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Volcán de La Palma

Un punto rojo para los inmuebles que se salvaron del volcán de La Palma

Un arquitecto municipal pone un punto rojo en una casa.

Un punto rojo en la fachada de la vivienda es la llave que da la posibilidad a la familia propietaria a regresar a su casa. Esa es la marca que los arquitectos municipales de El Paso están dejando en aquellas construcciones que están dentro de la zona a la que los vecinos pueden regresar y que atestigua que la edificación está en condiciones óptimas para volver a ser ocupada tras sufrir más de tres meses de movimientos sísmicos y caída de ceniza en sus cubiertas. Una revisión ocular de las fachadas y estructuras es suficiente para permitir que esas familias puedan reiniciar las labores de retorno al hogar del que tuvieron que salir con toda la incertidumbre tras la erupción del 19 de septiembre.

Uno de esos arquitectos, Alejandro Haddad, asegura que esas revisiones son "el paso previo al regreso". Tras el permiso del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), "lo que hacemos es garantizar la seguridad estructural de las viviendas que han tenido riesgo de desplome". Ese trabajo que se realiza ahora en los barrios de Tacande y Tajuya, así como en todos los caminos de la zona, ya se inició en jornadas pasadas en Jedey y Las Manchas, donde revisaron 74 viviendas. Haddad detalla que "en principio" no han encontrado problemas estructurales, más allá de "algún desperfecto sencillo de planchas caídas al suelo". "Lo vital es que no haya riesgo en la estabilidad estructural".

El arquitecto aclara que "si se hubiese mantenido en el tiempo la presión de los materiales volcánicos, el riesgo habría sido mayor", pero lo han minimizado las limpiezas del personal del Ayuntamiento y los militares. "Salvo cubiertas un poco más endebles, las estructuras de hormigón han aguantado. También ha tenido mucho que ver el tipo de construcción, en su mayoría unifamiliares, de una o dos plantas".

El también arquitecto municipal Samuel Fernández recalca que "la mayoría de las casas" que se han salvado "no tienen daños estructurales, «más allá de alguna teja partida y grietas típicas de construcciones de enfoscado". Fernández matiza que "ayuda que sean casas terreras, con una finca alrededor y explotaciones agrícolas". En el caso de los pajeros, "no han aguantado", ya que "son estructuras ligeras que han caído por el peso de la ceniza".

Acompañando a estos dos técnicos, el concejal de Obras de El Paso, Eloy Martín, destaca que se trata de un trabajo previo a la vuelta de los vecinos a sus viviendas para verificar que existe algún peligro. Es una labor que comenzó hace unos días en la vertiente sur de las coladas, donde se ha visto que "las estructuras más débiles si están en el suelo". Se refiere a pajeros que no eran habitables. Para poder llegar a este punto, el concejal recalca que fue fundamental el trabajo realizado durante tres meses liberando los techos de la ceniza. "Ahora toca sacarla de los caminos y los patios, en una labor que continuará en los próximos días", detalla Eloy Martín.

Además, asegura que "llevamos varios meses limpiando ceniza, lo que nos permite ahora tener accesos a muchos sitios", pero hace la reflexión: "Ahora queda un mundo por delante". Esas tareas de limpieza continuarán con los trabajadores que comienzan en el plan de empleo, con el personal municipal y con empresas "para que la gente pueda estar como antes en el menor plazo de tiempo posible". "No va ser igual, pero intentaremos que sea lo más parecido posible", concluye el concejal.

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