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¿Qué harías si te toca la Lotería? La historia de tres gallegos que fueron millonarios de la noche a la mañana

Ellos se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana.

Pronto se celebrará un nuevo sorteo de la Lotería de Navidad. Cada 22 de diciembre, media España está pendiente de la suerte que reparten los niños de San Ildefonso. Ruedan los bombos, salen las bolas y, a viva voz, los pequeños cantan los números, premiados con mayor o menor cantidad de dinero. Todos esperan que su décimo coincida con 'El Gordo', bien para tapar agujeros, dejar el trabajo, comprarse una casa, emprender algún negocio, viajar o vivir el futuro con tranquilidad. Las imágenes que recorren los barrios afortunados de ciudades y pueblos de todo el país se repiten. Sólo cambian sus protagonistas que, con cava en mano, muestran su alegría, emoción, y, en ocasiones, lágrimas de felicidad después de comprobar que un simple papel con cinco cifras les va a cambiar la vida.

Sencillez, reclusión y muerte. Tres destinos muy diferentes culminan la historia de estos gallegos a quienes un día les sonrió la fortuna, llenando su cuenta corriente de millones. Pero esto no siempre es sinónimo de felicidad.

Fue lo que les pasó a un albañil, a un trabajador de Citroën y al propietario de un bar de pueblo que daba pérdidas. Un día, la suerte les dio la cara y llenó de millones de pesetas o de euros sus cuentas corrientes. En sus casos, el sorteo que les convirtió en tremendamente ricos fue la Lotería Primitiva. Cuando les sonrió la fortuna, les fue casi imposible pasar desapercibidos. Eran otros tiempos y vivían en parroquias donde todos se conocían. Curiosamente, dos de ellos eran de Redondela (Pontevedra), y el tercero, al que sus vecinos llamaron 'O Millonario', residía en Riós (Ourense). Nunca olvidarían el día en el que sus vidas daba un giro de 180 grados. Los destinos de estos tres gallegos tomarían después sendas bien diferentes.

Los redondelanos 'huyeron' a Canarias

Con tan sólo dos años de diferencia, Redondela 'paría' dos agraciados con el millonario premio de la Lotería Primitiva -en 1988 y en 1990, respectivamente-. Fueron Juan Freaza Otero (parroquia de Cedeira) y Manuel Montes Villar (parroquia de Reboreda). Los dos habían sellado sus boletos en el mismo despacho de apuestas, y sus reacciones cuando descubrieron que les había caído una lluvia de millones de pesestas -904, a Juan (cinco millones y medio de euros), y 1.200, a Manuel (siete millones doscientos mil euros)- fueron muy similares. Ambos intentaron esconderse, celebraron con los suyos una comida íntima por la feliz noticia, dejaron sus trabajos, y pocas horas después cogieron un vuelo en el aeropuerto de Peinador con destino a Canarias, para poner tierra de por medio durante algún tiempo. Incluso ambos acudieron al mismo empleado de banca el día que les cambió la vida. José Luis Villaverde, por aquel entonces, director del Banco de Bilbao, fue la persona que se encargó de gestionar el depósito de sendas fortunas.

El director del banco al que acudieron los agraciados de Redondela, dando declaraciones a los medios en 1988, en el caso de Juan, y mostrando a cámara el cheque de Manuel, dos años después. De Arcos / Cameselle

JUAN FREAZA. Empleado de Citröen de Cedeira

Juan Freaza concedió una entrevista a Faro de Vigo dos meses después de que le tocaran 904 millones en la Loteria Primitiva. Magar

La vida de Juan Freaza Otero cambió un 30 de junio 1988. Este redondelano, a quien la suerte ya le había sonreído en otras dos ocasiones -logró premios de uno y dos millones de pesetas en sendos sorteos de Lotería- había sellado su boleto en el 'Kiosko Coco', el mismo despacho en el que haría su fortuna el otro redondelano agraciado, dos años después.

