La Agencia Tributaria lleva un tiempo trabajando para detectar y evitar cualquier tipo de fraude. Por este motivo, desde el pasado 11 de octubre ha dado una vuelta de tuerca a la legislación contra la ocultación de ganancias y no se ha querido olvidar de los autónomos. Hacienda tiene el ojo puesto permanentemente puesto en muchas operaciones económicas, por lo que hay que tener cuidado de no incurrir en ningún movimiento sospechoso.

Los autónomos no están obligados a presentar tanta documentación como las grandes empresas, pero sí a llevar al día el libro de facturas emitidas, el de recibidas, el registro de gastos y el de bienes de inversión. Tienen que estar muy al tanto de sus cuentas y saber cómo justificar todas y cada una de ellas, porque se les pueden pedir explicaciones sobre movimientos que se consideren extraños.

De hecho, en el apartado 21 del mismo artículo 13 se recoge lo siguiente: "Se sancionará con multa pecuniaria fija de 50.000 euros por cada ejercicio, cuando se trate de la infracción por la tenencia de sistemas o programas informáticos o electrónicos que no estén debidamente certificados, teniendo que estarlo por disposición reglamentaria, o se hayan alterado o modificado los dispositivos certificados".

Tener instalado un software que sirva para ocultar los datos reales de contabilidad puede ser sancionado con hasta 50.000 euros.

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Este tipo de software se encarga de llevar contabilidades distintas y permite alterar y ocultas transacciones, de manera que no garantiza que la integridad de los registros que se realizan en el mismo según lo que marca la ley.

Hay ciertos programas informáticos que, según queda constatado por Hacienda, han permitido a algunos negocios llevar una doble contabilidad, ocultando la facturación real a la Agencia Tributaria y, en consecuencia, tributando por una cantidad menor a la que les corresponde.