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Faro de Vigo

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Acabado el volcán de La Palma, la reconstrucción comienza por las casas y los cultivos

El volcán Cumbre Vieja.

Lunes 13 de diciembre. 22.21 horas. Llega el silencio al Valle de Aridane. El rugido del volcán de Cumbre Vieja se detiene. Ese es el momento en el que los miembros del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) determinan la extinción de la erupción más larga de la historia de La Palma y la más destructiva del último siglo en Europa. 85 días y 8 horas de devastación, inquietud, incertidumbre y desolación. Ahora la Isla Bonita puede empezar a mirar hacia el futuro e iniciar un proceso de recuperación con el que sanar la herida que ha provocado el volcán en la economía, las infraestructuras y, sobre todo, en las vidas de los palmeros, quienes han visto como la lava ha sepultado sus hogares, sus medios de vida y sus recuerdos.

Desde que el 19 de septiembre se rajara la tierra en la zona de Cabeza de Vaca, las instituciones comenzaron a planificar la reconstrucción la isla. Si bien, todavía no existe una hoja de ruta detallada, porque aún se desconoce el estado en el que se encuentra el área afectada por la erupción. Cuándo podrán volver a la normalidad las familias evacuadas, dónde van a vivir quienes se han quedado sin casa o qué va a pasar con la ceniza son algunas de las cuestiones que necesitan respuesta para empezar a caminar la restauración.

Coladas

La lava ha arrasado 1.219 hectáreas, lo que supone el 1,72% de la superficie de La Palma, y ha generado dos deltas lávicos, uno de 43,46 hectáreas al sur de la erupción y otro de 5,05 al norte. La competencia sobre las coladas es del Ejecutivo canario, pero el consejero de Ordenación Territorial del Cabildo de La Palma, Gonzalo Pascual, adelanta que la intención es compatibilizar el uso científico con el uso turístico, ya que la nueva orografía de la isla se puede convertir en un atractivo tanto para la comunidad científica como para los viajeros. Por su parte, el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, detalla que todavía hay lava que está incandescente, con lo que hay que esperar a que baje su temperatura y se solidifique pero, en cualquier caso, apunta, "no es algo que tenga fácil solución en un corto plazo". El responsable de la Oficina de Atención a los Afectados por el Volcán de La Palma, Sergio Matos, señala que antes de tomar decisiones hay que valorar el coste que conlleva mover el material volcánico para recuperar la zona y considera que habría que proteger los puntos de interés, pero no todo el terreno cubierto por la lava, porque de esa forma no se podrían ni reconstruir las carreteras.

Infraestructuras

Las comunicaciones dentro de la isla se han visto afectadas porque la lava ha destruido 73,8 kilómetros de carreteras. "Hemos solicitado al Ejecutivo canario y al Gobierno central que la primera vía que se ponga en marcha sea la que va desde Tazacorte a Puerto Naos, siguiendo hasta El Remo, y también hemos pedido que llegue hasta Fuencaliente", afirma Pascual. Esta carretera recuperaría la conexión con el núcleo turístico de Puerto Naos y permitiría a los agricultores acceder a las fincas, a las que actualmente entran por vía marítima. Morcuende subraya que el plan empieza por usar maquinaria para abrir las carreteras cortadas por la acumulación de ceniza. Algo que hasta ahora no se ha podido llevar a cabo porque el volcán seguía lanzando piroclastos hasta hace unos días. Mañana se comenzará a retirar lava del cruce de La Laguna, en dirección a la carretera que une Los Llanos de Aridane y Tazacorte.

Agricultura

370 hectáreas de cultivos han desaparecido en La Palma y otras 90 hectáreas han quedado completamente aisladas. El sector más afectado es el platanero, que ha perdido 228,69 hectáreas de plantaciones bajo la lava, a lo que se suman otras 414 hectáreas que han quedado sepultadas bajo toneladas de ceniza. La agricultura es uno de los principales motores económicos de la isla, por lo que las administraciones locales ya han puesto un plan sobre la mesa que pasa por recuperar el terreno para el cultivo. "Las viviendas pueden ubicarse en un sitio o en otro, pero las plantaciones van donde tienen que ir", destaca Pascual, quien adelanta que el Cabildo trabaja en un macro plan de ocupación y reparcelación. "Hemos pedido que se elimine la lava y que se agrupen todas las parcelas, estén o no sepultadas, para volver a adjudicarlas en el sitio más próximo al que estaban", explica el consejero de Ordenación Territorial y detalla que para esto será necesario abancalar y sorribar el terreno. El primer paso será construir las carreteras de acceso y recuperar las conexiones de suministros de agua y electricidad.