De Arcos De Arcos

Tenía 35 años, estaba casado con Maricarmen y era padre de dos niños. Juan era empleado de Citroën en el turno de tarde, como probador de coches. Su mujer estaba empleada en Pressman, una fábrica de pantalones de Vigo. A pesar de su discreción al conocer la feliz noticia, el agraciado no fue capaz de conservar su anonimato, y al día siguiente del sorteo, todos en el pueblo conocían su identidad.

Pero Juan logró despistar a sus vecinos y, sobre todo a la prensa. Precisamente todas esas señas que daba FARO el sábado 2 de julio sobre su identidad se recogían en una crónica titulada "Ilocalizable el vecino de Redondela que cobró más de novecientos millones en la loto". Aquel día la prensa 'acampó' en su casa para poder pillar al afortunado, pero allí solo estaban sus suegros y los hijos del matrimonio, que amablemente respondían a un periodista tras otro.

Suegra, prima e hijos del agraciado de Redondela, Juan Freaza. De Arcos

Aseguraron que no sabían nada de lo que le estaban preguntando, que su yerno se había marchado hacía poco y que no sabían si iba a volver. Pero poco después, un coche conducido por el cuñado del hombre del día, apareció en la casa para llevarse a abuelos y nietos a Vigo, perseguidos, eso sí, por toda la comitiva de prensa. El destino: el Banco Bilbao adonde había ido Juan, acompañado del director de la sucursal de Redondela, para depositar su boleto.

Dos meses después de aquel día de locos, Juan y su familia reaparecían por Redondela tras llegar de Tenerife, donde se refugiaron del foco mediático y social. Pero a su vuelta, lejos de esconderse, actuó como un vecino más, dejándose ver por su villa natal y compartiendo tiempo de ocio con sus amistades. La lógica actitud huidiza de las primeras horas, había desaparecido y hasta se atrevió a conceder una entrevista a FARO en la que relató cómo había vivido esas primeras jornadas.

Confesó que los números de su boleto ganador los había elegido tirando los dados, y que lo primero que se compró fue "ropa para mi esposa, mis hijos y yo, ya que al tener que 'desaparecer' rápidamente de Redondela, no nos dio tiempo a coger ninguna. Solamente llevamos la que teníamos encima", declaraba al Decano en esta entrevista publicada el 1 de septiembre de 1988. Entre otras cosas, reconoció que le llegaron muchas cartas, "pero al abrir dos o tres, ya no seguí, pues comprobé que hay gente sin escrúpulos, ya que me pedían cosas increíbles". En cuanto a sus planes y proyectos, además del Mercedes y la vivienda que ya había adquirido, Juan anunció su intención de "hacer algunas inversiones, además de ayudar a colaborar en la recuperación económica que sufre la villa, y ayudaré, por supuesto, a mi familia".

Juan, en Redondela, tras regresar de Canarias donde se refugió dos meses tras tocarle la Lotería. Magar

Pero la vuelta de la familia millonaria de Redondela fue casi un visto y no visto. Decidieron irse a Alicante donde residieron dos años en una casa comprada 'a toca teja' e invirtieron en el mercado inmobiliario. Los niños iban al colegio y el matrimonio se dedicó a descansar, a conocer el litoral mediterráneo, a pasear..., en definitiva, a disfrutar de un tiempo libre que podían costearse sin problema. Pero volvían de vez en cuando al pueblo, hasta que llegó un momento en el que sus vecinos ya no les 'señalaban' como nuevos ricos, o ya no acudían a ellos para ofrecerles inversiones aquí o allá. Fue entonces cuando decidieron regresar definitivamente a su parroquia.

En estos 33 años, llegó un tercer hijo a la familia, pudo costearles buenas carreras, mientras él apostaba por invertir en el sector vinícola, y en otras sociedades comerciales. Como benefactor, también hizo una donación al centro cultural de su parroquia. Hoy en día, tiene 77 años y lleva una vida tranquila y familiar en una bonita casa en Cedeira, sin excesos ni lujos.

