Alison Mowbray-Jackson (1970, Hampshire. Gran Bretaña) es una reconocida artista incalificable que vive a caballo de su particular realidad retratando a personajes famosos auténticos o falsos en situaciones incómodas o irreales. Cuenta con varios Bafta, premios internacionales, y es licenciada por el Chelsea College of Art and Design in London. Sus famosas fotos del presidente Donald Trump, Isabel de Inglaterra y otros miembros de la familia real británica, Kim Kardashian, Elton John y otras celebridades, la han catapultado a una fama que estima irreal pero es su sello de identidad artística.

Una de las conocidas fotos de la artista británica.

–¿Hay algún personaje o lugar que le gustaría inmortalizar?

–A cualquier actor o personaje famoso ya sea real o falso, me gusta mezclar la gente real con los impostores. En mi fotografía no puedes apreciar quién es real o falso, porque no se trata de retratar lo que es auténtico o no. Hoy en día ya no existe nada verdadero ni falso y en términos de fotografía la verdad está muerta.

–¿Cuál es su idea de lo real e irreal?

–En mi obra no hay manera de saber cómo son los personajes y lo que están haciendo de verdad. Es una fachada que dura unos segundos hasta que hago la foto, que puede ser programada, irreal, sacada de contexto o cualquier cosa.

–Usted ha sido productora y directora de publicidad. ¿Por qué entonces odia la fotografía?

–Solía ser productora de anuncios de televisión que creaba escenas e imágenes preciosas para vender productos y eso funciona. Pero consideraba que eso es muy falso e hipócrita, no me permitían dirigir porque no había directores femeninos en esos tiempos. Así que pensé ‘que les den’, voy a ir a la universidad y estudiar Bellas Artes. Pensé hacer escultura y me dijeron que yo era más fotógrafa, les dije que no, ya que provenía del mundo de los medios de comunicación. La fotografía es un medio falso del que no te puedes fiar, una parte muy pequeña es verdad, incluso esa puede mentir. Trato de demostrar que las fake news son mentira pero no que los periódicos o el mundo digital sea una mentira, sino porque la fotografía toda ella es una mentira. Odiaba la fotografía y me sentía, como artista, íntegramente atrapada en otra cosa.

–¿Qué busca cuando hace exposiciones de sus fotografías en Nueva York con retratos de Donald Trump, por ejemplo?

–Una gran controversia. Quiero sentarme en medio de la opinión pública y ver qué pensamos de esa persona y qué queremos que esa persona piense. Donald Trump se ha ganado a pulso su reputación de mujeriego y aparece en una foto mía como esta que genera mucha controversia porque hay gente a la que le encanta, ya sean detractores o fans de Trump, y algunas personas me acusan incluso de posicionarme en el lado de los hombres y de Donald Trump. Todo lo que diga causa problemas, esa es la cuestión, pero ese es el reflejo de Trump.

–¿Por qué prohibieron su famosa gran escultura del presidente Trump?

–La escultura realista que hice fue vetada en todos los sitios: Chelsea, Londres y Nueva York. La galería donde se exponía retiró la escultura de la exposición por ser muy realista y porque escandalizaba. No lo entiendo muy bien, porque es lo que el presidente hacía en su despacho y todo el mundo lo sabía.

–Casi va a prisión por esa fotografía de Donald Trump. ¿Ha estado alguna vez en prisión?

–Casi me mandan a prisión por esa foto y algunas otras más. Paseamos esa foto en coche por la 5ª Avenida hasta la Torre Trump, la gente alucinaba y estaba eufórica, pese a que la policía quería evitarlo a toda costa conseguimos llegar, nos pararon a la entrada al edificio Trump pero no nos detuvieron. Solo quería un photocall con la foto en la fachada, estar diez minutos y ya está, pese a ello estuve escoltada por toda la seguridad del presidente Trump, y realmente daba miedo.

–¿Se juega el tipo a menudo?

–En otra ocasión estábamos haciendo un documental sobre Trump, había entrevistado a uno de sus asesores y amigos y al salir de la Torre Trump me pararon, me registraron el bolso y encontraron unas chocolatinas de merchandising de Trump que pensaban que las había robado, pero en realidad me las había dado la persona a la que había entrevistado. En otra ocasión, estaba haciendo un documental sobre Tony Blair, filmando fuera de Downing Street, y me querían registrar y enviarme a prisión, entonces dije al policía que me registrara una mujer, pero no pudieron encontrar a una y otra vez me escabullí.

–¿Siempre intenta llegar al límite o provocar al máximo?

–Tiene que ver con mi condición de artista, se trata de actuar en libertad. Espero ser sensible con lo que trato de decir, para mí es importante que la gente reaccione y me responda para saber si lo que hago es lo correcto. A Tony Blair no le gustaba porque hicimos las fotos del príncipe William y Kate Middelton en la bañera y salió en la portada de The Guardian. Siempre tenía sus grandiosas y delusivas ideas políticas que resultaron un desastre. Me odiaba e intentaba vetarme.

–Ha hecho fotografías polémicas de iconos como Diana de Gales, Meghan Markle, Kim Kardashian, entre otros. ¿Por qué le gustan este tipo de personajes?

–Porque adoramos a las celebrities, es una nueva religión, estamos absortos por todo lo que hacen pero nunca los hemos conocido en realidad, solo a través de la fotografía. Estas celebrities crean una imagen e historias para venderlas y que las consumamos. Es una manera de controlar a las masas y me gustaría destacar esto haciendo pensar a la gente.

–¿Quiere mostrar el otro lado de las celebridades o lo que usted realmente ve?

–Intento mostrar otra manera de ver las cosas. En el caso de la fotografía de Donald Trump intento que la gente reaccione. La gente la mira y se ruboriza, pero vuelve a mirarla y saca sus conclusiones. Me llama mucho la atención y estoy muy interesada en cómo las marcas y la política utiliza los anuncios y otros medios de comunicación para controlar a las masas. La televisión hace que la gente se suavice y mire para otro lado, nos entretienen con las celebrities, las series y las películas para que no pensemos más allá.

–¿El COVID ha cambiado su vida o su forma de verla?

–No me ha cambiado. Aunque parezca todo lo contrario me gusta mucho la tranquilidad así que el confinamiento me fue muy bien y me hace feliz porque no tengo que salir fuera y perder el tiempo. Me dio la oportunidad de estar en casa y pensar.

–Tiene mucho merchandising como mascarillas y bolsos con fotografías, ¿son reales o falsas?

–Algunos son reales y otros falsos. El dinero no es el dinero. Mi fin es poder decir algo que yo veo muy claro y otra gente no lo ve así, la gente no piensa mucho, ni en el presente ni en el futuro.

–¿Sueña con la polémica?

–Pienso mucho en lo que pasará en el futuro. Me gustaría fotografiar más a celebridades reales y mezclarlas con personajes falsos, así no puedes descifrar quién es real o falso y crear imágenes más difíciles. Me encantaría que alguien muy potente reflejara lo que yo veo. Hay un coleccionista que cree mucho en mí y me deja hacer todo. Es muy fácil no hacer nada y ser indiferente, a mí me pasa todo lo contrario, me gusta marcar la diferencia.

–¿Se considera una persona fácil o tremendamente difícil?

–Soy una persona muy fácil y complaciente, sin embargo artísticamente soy perfeccionista, si trabajo en un proyecto de televisión quiero controlarlo todo. Soy una artista con mi propio concepto, lo consigo.