restricciones generadas por la pandemia de COVID-19. Para evitar que la pandemia haga mella en la salud mental, Ferreiro habla de trabajar la resiliencia –la capacidad para adaptarse a las situaciones adversas con resultados positivos–, y aceptar la situación y los cambios y pérdidas que ha supuesto. “La pandemia no la podemos cambiar, pero sí podemos ver cómo podemos sentirnos un poco mejor con todo lo que está pasando, buscando soluciones a situaciones que sí están en nuestra mano poder cambiar”, explica.

La depresión puede ser demoledora, pero Ferreiro asegura que la buena noticia es que se puede superarse con tratamiento –psicoterapia y/o farmacológico–.

“Es muy importante acudir cuanto antes al especialista, aunque muchas veces la propia persona no sabe que está pasando por una depresión y es un allegado quien advierte que no está bien”

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La consecuencia más dramática de la depresión es el suicidio, un problema del que apenas se habla pero que es la primera causa de muerte no natural en España. Solo el pasado año, 3.941 personas en España –2.930 hombres y 1.011 mujeres– se quitaron la vida.

Asignatura pendiente

A pesar de estas cifras, los psicólogos consideran que la salud mental sigue siendo “la asignatura pendiente”. “No solo de la sanidad pública; también de la educación. Hay que fomentar la educación y la regulación emocional para que aprendamos a manejar nuestras emociones”, afirma.

Según Rosa Cerqueiro, psicóloga clínica y portavoz del Movemento Galego de Saúde Mental (MGSM), aunque los índices de mala salud mental ya eran negativos en la última década, hay indicios de que el impacto de la pandemia en la salud mental está siendo “muy intenso” en prevalencia de problemas emocionales, en consumo de psicofármacos, en atención a urgencias y en aumento de la demanda de consultas, tentativas autolíticas y número de suicidios. Y la prolongación de la crisis sanitaria no hace más que agravarlos.

"Hablar sobre el suicidio previene el suicidio" Agencia ATLAS | Foto: Shutterstock

“El concepto ‘fatiga pandémica’ fue acuñado para describir y poner de relieve las consecuencias psicológicas que pueden estar detrás de esta situación de incertidumbre y el agotamiento de recursos personales para hacer frente al miedo por los efectos del contagio y las repercusiones. En la medida en que la situación persiste, también se mantienen los efectos psicológicos, pudiendo agravarse por la cronificación de las medidas y efectos”, explica.

La portavoz del MGSM aboga por un cambio en el manejo clínico de los problemas de salud mental. “El sistema sanitario sigue casi en exclusiva un modelo biomédico, que no tiene en cuenta los determinantes contextuales, psicosociales o socioeconómicos de la salud y la enfermedad, ni de los trastornos físicos ni de los mentales, si es que se pudieran diferenciar de una forma tan inequívoca. Y salimos todos perdiendo porque de tener en cuenta la dimensión bio-psico-social abordaríamos con mayor eficacia la prevención, tratamiento y rehabilitación de los distintos procesos físicos e psicológicos”, afirma.

En su opinión, los problemas de salud mental tienden a ser ocultados como reflejo de los prejuicios y estereotipos que se mantienen alrededor de ellos. “Sigue prevaleciendo la idea de que si una persona ten un problema emocional, como puede ser un estado depresivo, es porque algo hizo mal, no tiene intención de estar bien o no está capacitada, por lo que con frecuencia se ve culpabilizada y excluida”, asegura.

Respecto al Plan de Salud Mental de Galicia post-COVID-19, Cerqueiro asegura que, después de más de diez años sin un documento planificador de la salud mental, el actual plan es “bienvenido” en cuanto reconoce el aumento de la prevalencia de los problemas de salud mental desde la crisis económica, aunque matiza que para que se cumplan sus objetivos es necesario que se respete. “Y por ahora no está siendo así. No se contrataron los profesionales previstos para los años 2020-2021, que además son insuficientes según los propios documentos de la Xunta de hace más de cinco años, ni se pusieron en funcionamiento todos los dispositivos programados”, explica.

"Saímos todos perdendo co modelo sanitario biomédico porque de ter en conta a dimensión bio-psico-social abordaríamos con maior eficacia a prevención"

Rosa Cerqueiro - Psicóloga clínica, portavoz del Movimiento Galego de Saúde Mental

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-Dáse suficiente importancia á saúde mental en xeral e á depresión en particular?

-De sempre, o estado da saúde mental da poboación é ignorada, non se ten en conta como un factor fundamental á hora de valorar a saúde, calidade de vida ou o grao de benestar da sociedade e do nivel de progreso social que alcanzamos. Os problemas de saúde mental tenden a ser ocultados como un reflexo dos prexuízos e estereotipos que construimos arredor deles. Segue a prevalecer unha idea na que se unha persoa ten un problema emocional, como poder ser un estado depresivo, é porque algo fixo mal, non ten intención de estar ben ou non está capacitada. Polo que con frecuencia vese culpabilizada e excluída.