En esta ocasión, Juan ha declinado amablemente la invitación de FARO para una entrevista, aunque sí confirmó que, después de estos años, "gracias a Dios, todo está bien, sí".

MANUEL MONTES. El J.R. de Redondela

Al redondelano Manuel Montes Villar le tocaron 1.200 millones de pesetas en la Primitiva. Cameselle

El 8 de abril de 1990, Faro de Vigo se hacía eco de la lluvia de millones que le había caído a un humilde albañil de Redondela que "salió del paro recientemente" y que cobraba una nómina de 60.000 pesetas (360 euros). Natural de la parroquia de Vilar de Infesta, estaba casado con una vecina de Reboreda y tenían una hija de tres años. La fuente de información sobre sus primeros pasos tras la feliz noticia sería su suegro. "Se fueron a cenar con sus hermanos a O Porriño; volvieron a las tres de la madrugada y a las seis me despertaron para decirme que se iban a un destino desconocido", declaraba a FARO el padre de la esposa.

Trascendió que su destino habían sido las Islas Afortunadas, aunque antes el también afortunado matrimonio había compartido mesa y mantel con su familia para celebrar el feliz acontecimiento en el restaurante Manolo. Agasajó a cada uno de sus hermanos y a los de su mujer -nueve familiares en total- con 180 millones de pesetas.

Manuel Montes, agraciado con 1.200 millones de pesetas de la Primitiva, y su mujer Alejandrina. Cameselle

La vida de estos nuevos ricos fue discreta en lo personal, pero ostentosa en lo material. Se refugiaron siempre en el silencio, y en la enorme mansión que construyeron en la parroquia de Reboreda. Una casa muy similar a la del personaje que encarnaba el actor John Ross en la serie de los años 80 "Dallas". El casoplón del rancho de J. R. Ewin era el sueño de este albañil en paro, y no escatimó ni una peseta para construir la réplica.

A la izquierda, la vivienda de los Montes Fernández antes de ganar la lotería en la aldea de Asnelle de Arriba, y a la derecha, la mansión en la que residen actualmente, en la parroquia de Reboreda. FDV

La inmensa mansión se construyó en piedra de tres plantas y garaje, de unos 500 metros cuadrados cada altura, con cinco chimeneas y ubicada en una finca de 5.000 metros cuadrados. El proyecto incluía una enorme piscina, una cancha de tenis y hasta un palco de música. El chalé costó lo suyo, no sólo en lo económico, y es que un conflicto con el Concello de Redondela retrasaría la obra. Convencido de que este problema tenía nombre y apellidos, Manuel Montes acudió un día a las instalaciones de Faro de Vigo para poner un anuncio a toda página -con el consecuente coste que este tipo de publicaciones comerciales suponía-, denunciando un presunto chantaje. Habían pasado nueve meses desde su golpe de suerte, y aún no había podido comenzar la construcción de la vivienda.

Al parecer, este polémico anuncio-denuncia provocó una reunión de urgencia en las dependencias del consistorio redondelano con el millonario vecino. Después de ese encuentro, Manuel pagó otro anunció en el diario decano donde rectificó sus insinuaciones. Tras analizar en detalle el caso y comprobar que todos estaba en orden, finalmente consiguió luz verde para su soñada vivienda. .

Mercedes y Volvos renovados por una mejor versión cuando tocaba, además de algún 4x4, formaban el parque móvil de esta familia, que matriculó a su hija en un conocido colegio privado de Vigo. Precisamente, la pequeña dio un buen susto a sus padres cuando en una ocasión se despistó al confundirse de autobús escolar y todos en la familia pensaron que podía tratarse de un secuestro. Finalmente, la niña apareció sana y salva, en una calle del centro de la urbe olívica.

Precisamente, la pequeña dio un buen susto a sus padres cuando en una ocasión se despistó al perder el autobús escolar y todos en la familia pensaron que podía tratarse de un secuestro. Finalmente, la niña apareció sana y salva a un kilómetro del colegio.