Vivienda

Según el recuento oficial del Catastro, la lava ha destruido 1.676 edificaciones, de las que 1.345 son viviendas. Matos estima que hay entre 1.000 y 1.200 familias que han podido perder su primera y única residencia, aunque todavía no es posible concretar la cifra exacta porque no se ha podido acceder a algunas casas y se desconoce si reunirán las condiciones de habitabilidad. Hasta ahora solo se ha reubicado a 18 familias. El Gobierno de Canarias espera que en las primeras semanas de enero haya 106 familias en casas provisionales y que durante el primer trimestre de 2022 estén construidas las viviendas modulares. "Los tres municipios que conforman el Valle de Aridane cuentan con espacio de sobra para reubicar a los vecinos que han perdido sus viviendas y evitar el desarraigo", defiende Pascual. No obstante, apunta que será necesario modificar los planeamientos generales de los ayuntamientos para poder construir los enclaves urbanos y los asentamientos rurales. Para esto será fundamental la intervención del Gobierno regional que, vía decreto ley, debe dotar a las administraciones locales de herramientas ejecutivas para que los trámites burocráticos no dilaten la adaptación de la norma.

Matos destaca que el principal escollo que están encontrando es que las familias que vivían en entornos rurales rechazan la posibilidad de que los realojen en pisos, pero “las circunstancias son las que son y hay que intentar mirar hacia el futuro y tratar de construir nuevos espacios y nuevas historias”. Para el responsable de la oficina que atiende a los afectados por el volcán, lo importante es evitar el desarraigo de la población con La Palma, para que la isla no pierda población, y reconoce que “decirle a la gente que dentro de un año o dos van a estar en sus casas sería mentirles, porque hay que hacer nuevos diseños de barrios y no sabemos qué encontraremos bajo la lava”.

Casas sepultadas

Antes de que se pueda acceder a las viviendas que están sepultadas bajo la ceniza, los técnicos tendrán que comprobar que las estructuras han resistido y se puede regresar con total seguridad a las casas. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha realizado labores de limpieza en las zonas que se encontraban en peligro y han eliminado la ceniza de las cubiertas para evitar que colapsaran los techos. Esta tarea la asumieron inicialmente los vecinos, pero después se acometió con equipos especializados.

Ceniza

La cantidad de ceniza que ha expulsado el volcán de Cumbre Vieja es inabarcable. Es imposible almacenarla en un espacio cerrado para evitar que se esparza por la acción del viento. A medio plazo, puede tener beneficios para la agricultura porque es asumida por el subsuelo, pero hay zonas en las que se han depositado varios metros de ceniza que son inasumibles por el terreno. “De momento se ve como un problema, pero a largo plazo puede ser una oportunidad”, defiende Pascual. Una de las soluciones que se han planteado es utilizarla como material de construcción y aprovecharla en el proceso de reconstrucción. Si bien, hay una dificultad añadida, porque la fábrica de bloques situada en el Callejón de la Gata está bajo la lava. “Ahora mismo no tenemos las infraestructuras necesarias para reutilizarla y transportarla a otra isla para tratarla sería muy costoso, con lo que hay que buscar la manera de habilitar la industria necesaria para darle una salida útil”, sostiene el consejero de Ordenación Territorial.

Gases

Aunque la erupción haya finalizado, persiste el peligro por la presencia de gases como dioxido de carbono (CO2) y monóxido de carbono (CO). Por esto, Morcuende insiste en la necesidad de ventilar las casas porque puede haber retención de vapores tóxicos que pueden, incluso, moverse por antiguas conexiones que estén rotas. “La vuelta a las casas dependerá de que se eliminen estos peligros para la salud de las personas”, apunta el director técnico del Pevolca. Mañana mismo comenzará a estudiarse el plan de realojo, que será "seguro, ordenado, gradual y paulatino".

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