La Xunta anunciará hoy las posibles restricciones de cara a las fiestas de Fin de Año y Reyes, después de la reunión del comité clínico celebrada en la tarde y noche de ayer. El presidente del Ejecutivo gallego, Alberto Núñez Feijóo, avanzó ayer que “lo lógico” para fin de año es adoptar “alguna estrategia de disminuir la interacción social para proteger la salud y la economía”, y que las medidas serían “proporcionales y proporcionadas”, procurando no producir “efectos nocivos en la hostelería y el sector servicios”. El sector del ocio nocturno en Galicia, que estima que recauda en estas fiestas hasta el 60% de su facturación, está pendiente de la comparecencia de Feijóo, que se celebrará al día siguiente del pacto entre seis comunidades del norte para consensuar medidas comunes.

Este acuerdo entre autonomías, adoptado después de que el presidente Sánchez volviese a evitar tomar decisiones, más allá de la discutida mascarilla en exteriores y el refuerzo de la vacunación, se antoja necesario para evitar que ciudadanos de comunidades limítrofes se desplacen para festejar el Fin de Año allí donde no haya restricciones.

Así, Aragón, Navarra, País Vasco, La Rioja, Cantabria y Asturias consensuaron limitaciones de horarios y comensales en la hostelería y el ocio nocturno. Lo anunció la consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón, Sira Repollés, quien explicó que a partir del miércoles el cierre de los locales de hostelería se adelantará a la medianoche y el de los establecimientos de ocio nocturno, a las 2 de la madrugada. Será así hasta el 15 de enero, con limitación en ambos casos de diez comensales por mesa y prohibición del consumo de pie.

Esta “alianza del norte” sin la participación de Castilla y León, que no ha decidido nuevas medidas, y Cataluña, que optó por la línea dura con un toque de queda, empuja a la Xunta a mover ficha si no quiere que ciudadanos de Asturias o de Portugal –es tradicional la visita de nuestros vecinos lusos a las fiestas de Fin de Año de Vigo– se desplacen a Galicia a disfrutar de las fiestas sin restricciones.

Feijóo señaló ayer que “la situación hospitalaria está, de momento, tranquila”, pero puso el acento sobre la positividad de las pruebas, el indicador que más preocupa –recalcó–, y que está disparado: llega al 20% en Vigo y al 16% en A Coruña.

Por ello, dijo, su gabinete “tomará las decisiones que tenga que tomar”, para evitar que en esta época, “la peor quincena” del año por el incremento de interacciones sociales, estas tengan consecuencias sanitarias, por ingresos hospitalarios, o económicas, por cuarentenas de trabajadores.

Aunque algunos científicos apuntan a una supuesta levedad de ómicron, que supone el 21% de los casos en Galicia, otros expertos advierten que la explosión de casos se acabará traduciendo en cuadros graves por una mera cuestión aritmética.

La gravedad de ómicron es menor, asegura Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró ayer en La Palma que, de acuerdo con la “evidencia científica”, la variante ómicron del coronavirus es “altamente contagiosa, pero el impacto que tiene sobre la gravedad de la enfermedad es menor”. Algo que, según argumentó, “estamos viendo en las hospitalizaciones y también en los ingresos en ucis”. El titular del Ejecutivo enumeró tres medidas para frenar la sexta ola: vacunación, protección personal (con énfasis en el uso de mascarillas) y unidad institucional. Sánchez apeló a “perseverar” contra ómicron al cumplirse un año de la inoculación de la primera vacuna en España. Fue a Araceli Rosario Hidalgo, usuaria de la residencia Los Olmos de Guadalajara. “Con ello empezamos a ver el principio del fin de la pandemia”, subrayó.