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"Solían ir a comer cada domingo a un restaurante de Arcade", comenta uno de sus vecinos, quien apunta además que su hija acabó casándose con el hijo del propietario del establecimiento. "Pero poco más hacían, y actualmente apenas salen de su mansión. Antes, a Manuel le gustaba salir al anochecer para dar un pequeño paseo en los alrededores de su casa, y ahora se les ve alguna vez cuando salen a hacer la compra al supermercado, pero poco más", asegura.

Por su parte, uno de los miembros de la Sociedade Labrego Cultural de Reboreda destaca la solidaridad que mostró el millonario con la parroquia. "Acudí a verle a su casa para pedirle una ayuda económica y así poder acometer una reforma que el centro cultural necesitaba, y fue muy generoso", recuerda este vecino que cuantificó la donación del acaudalado Manuel en cinco millones de las antiguas pesetas (30.000 euros). "Para nosotros fue clave para lograr esa reforma", asegura, agradecido al benefactor, cuya acción se reconoce en las paredes del inmueble con una placa que menciona a Manuel y a Alejandrina, descubierta en su día.

Edificio de la Sociedade Labrego Cultural de Reboreda. Cedida

Poco más se conoce de esta familia. Se rumorea que el chalé palaciego costó unos 400 millones de pesetas (casi dos millones y medio de euros). Lo que ocurre dentro es un misterio para casi todos sus convecinos, ya que un alto muro de piedra, al que se suma en el interior la frondosidad de sus frutales, impide ver cualquier movimiento. Al parecer, el matrimonio tiene una vida social casi inexistente.

Lo cierto es que esa forma de ser viene labrada de una infancia sin el cariño de unos padres, y con una historia vital dura y humilde, aderezada con la desconfianza de todo lo ajeno a su entorno. Un carácter que se acrecentó con la lluvia de millones y el temor a compañías interesadas.

Pero esto es solo parte de la leyenda que corre por una parroquia, convencida de que el hombre más acaudalado del pueblo no parece haber sido demasiado feliz. Desde FARO intentamos hablar con él, y nuestra llamada es atendida por Alejandrina, su esposa, que pretende colgar en cuanto descubre que al otro lado de la línea telefónica está un medio de comunicación. "No queremos saber nada". Antes de cortar la conexión le preguntamos cómo están después de todos estos años. "Está todo bien, gracias", responde Alejandrina, amablemente.

'O millonario' más desafortunado

José Manuel Calvo Vaz, el vecino de Riós que pasó de la fortuna al infortunio en seis años. FDV

Chemanel tenía 49 años, una mansión, tres coches de lujo, un coto de caza y una empresa de maquinaria para el campo, reconvertida a firma de transportes cuando falleció en 2009. Seis años antes de ese fatal desenlace le habían tocado 9,7 millones de euros en la Lotería Primitiva (concretamente 9.698.301,14 euros, más de 1.500 millones de pesetas). Aquel día, la vida de este ourensano de Riós dio un giro inesperado y potencialmente dichoso. Pero la rueda de la fortuna le llevaría finalmente a la muerte.

José Manuel Calvo Vaz fue hallado dentro de su coche con un tiro en la cabeza, a unos kilómetros del bar de su pueblo donde aquel mes de septiembre de 2003 había sellado su buena suerte. Ninguno de sus 2.000 vecinos se pudo explicar porque "O millonario" decidió dispararse dentro de su todoterreno en una finca, cerca de la impresionante mansión que se había construido con el dinero del premio. Dejaba viuda a Pilar y huérfanas de padre a Laura y Silvia, estudiantes de 25 y 21 años.

Imágenes de la televisión autonómica de Galicia el día que fue hallado el cadáver de Chemanel, cerca de su casa.

Imágenes de la televisión autonómica de Galicia el día que fue hallado el cadáver de Chemanel, cerca de su casa. TVG

"Hace un tiempo que las cosas no le iban bien y padecía algo de depresión pero no fue al médico, porque no se dejaba aconsejar por nadie", apuntaba el día del entierro un pariente de Chemanel.