Rosa Cerqueiro - Psicóloga clínica, portavoz del Movimiento Galego de Saúde Mental

-Como detectar a depresión?

-Existen múltiples expresións do estado de ánimo depresivo entre as persoas que a padecen nun momento determinado, na súa experiencia subxectiva, os comportamentos que amosa, a repercusión somática, ou o grao de intensidade e interferencia na súa vida diaria. Pero son elementos comúns o estado de ánimo depresivo case constante ou a dificultade para gozar (chamada anhedonia) dos diversos alicientes da vida que si experimentaban anteriormente. Son frecuentes os sentimentos de vacío, de inutilidade ou culpa e desesperanza sobre a posibilidade de mellorar. Este estado de ánimo invade toda as áreas de funcionamento da persoa, que con frecuencia aíllase do seu entorno relacional.

-En que medida é importante o diagnóstico precoz?

-É moi importante o diagnóstico precoz, e que a intervención profesional esté accesible desde os primeiros momentos en que se precise. Fronte a percepción de desesperanza e indefensión, saber que existen tratamentos eficaces nunha contorna de escoita activa e non invalidante é un forte protector de saúde. Pero sobre todo é fundamental investir na promoción da saúde e a prevención dos problemas psicolóxicos, nos diversos entornos nos que vive a persoa, e particularmente sensible nunha contorna escolar desde os primeiros anos.

-Cal é o impacto da pandemia na saúde mental das persoas?

-Existen indicios de que o impacto na saúde mental está sendo moi intenso, en prevalencia de problemas emocionais, en consumo de psicofármacos, en atención á urxencias e aumento da demanda de consultas, tentativas autolíticas ou número de suicidios. Tendo en conta que os índices de mala saúde mental xa eran negativos na última década.

- A xente está cada vez máis frustrada e enfadada. Podemos seguir falando de fatiga pandémica ou estamos ante outra cousa?

-O concepto “fatiga pandémica” foi acuñado para describir e poñer de relieve as consecuencias psicolóxicas que poden estar detrás desta situación de incerteza, imprevisibilidade sobre a duración e evolución da crise sanitaria, o agotamento dos recursos persoais para facer fronte a unha situación de preocupación e medo polos efectos do contaxio, as repercusións económicas, as limitacións sociais, o freo ou entorpecemento dos proxectos de futuro, e todas as repercusións negativas que o control da pandemia trae consigo. Independientemente do termo que utilicemos, na medida en que a situación pandémica persiste, tamén se manteñen os efectos psicolóxicos que derivan, podendo agravarse pola cronificación das medidas e efectos.

-É a saúde mental a materia pendente do sistema sanitario?

-Efectivamente. O sistema sanitario segue case en exclusiva un modelo biomédico, que non ten en conta os determinantes contextuais, psicosociais ou socioeconóicos da saúde e a enfermidade, nin dos trastornos físicos nin dos mentais (se é que se pudieran diferenciar dunha forma tan inequívoca. E saímos todos perdendo porque de ter en conta a dimensión bio-psico-social abordaríamos con maior eficacia a prevención, tratamento e rehabilitación dos distintos procesos físicos e psicolóxicos.

- A Xunta aprobou o Plan de Saúde Mental Post-Covid 2020-2024. Cales son os seus puntos fortes e débiles?

-Despois de mais de 10 anos sen un documento planficador da saúde mental (esperando desde 2009, onde se paralizou o plan estratéxico en vigor naquel momento), o plan actual é benvido por canto se recoñece a realidade implacable do aumento da prevalencia dos problemas de saúde mental da poboación tras a crise económica, e dos recursos en extremo limitados tanto en dispositivos asistenciais como en recursos profesionais, por non falar da inexistencia dun modelo asistencial que supere o reduccionismo biomédico, a participación do colectivo en primeira persoa e a adaptación de determinadas prácticas aos compromisos como estados parte de organismos como a ONU, o consello de Europa ou a OMS (estamos falando da eliminación das contencións mecánicas e outras prácticas coercitivas). Porén, para que un plan estratéxico consiga os seus fins, ha de estar coidadosamente estudado, avaliado e cunha calendarización de cumprimento dos obxectivos que se respecte. E polo de agora non está sendo así. Non contrataron todos os profesionais previstos para os anos 20-21 (que ademáis non son suficientes según propios documentos da Xunta de hai mais de cinco anos), nin se puxeron en funcionamento todos os dispositivos programados. É mais, en decembro deixou de funcionar unha unidade de prevención de suicidio na área de Pontevedra, tan só tras uns meses de ser creada. Esto é especialmente grave e debería solucionarse de forma inmediata.

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