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Faro de Vigo

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Un estudio liga los microcoágulos con el COVID persistente

Como consecuencia, las células no reciben suficiente oxígeno en tejidos | Perpetúa la coagulación y la patología vascular

Una mujer se realiza una PCR en un punto de cribado en el área sanitaria de Vigo Marta G. Brea

Un reciente estudio realizado en la Universidad de Stellenbosch en Sudáfrica ha revelado la existencia de una significante formación de microcoágulos persistentes en sangre en pacientes con COVID persistente.

La científica Resia Pretorious daba cuenta del mismo en el periódico “The Guardian” donde explicaba que “la presencia de microcoágulos persistentes y plaquetas hiperactivadas (también involucradas en la coagulación) perpetúa la coagulación y la patología vascular”.

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Como consecuencia, esto “hace que las células no reciban suficiente oxígeno en los tejidos para mantener las funciones corporales (lo que se conoce como hipoxia celular). La hipoxia generalizada puede ser fundamental para los numerosos síntomas debilitantes notificados”, señala.

Por todo ello, Pretorious se pregunta por qué los pacientes con COVID persistente no pueden, ante estos parámetros, acercarse a su clínica o centro de salud de referencia para que el personal busque opciones de tratamiento.

El problema radica en que cuando estas personas acuden a la atención sanitaria se les realizan pruebas que arrojan resultados con unos niveles dentro de lo normal ya que los test tradicionales, apunta Pretorious, no son capaces de captar las moléculas inflamadas es que estas están atrapadas dentro de los propios microcoágulos.

No obstante, sí se podrían ver, según su equipo comprobó en laboratorio, a través de un microscopio de campo brillante o fluorescente.

En situaciones normales, el propio cuerpo consigue romper de forma eficiente los coágulos cuando se forman en un proceso denominado fibrinolisis. Sin embargo en los pacientes con COVID persistente esos microcoágulos formados en la sangre persisten.

“Pacientes con COVID persistente –señala la científica en el artículo de ‘The Guardian’– se quejan de numerosos síntomas, situándose entre los principales la fatiga recurrente y embotellamiento mental, la debilidad muscular, quedarse sin aliento, presentar bajos niveles de oxígeno, dificultad para dormir, ansiedad o depresión”.

La investigadora no se olvida de elevado riesgo de ataques al corazón además de que los enfermos se encuentren tan mal que no pueden trabajar o simplemente dar un paseo de pocos pasos.

“Una de las mayores preocupaciones es que incluso un COVID inicial asintomático puede llevar a una incapacidad debilitante a largo plazo”, añade la científica sudafricana en su artículo publicado en el diario inglés.

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