De la fortuna al infortunio en seis años

El 4 de septiembre de 2003 los números 7-8-27-31-42-45 cambiaron la suerte de 'O Frasco', como así llamaban los vecinos de Riós a José Manuel. Hasta ese momento, trabajaba en el concello del municipio ourensano como operario municipal. Tras cobrar el premio, uno de los primeros impulsos de su inesperada riqueza fueron los coches de lujo, como el Ferrari que se compró. Inició las obras de una opulenta mansión familiar en Romariz, con varios patios y chimeneas, para luego fundar la empresa "Silagro S.L.", adquiriendo también costosa maquinaria agrícola que arrendaría a los agricultores. No tuvo éxito y se vio obligado a malvender las máquinas. Perdió miles de euros.

La firma se reconvertiría en una empresa de transporte, con sede en San Cibrao das Viñas en la que había empleado a vecinos del municipio. Tenía una flota de 20 camiones y unos 25 empleados. Trabajaba para un sector en crisis, la automoción, llevando transporte para Citroën y filiales. Llevaba un tren de vida muy alto, según comentaban en el pueblo. Al parecer jugaba cantidades elevadas a la lotería cada semana, y curiosas apuestas, entre ellas poniendo su Ferrari sobre la mesa, entre otras excentricidades que, supuestamente, podrían haberle ocasionado problemas económicos.

Ya había desaparecido meses antes

En octubre de 2008, Manuel protagonizó su primera desaparición. Reapareció 24 horas después magullado y declaró que había sido secuestrado y le habían robado los 6.000 euros que llevaba para hacer un pago. Dos semanas antes del hallazgo del cadáver, el 13 de enero, Manuel se había despedido de su mujer Pilar diciéndole que iba a Palencia, a uno de sus habituales viajes como empresario. Pero algo hizo sospechar a su esposa de que éste no iba a ser un viaje más. De la casa familiar faltaban la escopeta y la pistola de Manuel. La mujer se dio cuenta de la ausencia de estas armas y comenzaba así una angustiosa búsqueda por los bosques del lugar que días después, aquel fatídico lunes 26 de enero de 2009, confirmaba la tragedia.

"Era un hombre bueno, vitalista y ayudó a mucha gente. No tenía un no para nadie. Por eso estamos superados por algunas barbaridades que se están diciendo sobre él”, declaró tras su muerte el por entonces alcalde de Riós y primo lejano del finado, Armando Veiga, que estuvo dos semanas reclutando vecinos para buscarlo. Fue uno de ellos el que, rastreando los alrededores de la aldea de Romariz a caballo, encontró el cuerpo sin vida de 'O Frasco' en su Nissan.

Aquellos días, la tristeza inundó el pueblo, y aunque hubo muchas especulaciones sobre su muerte, nadie quiso firmar sus declaraciones con nombre y apellidos, en medio del bum mediático que se originó. Pero todos coincidían en que era un hombre muy generoso. "Ayudó económicamente a más de uno y desde 2003 pagaba cada año el coste de la fiestas patronales de los pueblos de Trepa y Romariz", afirmaba un vecino.

Su último recorrido, desde el Concello de Riós hasta la iglesia de San Roque, tuvo una comitiva multitudinaria y es que los restos mortales de Manuel Calvo fueron portados a hombros y acompañados por infinidad de amigos, familiares, vecinos y representantes de la clase política ourensana. Su mujer, sus hijas y sus padres estuvieron muy arropados en ese cementerio parroquial, donde Chemanel recibiría sepultura.

Entierro en Riós de José Manuel Calvo, en 2009. FDV

A punto de cumplirse 13 años de aquella desgracia, en Riós reina un respetuoso silencio sobre todo aquello. "Mejor no preguntéis, por respeto a la familia", nos advierte un vecino, quien confirma que la familia de José Manuel Calvo "sigue con su vida normal".

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